La mayoría de los nuevos letrados que hacen prácticas en un despacho pasan por una situación de precariedad laboral que «dura lo que aguantes, un año o toda la vida»
12 oct 2020 . Actualizado a las 05:00 h.Transportistas, repartidores, trabajadores del sector de la limpieza, camareras de piso, vigilantes… Es sabido que todas estas profesiones ocupan los primeros puestos del ranking de empleos precarios, empleos en los que los contratos (si es que hay) bordean la legalidad y en los que se trabajan muchas horas por un sueldo bajo. En muchos casos se alude a la baja cualificación que requieren para imponer unas condiciones abusivas a los trabajadores. Sin embargo, la realidad deja patente que la precariedad laboral no afecta sólo a personas con bajo nivel de estudios ni a trabajos para los que no se necesita una gran preparación y formación, sino que la precariedad puede llegar a ser máxima hasta para quienes defienden los derechos e intereses de los demás: los abogados. Principalmente, esa precariedad la sufren los letrados jóvenes, los profesionales recién colegiados mientras desarrollan la pasantía, como se conoce a las prácticas que éstos suelen realizar en despachos jurídicos.
Ellos también saben lo que es ser un falso autónomo más allá de haberlo estudiado en alguna de las asignaturas que cursan en los cinco años de carrera, lo que es trabajar de sol a sol por un sueldo que apenas llega a los 600 euros e, incluso, que desde el despacho de abogados en el que trabajan les lleguen a decir que el tiempo de espera en los juzgados no es tiempo de trabajo. Y todo esto, en muchos casos, con un contrato de prácticas verbal.
Gloria Taboada, presidenta de la Agrupación de Abogados Jóvenes del Colegio de Abogados (ICA) de Oviedo, manifiesta que la precariedad laboral que padecen durante la pasantía es algo que se da en Asturias «y en todas partes» pese a lo cual «es una realidad de la que nadie quiere hablar». Según dice, el temor a quedar marcado y tener dificultades más adelante para desarrollar la profesión, es una de las principales razones por las que los abogados que están empezando en el ejercicio de la profesión «no quieren dar la cara. Cada uno alude a una excusa diferente», señala, lamentando que haya «un silencio absoluto» cuando muchos de sus colegas están trabajando más horas de las debidas a la semana.
«40 horas semanales nunca son, y te pagan 600 euros. La cuestión está en que de cinco a los que lo ofrecen, te lo cogen cuatro». Además, añade que es habitual que los abogados recién colegiados tengan que pagar autónomos. «Y no mejora con los años», denuncia Taboada, que asegura que esta situación se viene dando desde hace tiempo y continúa en la época actual. «Esa situación precaria dura lo que tú aguantes, un año o toda la vida», comenta la presidenta de la Agrupación de Abogados Jóvenes del ICA de Oviedo, que matiza que la media suele estar en dos años, tiempo tras el que los nuevos abogados se deciden a ponerse por su cuenta y abrir un despacho.
«Pero los despachos de los que salen no tardan ni una semana en encontrar a alguien que acepte esas condiciones», manifiesta Gloria Taboada, que añade que «cuando empiezas tienes que encontrar un sitio, y si te ofrecen 600 euros dices que sí». Tampoco oculta que ponerse uno por su cuenta «es complicado, pero sales adelante».
«Esto no es exclusivo de la abogacía, pero lo paradójico es que los que nos dedicamos a defender los derechos laborales del resto de personas estemos en esta situación», expone Gloria Taboada. Ella pone de manifiesto que en su profesión no se rigen por el estatuto de los trabajadores, pero ve necesario «luchar por conseguir un convenio». «Hay que evolucionar», apostilla.
La presidenta de la Agrupación de Abogados Jóvenes del ICA de Oviedo traslada que el silencio es tan absoluto respecto a la precariedad laboral que sufren los abogados recién colegiados que si siquiera quieren darse a conocer quienes han denunciado a los despachos por las precarias condiciones y han ganado el juicio. Taboada expone a este respecto el caso de un abogado asturiano que interpuso una denuncia porque consideraba que le debían una cantidad de dinero por la relación laboral y llegó a tener una sentencia favorable en la que el juzgado condenaba al despacho para el que trabajaba a pagarle la cantidad que reclama cuando el despacho negaba la relación laboral porque el contrato había sido verbal. «Sin embargo, había correos electrónicos donde le daban directrices y le decían lo que tenía que hacer, y otros que él enviaba desde el correo del despacho», explica la misma, que añade que como en la mayoría de los casos, este profesional era autónomo.
«Hay una frase que dice la presidenta de la Confederación de Abogados Jóvenes y que es muy cierta, y es que en la abogacía joven hay más falsos autónomos que en Glovo», comenta Gloria Taboada, a quien le gustaría «que saliera gente a denunciar la precariedad laboral».
Ofertas que no cumplen los mínimos estándares legales
Francisco Javier Martínez Noreña, abogado del sindicato CSIF, asegura que «es preocupante la precarización que se esta produciendo en la profesión», y lo dice con conocimiento de causa. Manifiesta que percibe «a diario el aumento de casos en los que compañeros jóvenes se encuentran con ofertas de empleo que no cumplen ni los mínimos estándares legales», pese a lo cual y dada la grave situación económica en la se encuentran los profesionales de la abogacía, «se ven obligados a aceptarlas».
«Es realmente grave que se normalice en una profesión con la relevancia y seriedad por la que se caracteriza la abogacía el incumplimiento de la legislación laboral, obligando, sobre todo, a los abogados más jóvenes a asumir condiciones laborales precarias para poder abrirse hueco en un mercado tan competitivo y copado», denuncia Martínez Noreña.