Así son las trampas para la captura selectiva de la velutina

El diseño tiene como objetivo que el resto de los insectos puedan escapar o directamente no entren

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Una abeja se escapa de la trampa selectiva para velutinas

Redaccion

La trampa está diseñada para que los insectos polinizadores puedan salir o directamente no puedan entrar en ella y así se puede observar, con una abeja que encuentra en apenas segundos la salida, en el vídeo que abre estas líneas. Es una de las trampas que realiza capturas selectivas de avispa asiática, o vespa velutina, con el objetivo de proteger a los demás insectos.

Las claves del diseño radican en dos elementos: las medidas de la puerta amarilla que se coloca en la ventana que se hace en la botella y la cerámica para la superficie del líquido atrayente que impide que el resto de insectos se ahoguen y hace la fermentación más lenta. Esta trampa es uno de los tres diseños de trampeos selectivos para la velutina de la empresa Noelios, cuyo representante para el norte de España es el asturiano José Manuel Vigil, que explica que ha recabado información durante meses de agrupaciones como Stop Velutina y particulares de apicultura para desarrollar este sistema de captura selectivo en el que han trabajado dos equipos de makers de corte láser.

El diseño que se muestra en el vídeo es un kit que se llama EVA (Eliminación Velutina Asiática) e incluye varios elementos biodegradables: una cuerda para colgar, un adhesivo patrón para situar la ventana a cortar sobre una botella vacía, una puerta amarilla con dos juegos de gomas de sujeción, una bolsa de 100 gramos de azúcar para la primera carga, otra bolsa de siete gramos de levadura seca para tres cargas y una bolsa de cerámica. Desde la empresa también se recuerda, en todo caso, que otros líquidos atrayentes para la velutina muy utilizados mezclan cerveza negra, vino blanco, zumo de arándanos y una gota de jabón líquido neutro, además de que la miel y el alcohol atraen a la velutina y repelen a las abejas.

El montaje del kit es muy sencillo y solo se necesita una botella de agua vacía, aunque en un diseño de trampa posterior también se incluye. El patrón de corte se coloca en la parte superior de la botella, se corta con un cúter una venta siguiendo la silueta y, para facilitar la propagación del aroma del contenido, se recomienda hacer varios agujeros con la punta de unas tijeras o un punzón. Una vez realizada la ventana, se introduce un tercio del sobre de levadura -que es seca «porque es tres veces más efectiva que la húmeda porque puede trabajar a unos 25 grados y se puede dejar fermentar 24 horas antes», el azúcar y 250 ml de agua, para posteriormente añadir la arcilla expandida.

Hecho el brebaje atrayente para la velutina -«que es el que da mejores resultados según varias asociaciones y apicultores experimentados»-, se coloca la tapa con la entrada cónica en la ventana recortada en la botella y se cuelga donde haga falta capturar velutinas. Eso sí, la empresa recomienda que no esté a menos de 1,5 metros del suelo en zonas de eucaliptos o de plantas asiáticas como el camelio japonés.

También recomienda que los restos de velutina que se vayan capturando durante los 8 a 10 días que dura una carga se empleen como comida para aves silvestres. «Somos partidarios de productos con bajo impacto ecológico», indica Vigil, que explica que tienen una segunda trampa que incluye botella biodegradable con dos ventanas y, en primavera, cuando comience de nuevo la guerra contra la velutina, tendrán lista una nanotrampa «tan fácil de utilizar que hasta un niño de 7 años la pueda colocar». 

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