«Hay una parte del sector textil que si se incentiva podría ser estratégica para España»

Marcos Gutiérrez ASTURIAS

ASTURIAS

Víctor Garrido durante un encuentro sindical en Dhaka, Bangladesh
Víctor Garrido durante un encuentro sindical en Dhaka, Bangladesh

Víctor Garrido, coordinador de los acuerdos sindicales de Inditex y Mango, cree que se debe exigir a las grandes marcas del sector «un compromiso de prácticas responsables para garantizar en todos los países un salario mínimo vital»

02 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Víctor Garrido es miembro de la secretaría de Acción Sindical Internacional de la federación de Industria de CCOO y el coordinador de los acuerdos sindicales de Inditex y Mango. Esta semana ha participado en una conferencia organizada por el sindicato en Asturias, sobre Sindicalismo trasnacional para el trabajo decente a nivel global. Como parte del movimiento sindical trasnacional en un segmento de actividad tan castigado como el textil le ha tocado reclamar mejoras en las condiciones laborales de los trabajadores en zonas del mundo en las que conceptos que en Europa se dan por sentado, tales como la seguridad en el trabajo, no son ni mucho menos una realidad. Cree que con la pandemia es necesario que tanto los gobiernos como las grandes marcas establezcan medidas correctoras para que la sangría laboral sea lo menor posible.

--¿En qué condiciones se está produciendo ahora mismo en el sector textil a nivel mundial?

--Nosotros lo que estamos planteando es garantizar el trabajo decente en las cadenas de suministro. Está claro que para resolver los problemas en nuestro ámbito más próximo necesitamos que se avance en un mismo sentido en los rincones más alejados del mundo. También debido al proceso de globalización que hemos experimentado en estos últimos años, hemos asistido al deterioro en las relaciones de trabajo. De alguna manera tenemos que justificar la lucha por el empleo digno, que tiene que cobrar un sentido especial en las relaciones de trabajo global, ya de por sí precarias en muchos lugares del mundo, más aún en estos momentos de pandemia.

--¿Cómo ha afectado el coronavirus a la ya de por sí delicada situación de los trabajadores en este segmento de actividad?

--La terrible situación que estamos viviendo como consecuencia de la crisis sanitaria está llevando a una profunda recesión global, que está teniendo unos efectos devastadores. Ahora mismo se está demostrando la extremada fragilidad de los países donde se sitúan las cadenas globales de suministro, expresada en los proveedores, pero también en los trabajadores y trabajadoras. En ellos no solo está repercutiendo la crisis, sino también la fuerte caída de este consumo, que está causando cierre de fábricas y despidos de miles de personas a las que, incluso, se les están negando compensaciones económicas.

--¿En qué consiste su labor a la hora de redefinir las condiciones laborales globales del sector textil?

--En muchos países están habiendo huelgas y manifestaciones por los cierres y los impagos, incluso por las propias condiciones de seguridad. Yo lo que hago es coordinar para el sindicato mundial los acuerdos marcos tanto de Inditex como de Mango y buscamos de encontrar soluciones a estos cambios, reivindicando incluso antes de la propia pandemia que otra globalización es posible. Es el reequilibrio de los derechos de las personas que están trabajando en el mundo, desde la reivindicación y las estructuras sindicales.

--¿Qué se debe exigir a gobiernos, grandes marcas y fabricantes para asegurar la supervivencia del textil en condiciones dignas para los trabajadores?

--Lo separaría en dos partes. Con la COVID 19 necesitamos garantías de futuro. Según la Organización Internacional del Trabajo se van a perder en torno a 500 millones de trabajos, incluso en la economía sumergida. Estamos pidiendo que se tomen medidas correctoras, no solo de los gobiernos, sino también por parte de las grandes marcas, como pueden ser las españolas. Hemos reclamado garantías en materia de seguridad y salud, que no se cancelaran los pedidos realizados por las clausulas de emergencia, que se establecieran garantías de retribución y también el reinicio de la producción incluyendo las diferentes organizaciones sindicales. En muchos centros de producción lo que está pasando es que hay despidos, no hay pedidos y a los primeros por los que se va es a los sindicatos.

--¿Y en materia de prácticas responsables por parte de las multinacionales?

--También en el ámbito internacional estamos reclamando prácticas responsables desde el sector a todas las marcas. Esto equivale a que tengan un compromiso de prácticas responsables para garantizar en todos los países un salario mínimo vital, y no el que en cada país está establecido. Asimismo hay otra iniciativa global, el Call to action, un proyecto que se ha firmado entre la Confederación Sindical Internacional y la Organización Internacional de Empresarios, bajo el paraguas de la OIT, para garantizar de alguna manera los fondos necesarios que aseguren la protección social en los países donde están las cadenas globales de suministro.

--¿Debería España replantearse recuperar el textil como sector estratégico?

--Desde hace años venimos reclamando que los sectores más estratégicos, como los industriales, vuelvan a nuestro país. Si bien es cierto que es imposible que las marcas puedan producir en España, ni aunque nos pusiéramos todos a trabajar. Solo Inditex produce 1.270 millones de prendas al año. Ni siquiera si nos pusiéramos a trabajar todos los europeos y americanos podríamos sacar adelante esa producción. Lo que sí es cierto es que los propios gobiernos en España deberían haber potenciado los sectores industriales, porque sí hay una parte del sector textil que si se incentiva podría ser de calidad y estratégico para nuestro país. Desde las centrales sindicales es necesaria la contribución para garantizar la solidaridad y un trabajo decente.