Guerra a la velutina: estos son los concejos que mejor le están plantando cara

Asociaciones vecinales y voluntarios han trabajado este año de manera incesante colocando trampas y retirando nidos

Vespa velutina
Vespa velutina

Redaccion

Las capturas, primero de reinas y ahora de obreras, se cuentan por miles. La retirada y destrucción de nidos, tanto primarios como secundarios, por centenares. Y así desde la primavera, cuando la avispa asiática, o vespa velutina, empieza a dar guerra en Asturias, en donde cada vez hay concejos más preparados pese a que esta especie invasora está protagonizando un verano raro. «Tuvo mucho que ver el confinamiento y el hecho de que la gente no saliera. No hubo muchos avisos, pero a pesar de ello se colocaron bastantes trampas antes del confinamiento, con datos de trampeo muy positivos», indica el ingeniero agrónomo Juan Prado, especialista en la vespa velutina y asesor de la Consejería de Administración Autonómica, Medio Ambiente y Cambio Climático en la materia.

Este ha sido un buen año de trampeo, pero como está siendo un verano largo, caluroso y seco la velutina está atacando más que nunca. Parecen estar en todas partes. «Es raro precisamente por eso, porque hay lugares con muchas avispas y con muchos nidos. En general, vamos a tener muchos más nidos que el año pasado».

En concejos que han ido dando sus cifras se retiraron más del doble. Por ejemplo en Gijón, que para Prado es el ayuntamiento que más ha hecho para enfrentarse a la avispa asiática con diferencia. «Es el que más charlas dio, el que lleva dos años contratando el trampeo y, además, tiene una empresa para la eliminación de nidos. Pero está claro que sí tiene algo que ver que en concejos como Gijón, con mucha densidad de población, hay más ojos para verlas», indica Prado.

Daños en miel, frutas y hortalizas

En otros lugares menos habitados pasan más desapercibidas pero «así y todo se está viendo que la invasión está llegando al centro de las ciudades, en las terrazas del centro de Avilés por ejemplo, y hay nidos por todos los parques». Dice Prado que los asturianos ya conocen de sobra a la velutina, má grande que una avispa autóctona, y «saben lo que están viendo, pero aún así está siendo un año raro», insiste. Entre otras razones, porque desde enero no hubo ningún golpe de frío ni de nieve como otros años que frenara la actividad de la avispa asiática, que se incrementa con el calor y que lleva años siendo mucho más que un quebradero de cabeza para el sector de la apicultura en Asturias.

Prado recuerda, en este sentido, que la labor de prevención es fundamental para plantarle cara a esta especie invasora que está causando serios daños también en frutas como los higos, los arándanos, las uvas, las peras o las manzanas más dulces tipo Golden y que es una grave amenaza para la polinización de cultivos hortícolas y la biodiversidad, al alimentarse de abejas y otros insectos polinizadores.

«Ese es el mayor daño que hacen: acabar con la polinización. Es algo muy difícil de medir, pero es un daño medioambiental tremendo», dice Prado, recordando cómo en China aún hay zonas del país en las que se poliniza a mano tras la guerra de los años 50 del siglo pasado contra los insectos que se comían el grano y cómo en Estados Unidos los apicultores ganan más dinero por su labor de polinización que por la miel. «La polinización siempre la dimos por hecha, sin pararnos a pensar que hay unos insectos que la hacen, y nunca la pusimos en valor». Y en algunas huertas ya se está apreciando que no se está dando frutas y hortalizas que dependen de la polinización y que otros años se daban sin problemas.

Labor preventiva cuando la reina está sola

«La única solución que hay de manera preventiva es el trampeo de primavera: esos dos meses que la reina pasa sola, sacando adelante el nido embrionario hasta que tiene hijas, es el momento más sensible porque todas las trampas van a cazar reinas y, con ellas, se acaba el problema». En este sentido, indica que este año ha habido varios concejos asturianos en los que se trampeó bien en esos meses clave y se ha notado en que la expansión no está siendo tan tremenda como en años anteriores.

Pone como ejemplo de buen hacer en la guerra contra la velutina este año a Grao y Salas. «Se nota que han trampeado muy bien y en cantidad», indica, explicando que además las trampas fueron colocadas por grupos de voluntarios, de amigos, de asociaciones vecinales o de agrupaciones creadas expresamente para combatir esta dañina plaga en las que unos vecinos se ayudan a otros pese a lo disperso de los territorios. Son concejos, además, en los que existe una gran concienciación sobre el trampeo preventivo, aunque ahora estén centrando su labor en acabar con los nidos secundarios que van apareciendo, algunos realmente enormes.

«Son concejos, como los del occidente, que ya llevan más años con el problema porque les llegó primero. Lo que pasa es que ahora está llegando más al centro y hay más concejos que se están también poniendo las pilas», indica, destacando también la labor que están haciendo en el occidente concejos como Navia, El Franco, Boal o Valdés.

En Salas, por ejemplo, un grupo de voluntarios formaba hace cuatro años ya la Asociación Antivelutina Salense, que solo en el mes de mayo capturaba casi 10.000 ejemplares de esta avispa invasora y que viene haciendo gala de un incesante y concienzudo trabajo de trampeos y retirada de nidos a lo largo de los meses en los que la velutina está activa. Esta asociación, además, destaca el gran trabajo tanto de trampeo como de eliminación que están realizando sus compañeros del concejo de Pravia.

En este vídeo de los de Salas puede verse cómo se elimina un nido en un árbol mediante el uso de perdigones envenenados.

También aquí, la misma asociación, muestra cómo se elimina otro nido a ras del sol muy cercano a una vivienda en Quintoños.

En esta fotografía, el Grupo Antivelutina de Pravia muestra uno de los nidos más grandes que se han visto en el concejo este verano.

Grao también tiene su asociación de voluntarios, la Asociación Moscona Antivelutina, que en este vídeo muestra un enorme nido hallado a finales de agosto a ras del suelo. Estos nidos secundarios, sobre todo si son tan grandes, son los más peligrosos porque pueden causar serios incidentes a quienes se encuentran en sus inmediaciones, por ejemplo desbrozando.

Prado recuerda, en este sentido, que este año fallecieron a causa de picaduras de velutinas dos personas en Asturias, en San Tirso de Abres y en la zona rural de Gijón. Ambos, varones, eran alérgicos a la avispa asiática y se encontraban desbrozando y segando a guadaña en sus fincas, respectivamente, cuando se toparon con nidos, probablemente primarios, a ras del suelo.

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