«Ennio Morricone aún no había escrito su composición favorita»

Elena G. Bandera
Elena G. Bandera REDACCION

ASTURIAS

Andrea Morricone, en el hall del hotel de la Reconquista
Andrea Morricone, en el hall del hotel de la Reconquista Tomás Mugueta

Andrea Morricone habla del enorme legado musical de su padre: «De 'Por un puñado de dólares' se habla muy poco y es una pieza absolutamente espectacular; ahonda en las raíces del canto gregoriano»

14 oct 2020 . Actualizado a las 05:00 h.

Compositor italiano, director de orquesta y autor de bandas sonoras, Andrea Morricone recogerá el próximo viernes (16 de octubre) el Premio Princesa de Asturias de las Artes 2020 que se otorgó ex aequo a su padre Ennio Morricone con John Williams.

-¿Cuál es el legado musical que deja su padre?

-Un legado enorme para todo el mundo, pero sobre todo para aquellos que hacen música y aquellos que disfrutan de la música. La música de mi padre, para aquellos que escriben y componen música, es un ejemplo de cómo se escribe y cómo se compone música. Y, para quienes disfrutan de la música, o la escuchan, la música de Morricone transmite emociones.

Andrea Morricone, en el hotel de la Reconquista, durante la entrevista
Andrea Morricone, en el hotel de la Reconquista, durante la entrevista Tomás Mugueta

-¿Qué aprendió usted de su padre como compositor?

-Muchísimo. Sobre todo en los primeros años, porque durante mucho tiempo estuve viviendo fuera de Italia en otros países. Al conocer y estudiar sus músicas, y a través de lo que me escribía, construí un conjunto de conocimientos que, en todo caso, sólo es una parte de mí. He recorrido un largo camino, dirigiendo muchísimos conciertos en todo el mundo, haciendo bandas sonoras… No como Ennio, pero compuse 40 bandas sonoras. Con mi padre solo escribí una banda sonora, la de Cinema Paradiso (1988), que compartimos entre los dos, pero luego cada uno ha seguido su propio camino. Una parte importante de mis obras tiene relación efectivamente con la música de mi padre, pero si me hubiera quedado siempre en casa con mi padre evidentemente no hubiera recorrido mi propio camino.