El escudo frente al covid que aniquila otras enfermedades en Asturias

La generalización del uso de la mascarilla y el gel de manos reduce a niveles inéditos otros contagios


La llegada del otoño es sinónimo también de resfriados, catarros, en muchos casos gripe y otras enfermedades respiratorias. Algunas, durante décadas se han llegado a considerar casi inevitables muchas de ellas y de forma constante las autoridades sanitarias y los consejos maternales han pasado por resguardarse del frío pero también por limpiarse las manos con frecuencia. Pero nada es normal en el año 2020. El inicio de la década, marcado a fuego por la pandemia, ha sido también una época de generalización de mascarillas, de uso de hidrogel y de distanciamiento social. Medidas impuestas para tratar de frenar al coronavirus pero que han servido también como escudo casi definitivo frente a muchos contagios estacionales propios de estos meses.

Consta así, al menos, a nivel nacional ya los informes de vigilancia epidemiológica del Instituto Carlos III dan cuenta de un número inusualmente bajo de casos de gripe y virus sincitial. En Asturias, fuentes de la Consejería de Salud indicaron que no hay, de momento, noticias ni del uno ni del otro, pero desde el Principado no quieren echar las campanas al vuelo. Este ha sido un otoño más seco de lo habitual (las lluvias no llegaron hasta finales de noviembre) y también menos frío, de hecho en Asturias quizá es demaasiado pronto para hablar del impacto de la gripe, el año pasado el pico de contagios no se alcanzó hasta la tercera semana de enero. Es más esperanzador que desde salud no tengan, de momento, noticias del sincitial (VRS) porque suele preceder a la gripe. 

El virus sincitial es el responsable de varias infecciones, de los resfriados comunes pero también de bronquiolitis y otras afecciones que, en niños muy pequeños, puede llegar a ser muy graves si son muy intensas.

«A nivel mundial, a pesar de un aumento en la frecuencia de diagnósticos de gripe en algunos países, la actividad gripal se mantiene en niveles más bajos de lo esperado para esta época del año. En la zona templada del hemisferio norte, la actividad gripal se mantiene en niveles de intertemporada, aunque se han notificado detecciones esporádicas de virus de la gripe en algunos países»; indica el último informe del Instituto Carlos III sobre la gripe, un texto en el que se señala que a fecha de primeros de diciembre «no se notifican detecciones de virus de la gripe procedentes de los laboratorios» que forman parte del sistema de vigilancia.

La revista Nature se hizo eco de este fenómeno a lo largo del globo. En el hemisferio sur, donde se pasa el invierno mientras aquí en el norte es verano, las medidas contra el covid hicieron descender el número de contagios de resfriados comunes, aunque hay debate entre la comunidad científica sobre el efecto final que pudiera tener el covid-19 en este tipo de dolencias. En este sentido la publicación destaca que «en el hemisferio sur, que ya ha pasado su invierno, el resfriado común apenas golpeó. Eso también podría suceder en el norte. Por el contrario, algunos virus han prosperado y es tentadora la sugerencia de que podrían, en algunos casos, proteger contra covid-19. A pesar de la larga historia de la humanidad con resfriados y gripe, los virus que los causan aún encierran muchos misterios. Los científicos esperan que las temporadas interrumpidas de este año puedan revelar nueva información sobre la transmisión y el comportamiento de estos huéspedes anuales no deseados: cómo estos virus responden a las medidas de salud, cómo interactúan y qué podría significar para la carga de enfermedades a largo plazo».

Nunca en la historia de Asturias la práctica totalidad de la población desarrolla buena parte de su vida en comunidad con una mascarilla puesta como hasta ahora. Incluso en los casos en los que se utilizan cubrebocas de tela o no especificamente sanitarios, la reducción de la posibilidad de transmitir aerosoles de un individuo a otro se ha rebajado de forma intensa respecto al pasado.

En todo caso, para resfriados comunes o para la gripe, los especialistas siempre han indicado que el mayor riesgo de contagio se encuentra en las manos, por lo que el lavado frecuente, y también los hidrogeles con alcohol, han hecho que las infecciones puedan reducirse. También han debido pesar otras restricciones, Asturias apenas ha empezado a levantar y con muchas limitaciones los cierres de actividad económica que han afectado al contacto social, en comercios y en hostelería, junto a los cierres perimetrales. La cercanía de las celebraciones navideñas, por las reuniones familiares pero también por las aglomeraciones en espacios públicos, ha llevado a las autoridades a disparar las alarmas por la posibilidad de una tercera ola de coronavirus en enero.  

A fecha del pasado 13 de diciembre, el Servicio de Salud del Principado (Sespa) informóde que ya había vacunado contra la gripe a 297.947 personas lo que supone un aumento del 54,89% respecto a las 192.354 personas que habían sido inmunizadas en la misma fecha en la campaña de 2019. Siete de cada diez personas vacunadas son enfermas crónicas e institucionalizadas, uno de los grupos de población para el que está indicada esta profilaxis.

En cuanto a la distribución por edades, la vacuna se ha administrado a 183.378 mayores de 65 años de forma que seis de cada diez personas de esa edad están protegidas mientras que en la franja de entre 15 a 64 años se ha inmunizado a 103.870 personas -de las que 2.711 son mujeres embarazadas- así como a 10.699 menores en edad pediátrica.

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