Las renuncias a herencias se desploman en Asturias

El año de la pandemia marca por primera vez en una década un cambio en los registros de desestimientos en el Principado

Un coche fúnebre en las proximidades de Urgencias del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), durante los trabajos de desinfección,
Un coche fúnebre en las proximidades de Urgencias del Hospital Universitario Central de Asturias (HUCA), durante los trabajos de desinfección,

Durante la última década ha sido una información recurrente en los diarios el balance de las renuncias a herencias por comunidades. Siendo Asturias uno de los territorios en los que este tributo tiene menos exenciones, se ha destacado la subida constante de las renuncias para atribuirlo a la alta fiscalidad aunque buena parte de los casos se explica en realidad porque la herencia iba acompañada de una deuda (frecuentemente una hipoteca) que la hacía más una carga que un pellizco. Pero los últimos datos muestran un giro en esta evolución. El último año con todos los baremos mensuales medidos, en 2019, por primera vez bajó el número de desestimientos registrados en Asturias respecto al periodo anterior. Además, los datos del primer semestre de este 2020 confirman esa tendencia a la baja.

Según las cifras facilitadas por el Consejo General del Notariado revelan que en 2019 en Asturias se renunció a 1.985 herencias (de un total de 11.186 contabilizadas); una cifra menor que la registrada en 2018 (cuando se alcanzó la cota máxima, con 2.183 de un total de 11.633). Es la primera ocasión en que se rompe una tendencia al alza que se mantiene en los registros de los notarios desde el año 2007. Además de estas renuncias, los notarios contaron el año pasado en Asturias 25 aceptaciones de herencia a beneficio de inventario.

Los últimos datos disponibles son los correspondientes al primer semestre de este 2020. Según el consejo del notariado, en Asturias de enero a junio se había tramitado 3.836 herecias y de ellas se había renunciado a 710. En el mismo periodo del año pasado, es decir, durante el primer semestre de 2019 se había tramitado 5.701 herencias y las renuncias llegaban a 1.030.

Es cierto que 2020 es un año singular en todos los sentidos, ha habido un parón de actividad debido al confinamiento del Estado de Alarma que ha afectado a la gestión de múltiples trámites, pero también ha cambiado radicalmente la media de mortalidad de un año normal y, en diferentes grados, las comunidades han registrado cifras de fallecidos superiores a lo esperado por el impacto del coronavirus.

. Mortalidad por todas las causas observada y esperada. Asturias, diciembre 2019 hasta 20 de octubre de 2020
. Mortalidad por todas las causas observada y esperada. Asturias, diciembre 2019 hasta 20 de octubre de 2020

Según los datos del El Sistema de Monitorización de la Mortalidad Diaria (MoMo por sus siglas en inglés); en Asturias se observa un pico de muertes en abril bastante superior a la cifra esperada con un repunte importante también a comienzos de septiembre. La última valoración del consejero de Salud, Pablo Fernández a comienzos de octubre en sede parlamentaria señalaba que alrededor de 400 las personas han fallecido por encima de lo que podía ser previsible en el Principado durante los últimos siete meses. Desde el inicio de la pandemia, el exceso de mortalidad en Asturias se cifra en un 6%, muy por debajo del 21% que se baraja de media nacional, no sólo como consecuencia directa del coronavirus sino porque ha habido muchos otros fallecimientos por otras motivos indirectamente relacionados.

Las variaciones de Asturias en la evolución de las renuncias a herencias han ido siempre parejas al del resto de comunidades; independientemente de sus exenciones fiscales respecto al impuesto de sucesiones en todas se ha registrado un aumento paulatino de los desestimientos, aunque es cierto que Asturias siempre ha estado entre las que registraban porcentajes amplios. 

El impuesto de sucesiones de Asturias es uno de los más elevados de España -a mediados de la pasada legislatura se aumentó de 150.000 a 300.000 euros el mínimo para que los herederos directos paguen el tributo-, pero en última instancia la causa de las renuncias tiene más que ver con la deuda aperajada a una herencia que a los tributos que haya que pagar para hacerse con ella. En mucho casos, en toda España, y en las últimas décadas, buena parte del patrimonio de las familias se ha concentrado en la propiedad inmobiliaria, difícil de convertir en efectivo, (sometida además a impuestos de carácter municipal, como el de plusvalías) y en muchas ocasiones cargados con una hipoteca bancaria. La diferencia entre el valor total de la propiedad, y la posibilidad real de efectuar con ella una compraventa, respecto al valor de la deuda que le acompaña es el factor definitivo para renunciar a una herencia. Desde el Principado se explicó tras la última reforma que actualmente el tributo afecta al 1 por ciento de los herederos en línea directa, lo que supone unos doscientos contribuyentes en toda la comunidad.

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