Rechazo de los padres a la semipresencialidad: «Es inaceptable. No se garantiza la equidad»

La FAPA advierte del riesgo de «desmotivación» que puede generar en los alumnos esta forma de enseñanza y critica que la Consejería de Educación haya optado por este modelo cuando la experiencia telemática durante el confinamiento fue «nefasta»

Un estudiante maneja una tablet
Un estudiante maneja una tablet

Redacción

Los padres de adolescentes en edad de cursar tercero y cuarto de la ESO o primero y segundo de Bachillerato y matriculados en institutos con enseñanza semipresencial experimentaban la pasada semana con el comienzo de las clases en secundaria la incertidumbre de cómo afrontar este curso en el que sus hijos irán a clase un día sí y otro no. Las dudas sobre el modelo de formación telemático volvían a surgir, a lo que suman la preocupación «por que los chavales se queden descolgados» en cursos educativos decisorios. La Federación de Asociaciones de Padres de Alumnos de Asturias (FAPA) advierte de eso pero va más allá: que este modelo por el que ha optado la Consejería de Educación genere desigualdad en tanto que el sistema difiere entre los institutos que a base de reorganización han logrado una presencialidad al cien por cien y aquellos en los que por las propias características del centro y una elevada matriculación tienen que aplicar la semipresencialidad en varios cursos. Por eso y porque con la fórmula de acudir día sí y día no al centro «no se garantiza la equidad» entre los estudiantes, la FAPA considera «inaceptable» el sistema y lo rechaza frontalmente.

Clara Díaz, la presidenta del colectivo, no entiende que la Consejería de Educación haya optado por este sistema teniendo como base de que la experiencia educativa telemática durante el confinamiento «fue nefasta» y, sobre todo, que lo apliquen a unos ciclos tan decisorios, como son la segunda parte de la ESO y Bachillerato. «No entendemos como han tenido el valor de poner en marcha la semipresencialidad sin estar preparados y mandar a los chiquillos para casa», manifiesta con enfado Clara Díaz, quien alude a la brecha en la formación que se puede generar entre unos centros y otros al no estar garantizada la equidad. Y es que uno de los hándicaps de la semipresencialidad es que no se pueda impartir la misma materia que en aquellos centros en los que se ha logrados que los alumnos acudan a clase todos los días.

A esto se une el riesgo de «desmotivación», señala la presidenta de la FAPA, que considera que ya ha sido complicado para los estudiantes arrancar después de tantos meses sin ir al instituto como para plantear este modelo de enseñanza. «Lo único que se va a conseguir es abundar en la desmotivación de los jóvenes y que se descuelguen», manifiesta la misma, que añade que «no hace falta ser psicólogo ni pedagogo para darse cuenta de ello. Con ser padres basta».

Díaz lo argumenta en primer lugar en que la educación telemática que tuvo lugar durante el periodo de estado de alarma y confinamiento «fue, nefasto, malo no, nefasto», incide antes de apuntar que es «inaceptable» que para unos alumnos sea posible la presencialidad y para otros no. A lo nefasto de la experiencia y la falta de equidad añade como tercer punto la brecha digital que también se genera con la semipresencialidad, ya que «no se garantiza que se vaya a llegar a todos» aún en el caso de que se impartieran clases en streaming.

«No se hizo nada en todo el verano para que esto funcionara»

Con todo esto, la presidenta de la FAPA no se explica «cómo se les ocurrió plantear este modelo» y más «cuando no se hizo nada en todo el verano para que esto funcionara». En este sentido, comenta que en la Federación desconocen cómo van las gestiones de la Consejería de Educación para dotar de webcam, pantallas táctiles y ordenadores a los centros, así como los tiempos para hacer la instalación y que comiencen a funcionar.

Al margen de todo esto, Clara Díaz pone de relieve la importancia que tiene para los adolescentes tener una rutina, estar con los compañeros o recibir el ánimo de los profesores. Así, critica que desde la administración se aluda «a que no hay espacios cuando los centros cierran a las dos y media». En su opinión habría que haber buscado alternativas para garantizar a las familias que todos los estudiantes iban a poder tener clases presenciales en los centros y una fórmula que propone es que se hubiera vuelto a los dos turnos en secundaria para garantizar la presencialidad al cien por cien. «Es muy gordo que unos puedan ir todos los días y otros no, y se era una cuestión de dinero, pues nos apretamos el cinturón y reorganizamos, pero esta no es forma de enseñar a secundaria y bachiller», lamenta la presidenta de la FAPA, que apostilla que «es imposible hacerlo peor».

Respecto a los problemas con servicios como el comedor o el transporte, Díaz indica que han tenido que ver con la reorganización de horarios que han hecho los centro pero que en muchos casos se han ido solucionando gracias «al trabajo titánico de los equipos directivos» porque, en su opinión, lo que ha hecho Educación es «dar tumbos» y eludir responsabilidades con el manejo de la norma sobre la autonomía de los centros que, reconoce, «se han visto desbordados».

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