Ramón Lluis Bande estrena en el FICX, dentro de la sección oficial Albar, «Vaca mugiendo entre ruinas», un acercamiento al Consejo Soberano de Asturias y León durante la última fase de la Guerra Civil
24 nov 2020 . Actualizado a las 12:38 h.Ramón Lluis Bande (Gijón, 1972) se mueve con naturalidad por terrenos como la poesía, el teatro, el cine, el documental o la música. Entre sus películas destacan títulos de no ficción como El fulgor, El paisano, Vida vaquera o Cantares de una revolución (Premio Especial del Jurado en el FICX del 2019). En los últimos años ha creado y dirigido varias series documentales para la RTPA como Camín de cantares, Güelos o L’alzada y ha publicado libros como Cuaderno de la revolución y Un home que cava (Impronta, 2020). Este año estrena en el FICX, dentro de la nueva sección oficial Albar, su último largometraje Vaca mugiendo entre ruinas. Se trata de un acercamiento al Consejo Soberano de Asturias y León durante la última fase de la Guerra Civil.
--En Vaca mugiendo entre ruinas, mediante el testimonio de Belarmino Tomás (último presidente legítimo de Asturias antes del triunfo del fascismo) y otros documentos, reconstruye el momento anterior a la caída de Gijón, en octubre de 1937, ¿por qué eligió este momento puntual?
--Fue un momento histórico que siempre me interesó mucho. Nace de un interés personal muy arraigado en recuperar ese momento robado y obturado de la historia de la clase obrera asturiana. Quería conocer esa historia y documentarla lo más posible, para ajustarme al relato de lo que había pasado. Para mí constituye el momento más importante de la historia asturiana del siglo XX. Esos últimos meses de la guerra, desde que el 24 de agosto el consejo interprovincial de Asturias y León se declara soberano, hasta la caída. Es una historia desconocida y cuando alguien la citaba en la historiografía española era casi como una nota a pie de página.
--¿Cuánto tiempo ha transcurrido entre la concepción y la finalización de la película?
--Es un proyecto en el que, con diferentes intensidades, estuvimos trabajando a lo largo de cuatro años. En el trabajo de documentación y preparación estaba incluida la película anterior, Cantares de una revolución. Lo que yo estaba trabajando era la vida política de Belarmino Tomás. Fueron unos cuatro años revolviendo materiales, tanto textuales y documentales como gráficos. La parte visual fue más sencilla, al tener el archivo de José Antonio Suárez recogido en el Muséu del Pueblu d’Asturies. Fueron horas de sumergirnos en esos más de 9.000 negativos, para buscar las relaciones entre los textos que me interesaba que estuvieran en la película y las imágenes que los ilustraran.
--En la película vuelve a colaborar con Nacho Vegas como voz e hilo conductor que imbrica el relato, ¿qué cree que aporta su presencia a la narración?
--Me da una continuidad. Cantares de una revolución ya se sostenía sobre la experiencia de Belarmino Tomás. En Vaca mugiendo entre ruinas vuelve a tener ese protagonismo. Por eso me gustaba tener esa continuidad. Además, aunque ya la conocía, me fascinó su manera de narrar y conseguir que una imagen sonora arropara al espectador. Nacho tiene esa capacidad de contar que, al final, acaba envolviéndote.
--¿Ha aprendido algo que ignorara o que le sorprendiera acerca de esta época de la historia asturiana y de la figura de Belarmino Tomás?
--Creo que, como casi todos los asturianos, lo ignoraba todo. Hubo un proceso de aprendizaje y contextualización de la época. Era un periodo y una figura, la de Belarmino, que me interesaba mucho recuperar ante el olvido al que le condenaron casi todos. Y, por cierto, también muchos de los suyos. Del mismo modo, comprobé ciertos intentos de manipulación histórica y de su figura. Trabajando con todos estos documentos logro contextualizar el Consejo Soberano de Asturias y León. La importancia que tuvo, y que a veces se escapa, como un intento desesperado de salvar la República en esa región aislada y desconectada del resto de territorios leales. Luego llegas a una serie de conclusiones. La primera lección, la política, fue aprender como un poder obrero formado por mineros, ferroviarios y panaderos tuvo el control total, civil y militar, sobre el territorio y organizó la defensa contra la agresión fascista. La segunda, de manera más genérica, es que la película demuestra cómo la identidad de la clase obrera está en las luchas y no en las victorias. Como la lucha es lo que dota de identidad a la clase obrera. La victoria es una contingencia.
--Al comienzo de la película Nacho Vegas pronuncia la frase Siempre hay un milagro para ayudar a los que luchan por una causa justa, ¿cree que en un mundo como el actual las causas justas pueden triunfar o están condenadas a ser aplastadas?
--Nosotros solo perdemos cuando dejamos de luchar. Lo demás pueden ser derrotas coyunturales. Hemos perdido el interés y la capacidad de pelear. Una batalla que se libra, la puedes ganar o perder. Una que no se libra la pierdes siempre. Yo ya no veo que se mantenga esa lucha centrada en la identidad de lo que somos las clases populares. La película acaba con el último informe del Consejo Soberano del Gobierno Republicano, cuya primera frase es Asturias no ha sido vencida por el fascismo, porque ellos lucharon hasta el último momento. Y en el exilio siguieron haciéndolo.
--En este 2020, la siguiente pregunta es casi obligada, ¿cómo vivió el confinamiento y, en general, este año que la COVID 19 nos ha arrebatado?
--Con un estado alterado de consciencia. Y con una contradicción muy potente, sobre todo en el momento del confinamiento. Ahí veías las cifras de fallecidos y todo lo que estaba pasando, que era una situación muy angustiosa. Pero, por otra parte, a mi me cogió en un momento de equilibrio conmigo mismo y con los proyectos en los que estaba inmerso. Pude avanzar mucho en rematar la película y el libro que la va a acompañar, que se va a publicar en enero en Pez de plata. Fue un periodo creativamente muy fértil, pero rodeado de esa angustia que nos rodeaba y de la que no era posible escapar.
--¿Qué le parece esta edición del FICX tan diferente a las anteriores, a causa de la pandemia?
--Creo que, como cineasta y ciudadano, lo primero es el agradecimiento al equipo del FICX, que desde hace meses trabaja sin horario para que el festival se pueda celebrar en una situación como esta. A la vista está, con una de las mejores programaciones de los últimos años, con la puesta en marcha del aula FICX… se agradece que haya sobrevivido el festival y el espíritu del mismo, algo para lo que han trabajado lo indecible. Dicho esto, yo echo en falta las proyecciones en sala. Una película como Vaca mugiendo entre ruinas requiere de una sala oscura y yo preciso del encuentro con la gente y esa sensación de comunidad y buscar significados a la cinta con las personas.