«Apenas se está considerando que podría haber una predisposición genética al contagio»

ASTURIAS

Ignacio de Blas Giral
Ignacio de Blas Giral

Ignacio de Blas, profesor de Patología Animal de la Universidad de Zaragoza, es uno de los once miembros del comité asesor del Principado en la lucha contra el coronavirus

14 nov 2020 . Actualizado a las 15:49 h.

Ignacio de Blas se lamenta de que en muchas ocasiones la sociedad tiene la concepción de que los veterinarios son los médicos de las mascotas, pero en realidad son de los principales expertos en epidemia, en su transmisión y, lo que es más importante ante un reto como el del Covid-19, el salto de virus animales capaces de infectar a los humanos. Profesor de Patología Animal de la Universidad de Zaragoza, ha pasado a formar parte del comité, de once miembros, que asesora al Principado en la segunda ola de la pandemia. En un contexto de auge de contagios y de aumento hasta el límite de la presión hospitalaria advierte de que esta es una enfermedad que va para largo.

-Dada su especialidad, ¿en qué cuestiones va a asesorar al Gobierno asturiano?

-Los epidemiólogos humanos llevan años sin trabajar con estudio de epidemias de enfermedades infecciosas, hay gente muy buena trabajando en la gripe, por ejemplo, pero muchos epidemiólogos trabajan en el tabaquismo, en el cáncer, porque es algo que, afortunadamente, en humanos cada vez tiene menos importancia. Pero los epidemiólogos veterinarios trabajamos con enfermedades infecciosas, con muchas enfermedades que son de origen animal y son con las que estamos acostumbrados a tratar. El veterinario está visto por la sociedad como un médico de animales, me pasa con alumnos que vienen con la idea de ser médico de perros y gatos, pero eso es sólo una parte muy pequeña de la actividad veterinaria, el veterinario es el garante de la salud pública humana a varios niveles, evitamos que los animales no estén sanos y puedan propagar enfermedades, garantizamos que los alimentos de origen animal sean aptos para el consumo humano y también participamos en desarrollo de medicamentos o investigación. Y sobre todo, trabajamos con poblaciones.

-Escuchar que un virus de origen animal puede infectarnos nos aterroriza a los profanos, ¿tenemos razones para aterrorizarnos, es algo que va a ir a más?

-La mayoría de las enfermedades que padece el hombre son de origen animal, el 60% de las que han aparecido los últimos años son de origen animal; es preocupante si no se gestiona bien. Necesitamos un enfoque global de la salud, podemos tener un problema de infección en caballos que pase al hombre, es problema de salud pública, pero se transmite entre los caballos por picaduras de insectos, es también un problema ambiental; o se hace un enfoque general integral o las enfermedades van a seguir apareciendo.

-Ahora mismo en Asturias la mayor preocupación es la presión hospitalaria que está al límite ¿por qué se ha llegado a este punto si en primavera la comunidad tuvo buenas cifras?

-Esta es una enfermedad estacional, los coronavirus son enfermedades que pegan más en invierno. Cuando apareció aquí la primera vez estábamos ya en primavera, casi para la entrada del verano con lo que cualquier medida que se tomara un poco en serio y de forma precoz que iba a permitir aguantar hasta que llegara el buen tiempo. Asturias reaccionó pronto y consiguió parar esa primera embestida; el problema en la segunda ola es que con cualquier fallo que tengas el virus se va a disparar, el mismo esfuerzo que hicieras en abril no tiene los mismos resultados que en octubre. Pero la verdad es que si comparas con otras comunidades, Asturias está mucho mejor; le va mal porque le va mal a todo el mundo. Asturias es consciente de que las cosas van mal y toma medidas para que no vaya a peor. Cuando me llamaron para este consejo asesor yo no sabía ni qué partido político gobernaba en Asturias, yo soy apolítico, me da igual, pero tengo la impresión de que se dicen las cosas de cara, que hay un problema y que tenemos que solucionarlo entre todos. Esa mentalidad de que el problema existe, que es un problema grave y que no se va a solucionar de un día para otro haciendo cuatro cositas leves, es un buen mensaje para Asturias que seguramente empezará a controlar el problema mucho antes que otras comunidades que están siendo más permisivas que están intentando a ver si esto pasa solo. Y no va a pasar solo. Y hay otro problema que no se está considerando.

-¿Cuál?

-Algo que apenas se ha empezado a publicar que es la susceptibilidad genética de las poblaciones. No es sólo un problema sociodemográfico, de que la gente vive más amontonada o del envejecimiento, que son factores que influyen, pero también hay un componente genético por regiones. Se está hablando de un haplogrupo, que es una configuración genética de poblaciones, el R1b, que es muy típico del sur de Europa, hay un alto porcentaje de este genotipo en el norte de Italia, más que en el sur, en Francia lo hay más en el sur que en el norte y justamente la incidencia coincide; en España hay mucho en País Vasco, Navarra, Aragón, Cantabria o Asturias, con lo que hay veces que no podemos luchar contra los elementos si hay una predisposición genética es muy complicado de superar. Por mucho que tú hagas las cosas bien, si tu población tiene una predisposición genética, hay envejecimiento, cosas como familias multigeneracionales, que comparten casa abuelos, padres y nietos; todos esos factores juntos hacen que se complique mucho la situación.

-Asturias ha impuesto restricciones muy duras, también llegó a pedir un nuevo confinamiento domiciliario que el Gobierno central no autorizó ¿cuál es su opinión al respecto?