«Ennio Morricone aún no había escrito su composición favorita»

Andrea Morricone habla del enorme legado musical de su padre: «De 'Por un puñado de dólares' se habla muy poco y es una pieza absolutamente espectacular; ahonda en las raíces del canto gregoriano»

Andrea Morricone, en el hall del hotel de la Reconquista
Andrea Morricone, en el hall del hotel de la Reconquista

Redaccion

Compositor italiano, director de orquesta y autor de bandas sonoras, Andrea Morricone recogerá el próximo viernes (16 de octubre) el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2020 que se otorgó ex aequo a su padre Ennio Morricone con John Williams.

-¿Cuál es el legado musical que deja su padre?

-Un legado enorme para todo el mundo, pero sobre todo para aquellos que hacen música y aquellos que disfrutan de la música. La música de mi padre, para aquellos que escriben y componen música, es un ejemplo de cómo se escribe y cómo se compone música. Y, para quienes disfrutan de la música, o la escuchan, la música de Morricone transmite emociones.

Andrea Morricone, en el hotel de la Reconquista, durante la entrevista
Andrea Morricone, en el hotel de la Reconquista, durante la entrevista

-¿Qué aprendió usted de su padre como compositor?

-Muchísimo. Sobre todo en los primeros años, porque durante mucho tiempo estuve viviendo fuera de Italia en otros países. Al conocer y estudiar sus músicas, y a través de lo que me escribía, construí un conjunto de conocimientos que, en todo caso, sólo es una parte de mí. He recorrido un largo camino, dirigiendo muchísimos conciertos en todo el mundo, haciendo bandas sonoras… No como Ennio, pero compuse 40 bandas sonoras. Con mi padre solo escribí una banda sonora, la de Cinema Paradiso (1988), que compartimos entre los dos, pero luego cada uno ha seguido su propio camino. Una parte importante de mis obras tiene relación efectivamente con la música de mi padre, pero si me hubiera quedado siempre en casa con mi padre evidentemente no hubiera recorrido mi propio camino.

-¿Cómo fue la colaboración con su padre en Cinema Paradiso?

-Muy sencilla. Fue muy simple: me pidió que escribiera un tema, se lo escribí de forma muy rápida y luego se hizo famoso en todo el mundo. Mi padre siempre decía que era el mejor tema que yo había escrito pero yo no estaba de acuerdo. De mano, nunca hablaba de música con él, o específicamente de ese tema, para mí era más importante hacerle partícipe de lo que yo he estado haciendo durante 25 años de mi vida. Tengo que decir, además, que no siempre mi padre me tuvo en consideración…

-Su padre dejó una carta póstuma con la que se despedía de su familia…

-Yo creo que lo más bonito que ha dejado Ennio Morricone para todo el mundo es la música.

-¿Qué opinaba su padre de la obra de John Williams?

-Pensaba que era un buen compositor y creo que es muy buen compositor efectivamente. Conocí a Mr. Williams, que es como me gusta llamarle, cuando estuve viviendo en Estados Unidos. Toqué en su mismo piano. Sé que John Williams tiene conocimientos profundos de la música jazz y conocerla es importante, pero no tanto en lo que se refiere a la ejecución. En mi opinión, el jazz es un fenómeno musical importante no tanto por el tema de la ejecución sino por el aspecto del lenguaje. Un lenguaje que puede entrar a forma parte de una partitura y, cuando se habla de partitura, se habla de algo que se puede reproducir. Y ahí radica la diferencia fundamental entre la música clásica y el jazz. En el jazz se deja mucho a la improvisación mientras que en un tema clásico se hace uso de intervalos que también se encuentran dentro de la música jazz. Y esto, por supuesto, es enriquecedor.

-De su padre se ha dicho que tenía una gran influencia de la música pop…

-Mi padre hizo mucho en ese sentido porque llegó a lo más alto y trabajó con cantantes que quizá no estaban a la altura como compositores, es decir, que necesitaban los arreglos de Morricone.

-¿Cuáles eran los músicos que más influyeron a su padre?

-Mi padre tuvo una relación importante con su maestro. Estudió en la escuela de Goffredo Petrassi, que fue su gran maestro. También amaba mucho a los compositores clásicos como Bach o Frescobaldi por lo que supusieron para la música del siglo XVII. Y algunas veces me hablaba de compositores del siglo XIX como Brahms, Beethoven y de alguna obra de Mahler, como el Adagietto de la Quinta Sinfonía por ejemplo.

-¿Cuál era la composición favorita de Ennio Morricone?

-Aquella que todavía no había escrito o estaba aún por escribir, y en esto estoy totalmente de acuerdo con él.

-De todas las bandas sonoras que compuso su padre, más de 400, ¿cuáles son sus preferidas?

-Todas las de las películas de Sergio Leone porque, aparte de ser piezas que le pertenecen a las películas, son muy interesantes por el uso del sonido que se hace en ellas. Me gusta también la investigación que caracteriza a ese periodo histórico. Pero son tantísimas bandas sonoras… También me gustan las que compuso en años años 80. Me gustan La batalla de Alger, La misión, Camino sin retorno… Pero quisiera destacar, hablando de Sergio Leone, Por un puñado de dólares, de la que se habla muy poco y, en mi opinión, es una pieza absolutamente espectacular porque ahonda en las raíces del canto gregoriano y tiene un desarrollo que es como la euforia de un solo de jazz. De hecho, el tema se toca con trompeta.

-Su padre decía que la banda sonora no salva a una mala película pero, si la banda sonora es mala, tampoco la arruina.

-Exacto. Estoy totalmente de acuerdo. Ninguna banda sonora por más buena que sea puede hacer que una película funcione si no funciona. Hoy hay que tener en cuenta que el cine actual ha cambiado mucho por la influencia del videoclip, que tiene una cierta duración, de cuatro o cinco minutos, y la música no puede quedarse al margen de la duración de un vídeo. Recientemente vi en el Festival de Venecia la película Variaciones Goldberg de Bach, y me parece un ejemplo de música bien utilizada en ese sentido. Las piezas musicales aparecen durante la película y evocan unos sentimientos, unas emociones que se pueden crear solo por el hecho de que esos temas pertenecen a un repertorio que ya se conoce y ya se creó años antes. De hecho, en las películas que se hacen ahora en Estados Unidos, aparte de la banda sonora, se van añadiendo otras canciones importantes porque, aunque no están compuestas por el mismo compositor de la película, forman parte de la trama o el director de cine las utiliza para introducir o incorporar la película dentro de una época histórica.

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