La receta laboral del dueño del Oviedo: jornadas más largas, menos días de trabajo  a la semana y jubilación a los 75 años

L.F. REDACCIÓN

ASTURIAS

5. El magnate mexicano Carlos Slim, dueño de la empresa de telecomunicaciones más importante de Latinoamérica, suma 64.000 millones de dólares
5. El magnate mexicano Carlos Slim, dueño de la empresa de telecomunicaciones más importante de Latinoamérica, suma 64.000 millones de dólares EDGARD GARRIDO

Carlos Slim considera que para salir de la crisis provocada por la pandemia hay que revolucionar el mercado de trabajo

22 oct 2020 . Actualizado a las 13:07 h.

Cuando uno de los hombres más ricos del mundo habla de economía, son muchos los que agudizan el oído para escuchar sus tesis. Por eso, la ultima teoría de Carlos Slim, el magnate mexicano que compró el Real Oviedo en 2012, se ha propagado por los círculos empresariales casi a la misma velocidad que el coronavirus. Slim considera que la crisis provocada por la Covid-19 obliga a replantearse el modelo laboral y, por ello, propone cambios de calado. Su receta pasa por aumentar la jornada laboral, reducir el número de días que se trabaja a la semana y retrasar la edad de jubilación a los 75 años. Este último es el punto más polémico de todos.

«Este virus invisible ha generado una situación económica y social inusual que va a conducir a una nueva normalidad, aunque muchas cosas ya no serán iguales», ha afirmado Slim durante su participación en un encuentro de la Confederación Española de Directivos y Ejecutivos (CEDE). Y para adaptarse a los nuevos tiempos, propone tres jornadas semanales de 11 horas cada día. En total 33 horas a la semana, que, en su opinión, deja abierta la puerta a que se puedan tener dos trabajos.

La idea de reducir las jornadas semanales a tres días ya la defendió el empresario mexicano en 2015. Por aquel entonces aseguró que era inviable el modelo español de pensiones, con jubilaciones «a los 62 años». Ahora ha precisado su teoría y ha señalado que los trabajadores deberían permanecer en activo hasta los 75 años. De esta forma, sostiene, se desahogarían las cuentas públicas y se podrían destinar esos recursos a «un cambio de civilización hacia la tecnología».