Madrid retira una calle al asturiano que pidió perdón por la revolución de octubre


A propuesta de Vox y con el apoyo tanto de PP como de Ciudadanos, el Ayuntamiento de Madrid aprobó ayer quitar las calles dedicadas en la capital a los dirigentes socialistas Francisco Largo Caballero, presidente de la República (1936-1937) durante la Guerra Civil e Indalecio Prieto, político asturiano que fue una de las principales figuras del PSOE en los años 30. El portavoz de Vox, Javier Ortega Smith, aseguró que «personajes siniestros de nuestra historia no deben formar parte de los nombres de las calles y las plazas». «No es revisionismo, es acabar con la mentira histórica», ha defendido con pleno apoyo de populares y naranjas que se han sumado a la propuesta de la extrema derecha.

Lo cierto es que Indalecio Prieto, natural de Oviedo donde una placa aún recuerda la casa donde nació, fue un dirigente fundamental del socialismo durante la Segunda República y la Guerra Civil. También fue protagonista de la revolución de 1934 en Asturias, algo de lo que se arrepintió y de forma pública. Lo hizo llegados los años 40, aún sin haber concluido la Segunda Guerra Mundial y con la dictadura franquista como aliada de las potencias del Eje, en un escrito en el que recalcó: «Me declaro culpable ante mi conciencia, ante el Partido Socialista y ante España entera, de mi participación en aquel movimiento revolucionario [de octubre de 1934]. Lo declaro, como culpa, como pecado, no como gloria. Estoy exento de responsabilidad en la génesis de aquel movimiento, pero la tengo plena en su preparación y desarrollo. Por mandato de la minoría socialista, hube yo de anunciarlo sin rebozo desde mi escaño del Parlamento. Por indicaciones, hube de trazar en el Teatro Pardiñas, el 3 de febrero de 1934, en una conferencia que organizó la Juventud Socialista, lo que creí que debía ser el programa del movimiento. Y yo -algunos que me están escuchando desde muy cerca, saben a qué me refiero- acepté misiones que rehuyeron otros, porque tras ellas asomaba, no sólo el riesgo de perder la libertad, sino el más doloroso de perder la honra. Sin embargo las asumí».

No ha habido, quizá con la excepción de Dionisio Ridruejo, ni un partidario del golpe autoritario que sumió a España en una dictadura de tintes fascistas que haya pedido perdón por en términos similares a los que se pronunció Prieto. Ni tampoco en una fecha tan temprana como los años 40. El presidente asturiano, Adrián Barbón, consideró«absolutamente inaceptable» la retirada de las calles en Madrid y afimó: «Una vergüenza que el Ayuntamiento de Madrid se someta a la extrema derecha y quite la calle a Indalecio Prieto, con su trayectoria en defensa de la Libertad, la Democracia y de Europa. Absolutamente inaceptable».

La calle Caídos de la División Azul, que recuerda en Madrid a las tropas españolas que se unieron al ejército nazi en la invasión de Rusia durante la Segunda Guerra Mundial, permanece inalterada y no fue objeto de debate.

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