Estas son las recetas de Barbón para que Asturias supere la crisis del covid

El presidente asegura que tomará «las medidas precisas para salvar vidas» y que Asturias debe potenciarse como «un paraíso natural que ofrece servicios públicos robustos y calidad de vida»


La primera parte del discurso del presidente asturiano, Adrián Barbón, en su primer pleno del debate sobre el estado de la región se centró en el recuerdo de las víctimas del covid en Asturias, más de 400 fallecidos, y el impacto que ha tenido en su administración desde comienzos de marzo, cuando, según reconoció «entonces empezó otra legislatura. Estamos en una legislatura rota, quebrada por el virus»; señaló. Barbón hizo un repaso de algunas de las propuestas que ya lanzó en su investidura y apeló a los grupos de la oposición a que buscaran el consenso de cara n sólo a la negociación de los próximos presupuestos, sino también de los los fondos europeos de reconstrucción que llegarán en los próximos años y que deben servir, según destacó para definir una nueva comunidad en la que «la calidad de los servicios públicos sea un distintivo» y que mantenga un corazón industrial en su economía, pero con un carácter verde para el nuevo siglo.

Del mismo modo que destacó que Asturias había logrado en la primera oleada mantenerse durante 25 días sin contagios, respecto al presente Barbón reconoció que los datos del otoño eran malos sin paliativos. «Nos corresponde encarar la situación más dramática desde la guerra civil» aseguró para invitar después al resto de partido «a trabajar unidos» y no caer en la crispación «que domina la política estatal».

Hubo advertencias porque Barbón destacó que ya en primavera había solicitado que el Estado de Alarma se prolongara en las comunidades con peores cifras e insistió en que desde el Principado se había adoptado de forma anticipada medidas como la obligatoriedad del uso de mascarilla o la prohibición de los botellones. En este sentido apuntó que «tomaré las medidas precisas para salvar vidas» ya sea con confinamientos, restricciones a la movilidad o lo que permita el nuevo Estado de Alarma y que no le importará recibir críticas, singularmente de los sectores más afectados por los cierres, «con un goteo de muertes». «Todo el esfuerzo del gobierno va dirigido a ese propósito», resaltó. «Demos ejemplo y salvemos a Asturias de otro confinamiento en nuestras casas», dijo en otro momento.

El presidente destacó que la «respuesta asturiana» al covid había sido tomada como ejemplo en todo el país pero señaló que no era un triunfo, ni un éxito, mientras hubiera estas cifras de fallecidos y destacó, en todo caso, que si se había logrado contener la pandemia en primavera era gracias a «un logro que fue colectivo, del personal sanitario, de la policía, de quienes limpian o de las cajera; de todos los asturianos que acreditaron su responsabilidad en el Estado de alarma».

De cara al futuro tiró de estadísticas para resaltar que antes de la pandemia Asturias encadenaba muchos meses de caída del paro y otros tantos de crecimiento continuo «íbamos con buen rumbo»; aseguró. Así destacó que también de forma relativa Asturias se verá menos perjudicada que otros territorios del Estado por el confinamiento (resaltó la predicción de caída del PIB de AIREF del 16,8% del PIB frente al 18% estatal) por depender menos del turismo que otras regiones y por haber mantenido la actividad de Arcelor en los momentos de cierre más estricto. Así, señalo que del mismo modo que la ciencia ha guiado la adopación de las decisiones políticas sobre la pandemia en Asturias será un pilar crucial en la reconstrucción económica. En este sentido anunció la creación de una cátedra universitaria de la tecnología 5G que estará dotada con 100.000 euros anuales y un respaldo definitivo a la extensión del acceso a la banda ancha en toda la comunidad, especialmente en áreas rurales hasta cubrir el 97% del territorio. 

«Están aumentando las matrículas en escuelas rurales y vamos a facilitar el teletrabajo. Asturias es un paraíso natural que ofrece servicios públicos robustos y calidad de vida, cuando hablemos de atraer talento recordemos esto»; destacó el presidente quien, entre otros anuncios, recordó el de una tarjeta monedero única, el año próximo, para moverse por toda la comunidad en transporte público y también elogió la capacidad de la industria asturiana para preparase y adaptarse a los cambios y al futuro inmediato. En ese sentido destacó que en el encuentro de la mesa de presidentes autónomicos con la presidenta de la Comisión Europea, Úrsula von der Leyen, había destacado que Asturias aspira a ser unh polo estratégico para el hidrógeno y otras energías renovables. De hecho anunció que en el próximo Consejo de Gobierno se aprobará el borrador del mapa estratégico de los proyectos que deben recibir los fondos europeos en los que aseguró que contará con la participación de la iniciativa privada y los agentes sociales.

Otra parte del discurso se centró en la reforma de la administración autonómica en la que, según citó EFE, los principales objetivos serán la regulación del teletrabajo, la optimización de los recursos humanos evitando que en algunos ámbitos haya inflación de personal mientras escasea en otros, la reducción de la temporalidad y la mejora de la movilidad de los trabajadores

Barbón elogió que la administración tuvo que adaptarse al confinamiento y posibilitar «a una velocidad de vértigo» el teletrabajo para más de 20.000 personas sin colapsar su funcionamiento. Pese a las disfunciones, el balance global es «muy positivo» para Barbón dado que, a su juicio, «en pocos meses se han realizado logros que en otras circunstancias se hubieran demorado años» y la administración autonómica ha dado «un salto de gigante» en su digitalización.

Ese confinamiento, no obstante, «también desnudó rigideces y carencias» generados por «problemas viejos, enquistados y conocidos que se habían ido dejando sedimentar a la espera de mejor ocasión para removerlos» y, en vez de usarlo como pretexto para hacer lo mismo, se optó por abordarlos confiando al vicepresidente Juan Cofiño el liderazgo en una tarea «que justifica por sí sola el empeño de una legislatura».

«Asumí un riesgo, lo admito. Conseguir una Administración de nueva generación, con destreza digital, más ágil y flexible, llevará tiempo y exigirá derribar inercias y resistencias. Somos conscientes de las dificultades, pero no debíamos seguir mirando para otro lado», ha añadido.

En ese proceso ha fijado un plazo de seis meses para regular el teletrabajo, una vez que haya sido reformado el Estatuto Básico del Empleado Público, e irá acompañado de una nueva ley de Función Pública que plasme el modelo de la administración del Principado y de medidas para hacer más rápida y sencilla la tramitación administrativa.

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