Bronca en la Junta: expulsado el portavoz de Vox

El presidente llamó al orden tres veces a Ignacio Blanco tras sus quejas reiteradas, sin tener el uso de la palabra, porque la diputada morada Nuria Ramón calificó a su grupo de  «partido fascista y ultraliberal»

El portavoz de Vox, Ignacio Blanco, en la Junta General
El portavoz de Vox, Ignacio Blanco, en la Junta General

El portavoz de Vox en el parlamento asturiano, Ignacio Blanco, ha sido expulsado del pleno y su compañera de grupo, Sara Álvarez, lo ha abandonado temporalmente, a raíz de que desde Podemos calificasen a su formación de «partido fascista ultraliberal» y de que el presidente de la Cámara no atendiese sus protestas y le llamara al orden tres veces.

El enfrentamiento ha tenido lugar durante el debate de una iniciativa de Vox que pedía al Ejecutivo que dotase a todos los centros educativos públicos y concertados de mascarillas suficientes para todos los alumnos, posición que llevó a la diputada de Podemos Nuria Rodríguez a declararse «anodada» al ver que un «partido fascista y ultraliberal pedía ayuda al Gobierno».

Sus palabras provocaron la reacción inmediata del portavoz de Vox que, de pie y desde su escaño, pidió al presidente de la Junta, el socialista Marcelino Marcos, que exigiese a la diputada de la formación morada que retirase lo que calificó de un «insulto» a toda una formación y a sus votantes.

Mientras el portavoz de Vox exigía reiteradamente que se retirase esa calificación, la portavoz adjunta de Podemos incidió en que no pensaba hacerlo: «La ideología que defiende Vox es fascista. Lo voy a mantener y no lo voy a retirar».

Las quejas de Blanco llevaron al presidente del parlamento a llamarle la atención al no tener el uso de la palabra, advertencia que, tras señalar que él sí estaba cumpliendo con el reglamento, reiteró en dos ocasiones más por lo que, a la tercera, que conlleva la expulsión del hemiciclo, fue obligado a abandonarlo.

«No voy a guardar silencio hasta que se retire el insulto», argumentó el portavoz de Vox antes de abandonar la sesión mientras que su compañera de grupo lo hizo dos minutos después, no sin antes dirigirse al presidente de la Cámara, y señalar que había sido «una vergüenza» y que el presidente debería ejercer sus funciones.

Con los escaños vacíos de los diputados de Vox, la diputada de Podemos señaló que ella tenía que había tenido que escuchar «calificativos determinantes» por parte de este Gobierno y que no por eso se había puesto como una hidra ni abandonado su escaño «y mucho menos amenazado al presidente de la Cámara».

«Pido la misma justicia para todos los que estamos aquí. El tiempo de los señoritos, de las amenazas y de la ideología fascista en este parlamento finalizaron», ha reiterado la diputada de Podemos antes de concluir su intervención.

En un comunicado, Blanco ha lamentado que Podemos, al que ha calificado como el partido «más tóxico de la democracia», recurra al insulto como «único argumento» en el debate plenario.

«Insultos que cuentan con la complicidad del PSOE y del presidente de la Cámara que, incumpliendo su obligación de retirar del diario de sesiones las ofensas, decidió consentir las vejaciones a más de 70.000 asturianos», ha puesto de manifiesto.

Blanco ha afirmado que su partido «nunca» ha insultado a ningún parlamentario en la cámara autonómica, pese a recibirlos, según ha destacado, de forma reiterada por parte de la bancada de la izquierda.

«Por pedir lo que nos ampara, que es retirar las ofensas del diario de sesiones el presidente del Parlamento asturiano expulsa a los vejados e insultados. Es el mundo al revés», ha lamentado.

Los grupos parlamentarios del PP, Ciudadanos y Foro han elaborado un escrito conjunto en el que han manifestado su «disconformidad y rechazo» con la actuación llevada a cabo por el presidente de la Cámara en el Pleno.

Las tres formaciones han señalado que en la intervención de la portavoz de Podemos, «en la que calificó expresamente y en repetidas ocasiones» a Blanco y a su partido de «fascista», no aplicó lo dispuesto por el Reglamento de la Cámara, que fija que los Diputados y los oradores serán llamados al orden «cuando profirieren palabras o vertieren conceptos ofensivos al decoro de la cámara o de sus miembros, de las instituciones de la comunidad autónoma, de las del Estado o de cualquier otra persona o entidad».

Asimismo, PP, Ciudadanos y Foro han mostrado su disconformidad porque Marcos Líndez tampoco permitió al parlamentario de Vox la posibilidad de intervención contemplada en el artículo 95, «causándole con ello una situación de total indefensión».

Estos tres partidos han señalado que el cumplimiento de las determinaciones previstas en el reglamento de la cámara y la garantía de los derechos y libertades de los diputados en el ejercicio de su labor parlamentaria «debe tener un carácter objetivo e independiente de cualquier tipo de debate ideológico, y por supuesto del partido que se pueda ver afectado».

«Por ello, consideramos que desde la presidencia de la cámara se debe atajar, tal y como prevé el reglamento, cualquier tipo de insulto menosprecio u ofensa que cualquier diputado pudiera realizar en alguna de sus intervenciones», han concluido.

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