Asturias aplana la curva antes que Francia y Alemania

La segunda oleada golpea con crudeza a algunos de los países que mejor gestionaron la pandemia en primavera


El espejo mágico de la madrastra del cuento le decía cada día que era la más bella del reino hasta que creció Blancanieves. A lo largo de la pandemia, se han establecido comparaciones constantes no sólo entre países sino entre las mismas comunidades autónomas. Los distintos territorios han sufrido el embate de las dos primeras oleadas de forma muy distinta y también en ritmos y fases que no han sido simultáneas en absoluto. Desde el verano, tras una primavera en la que destacó por sus buenas cifras, Asturias se ha mirado en el espejo de Europa. Fue la principal razón esgrimida por las autoridades sanitarias para explicar, en parte, el tremendo impacto de la segunda oleada, en el crudo otoño con un auge de contagios que, en una región tan envejecida, hizo dispararse la cifra de muertes y llevó al límite de la saturación al sistema hospitalario.

Llegadas las últimas semanas del año, con los ojos puestos en el horizonte de iniciar la vacunación en 2021, España parece haber comenzado a doblegar la curva antes que otros países europeos. Y, de hecho, al igual que sucede con Asturias en el ámbito interno, estados que en primavera destacaron por haber esquivado lo peor del coronavirus sufre ahora en mayor medida. ¿Es el espejo europeo todavía válido para el Principado?

Las cifras de Asturias empiezan a mejorar, pudo contar la semana pasada una jornada por debajo de 100 contagios diarios, y eso ha permitido levantar algunas de las estrictas medidas de cierre con el temor también de lo que pudiera suceder en enero.

A fecha de este martes, la incidencia acumulada en los últimos 14 días para el conjunto de la región era de 213 casos por cada 100.000 habitantes, todavía muy lejos la tasa de 100 con la que se llegó al mes de septiembre. Según afirmó ayer el presidente asturiano, Adrián Barbónel máximo pico fue de 650 casos por 100.000 habitantes en la incidencia acumulada a 14 días.

El centro europeo de control de enfermedades, (ECDC por sus siglas en inglés) recoge de forma actualizada cada semana la incidencia del coronavirus en los distintos estados del continente. La última tasa asturiana, correspondiente a la pasada jornada, es ligeramente mejor que la media francesa, que con datos de la semana 48 a 49 del año, permanecía en 236. Francia encabeza en este momento la lista de países con mayor número acumulado de contagios identificados, más de 2,3 millones.

Alemania, el país más ponderado de la unión por su respuesta a la primera ola, sufre de manera intensa la segunda. En el listado del ECDC, el país germano tiene una tasa a 14 días de 341, algo que ha llevado a la canciller Ángela Merkel a mantener estrictas medidas de cierres destacando que una cifra de 500 muertes diarias era un precio inasumible para mantener la actividad económica.

El Reino Unido que en los primeros días de la primavera llegó a plantearse dejar correr el virus para intentar lograr una inmunidad de grupo rápida, sigue también entre los más castigados. Su tasa, de nuevo a 14 días, es de 348. En las zonas más afectadas se ha decretado el cierre de bares y restaurantes salvo para entregas a domicilio. No se permite ningún tipo de reunión social bajo techo y que sólo se autorizan encuentros entre gente de diferentes hogares en el exterior, y con un máximo de seis personas.

En Italia, el país que primero en Europa sufrió de forma más intensa la pandemia, se llegó al comienzo de otoño con cifras esperanzadoras que en pocas semanas se fueron al traste. En el listado del ECDC tiene una tasa de 428. El Gobierno italiano está evaluando nuevas restricciones para los próximos días festivos, como adelantar el toque de queda (fijado a las 22.00 locales), aunque por el momento descarta recurrir a un nuevo confinamiento general.

Entre los países de Europa occidental con peores cifras de este periodo se encuentra Países Bajos, que destacó en las negociaciones del fondo comunitario de recuperación por poner numerosas trabas a los países más afectados entonces, como España e Italia, en ocasiones con valoraciones de índole racista. En estos momentos Países Bajos tiene una tasa de 546, su primer ministro, Mark Rutte, altivo apenas hace unos meses, declaró este lunes el cierre de guarderías, colegios e institutos, y de toda la actividad no esencial, lo que incluye comercios, gimnasios, prostíbulos y museos, hasta el 19 de enero. Además pidió a los ciudadanos reducir sus salidas, confinarse, no viajar al extranjero y limitar el número de invitados a casa a un máximo de dos personas, y a tres en Navidad.

Entre los países más cercanos se encuentra Portugal que también padece de forma intensa el rigor de la segunda oleada, su tasa a 14 días es de 524. En Austria, donde el gobierno populista de derechas de Sebastian Kurz propuso en primavera hacer una liga de países 'smart', inteligentes en contraste, a su juicio, con los mediterráneos, se sufre ahora una tasa de 472. Lejos en todo caso del caso sueco, el país escandinavo sí apostó desde el principio por apenas establecer medidas de restricción para evitar contagios: hoy tiene una tasa de 738, entre las más altas del listado de la ECDC.

La sueca no es la mayor, porque las cifras de otros países superan el millar de casos en es tasa a 14 días. Es el caso de Croacia (1.208), Eslovenia (1.006), Lituania (1.205), o Luxemburgo (1.189).

Entre lo mejores en esta segunda oleada se encuentran países como Islandia (con una tasa de 49), con la ventaja de ser una isla y además con una población similar a la de Gijón. También Irlanda, con 80; o Noruega, contraste absoluto con sus vecinos suecos, y una tasa de 99.

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