El nuevo desafío de Asturias: almacenar cientos de miles de vacunas anticovid a -80 grados

La Universidad, el HUCA o el Centro Comunitario de Tejidos cuentan con frigoríficos de frío extremo pero la actual ocupación de todos ellos es muy elevada

Sala de baterías del pozo Monsacro
Sala de baterías del pozo Monsacro

Redacción

El anuncio a comienzos de esta semana de que la vacuna Pfizer funciona y que tiene una eficacia superior al 90% suponía de por sí una gran noticia que la farmacéutica estadounidense que está trabajando en la inyectable reforzaba al dar como previsión que suministrará 50 millones de dosis este año y 1.300 millones en 2021. Sin tiempo que perder, la Unión Europea firmaba ayer mismo con Pfizer y su socia, la farmacéutica alemana BionTech, la compra de 300 millones de dosis contra la vacuna de la COVID-19. De ellas, 20 millones serían para España a repartir entre sus comunidades autónomas. 

Si se tiene en cuenta que la población de Asturias representa algo más de 2% del total de España, la estimación es que a la región podrían corresponderle unas 400.000 vacunas Pfizer, vacunas que tienen una importante peculiaridad que no se puede pasar por alto: han de conservarse en frío extremo a -80 grados. Es ahí cuando surgen nuevas incertidumbres por el reto logístico que puede suponer su transporte pero también su almacenamiento. Así, teniendo en cuenta las dosis de inyectable que le podrían corresponder a Asturias según el cálculo anterior, surge la pregunta: ¿tiene capacidad la región asturiana para almacenar y conservar tantas dosis en las condiciones de frío tan extremas que requiere la vacuna Pfizer? 

La Universidad de Oviedo, por ejemplo, cuenta con frigoríficos congeladores y congeladores que alcanzan -80º centígrados. Estos se utilizan en la actualidad para la conservación de muestras biológicas y químicas y están dispersos en diferentes departamentos y centros, como pueden ser en el departamento de Biología Funcional; en el de Bioquímica; en el Biología, Organismos y Sistemas; en la Unidad Mixta de Investigación de Biodiversidad del Campus de Mieres; en los Servicios Científico Técnicos; en Odontología o en Química...  Por tanto, desde la institución apuntan que «la Universidad tendría capacidad para almacenar cientos de miles de dosis de vacunas», aunque matizan que en la actualidad esos congeladores tienen «un nivel de ocupación elevado». 

En el HUCA y en el Centro Comunitario de Sangre y Tejidos de Asturias también existen neveras de nitrógeno líquido que llegan hasta los -100 º C, pero al igual que ocurre en la Universidad de Oviedo, están ocupadas y no se podrían utilizar para almacenar la vacuna de la COVId-19, por lo que «haría falta comprar neveras apropiadas y buscar el espacio para colocar esas neveras», apuntan desde el Instituto de Investigación Sanitaria del Principado de Asturias (ISPA). No obstante, desde este organismo apuntan que aún queda proceso hasta que la vacuna esté a disposición de la población, por lo que hacen un llamamiento a la prudencia respecto a la fecha que se ha dado para la producción de las dosis.

Desde la Cooperativa Farmacéutica Asturiana (COFAS) también ven «prematuro aventurar las necesidades los requisitos que serán necesarios para almacenar» la vacuna anti COVID-19 en tanto que tienen en cuenta que «la vacuna aún no está aprobada». Así, manifiestan que «cuando se disponga de la información pertinente se establecerán los mecanismos para su conservación» porque, añaden, «medios existen». «Se debe tener en cuenta, por ejemplo, que, en las vacunas, no suele ser lo mismo la temperatura que se requiere para el transporte de la que se necesita para su conservación sin que pierdan la eficacia», apostillan desde COFAS.

Interés del Principado por la propuesta del SOMA 

Por otro lado, el SOMA proponía hace dos días utilizar los pozos mineros como almacén estratégico de material sanitario y medicamentos y, en concreto, de inyectables contra la COVID-19 al considerar que puede «ofrecer las condiciones de estabilidad necesarias para albergar las futuras vacunas». El sindicato explicaba que los pozos disponen de una red de distribución de nitrógeno en su interior, para enfriar las capas de carbón, que permitiría acondicionar almacenes a esa temperatura. 

El planteamiento ha sido valorado de forma positiva por el titular de Ciencia, Innovación y Universidad, Borja Sánchez, que ha dicho que «todo lo que sea hablar de ideas y de proyectos para reutilizar las infraestructuras mineras en desuso cuenta con el apoyo de la Consejería». Es más, ha recordado que para eso precisamente se ha puesto en marcha la mesa de trabajo con las industrias mineras, «para ver qué proyectos innovadores se pueden desarrollar que den una nueva vida a las galerías y también al exterior de este tipo de infraestructuras y que aporten valor añadido». Sánchez considera que la discusión de las primeras ideas o propuestas «dan muchas veces lugar a segundas o terceras ideas que acaban siendo las definitivas». 

Respecto a la propuesta concreta del SOMA, el consejero de Innovación entiende que es «muy interesante» el hecho de poder contar con infraestructuras donde ya existen  instalaciones para el uso de nitrógeno «tanto para este proyecto de almacenaje de vacunas contra la COVID-19 como para otros que puedan plantearse en el ámbito de la biotecnología y la biomedicina, y que supongan conectar la investigación de excelencia biomédica, agroalimentaria y tecnológica con el tejido productivo».

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