Esteban Fernández: «Asturias debe plantearse adónde quiere encaminar su futuro y, si hay una oportunidad, apostar por ella»

El economista es uno de los responsables de la Cátedra de la Innovación en Asturias, una iniciativa que pretende medir el impacto económico y social de la región

Esteban Fernández, economista
Esteban Fernández, economista

Redacción

Esteban Fernández es, junto a Fernando Rubiera, el responsable de la Cátedra de la Innovación en Asturias (C_InnovA), una iniciativa que pretende medir el impacto económico y social de la actividad innovadora de las empresas en la región, impulsar la formación de talento y favorecer la transferencia de conocimiento. El equipo de trabajo del economista ha presentado, junto a Borja Sánchez, consejero de Ciencia del Principado, un estudio que analiza las fortalezas y debilidades del sector productivo regional. En su opinión, hay dos ejes que destacan por su potencial: el agroalimentario y el metalúrgico, pero hay otra serie de actividades que también pueden jugar un papel decisivo en el desarrollo de la comuidad autónoma. 

-El estudio presentado la semana pasada contiene un análisis profundo de la estructura sectorial de la región. ¿Cuáles son los sectores con más futuro?

-En el estudio no nos referimos tanto a sectores exactamente como a ejes, ya que es un concepto más amplio. No son exactamente los sectores que te encuentras en las cuentas económicas, integran a varias. Destacamos principalmente conglomerados de actividades en torno al metal y a la cadena de valor de los productos agroalimentarios. Este último toca muchas ramas de actividad del sector primario: desde la industria transformadora hasta la parte final de servicios que tiene que ver con la hostelería. Y ahí pusimos el foco. Luego hablamos de otras oportunidades que pueden surgir, como son el sector energético, con oportunidades que se deben aprovechar. También hay otro elemento transversal como es la digitalización. El sector TIC tiene algo que decir y hablamos de cuestiones que afectan a otros como el cambio demográfico y el envejecimiento, que abrirá nichos de mercado. De todos ellos, yo destacaría los dos primeros.

-Analicémoslos uno a uno. ¿Qué fortalezas tiene el sector agroalimentario asturiano?

-La lógica que aplicamos es de cadena de valor, de ver todo el proceso productivo. Vemos que tenemos un sector agrícola por encima de la media europea en productividad. Respecto a la media de España no está tan bien, pero si tomamos Europa como referencia, estamos por encima de la media. Y encima estamos menos especializados que Europa, pero lo que podría ser un hándicap es una oportunidad porque hay margen para mejorar. Además es un sector clave, analizadas las interconexiones con otras actividades, porque ejerce de arrastre sobre los demás. Si incrementas la actividad, ese sector primario tira de otros de los que es suministrador de esa cadena de valor. Esas otras ramas que se nutren de ellas son las industrias lácteas, donde somos extremadamente productivos, tanto en España como en Europa, y otras industrias de bebidas. Son sectores con mucho arrastre, y por eso es importante buscar ahí oportunidades de negocio, para lo que pueden ser importantes los fondos europeos.

-¿Cómo puede beneficiarse de esto la hostelería?

-La hostelería tiene esa reputación de ser un sector poco glamuroso, pero es verdad que dentro de la actividad puede articularse de forma diversa y ser una oportunidad si se hace remarcando una distinción con marcas de calidad y ligado a productos naturales. Aquí es interesante que se identifiquen con una alta calidad y que se aprovechen de esa cadena de valor desde el sector agrícola.

-Con la que está cayendo, es difícil explicar a los hosteleros que es un buen momento para crecer.

-Somos conscientes de las dificultades. Primero, tenemos que esperar que la situación que estamos viviendo sea coyuntural. Todo es muy diferente a otras crisis, ya que debido a una situación sanitaria tenemos una economía enferma, pero no hay un problema estructural de fondo. No decimos tampoco que la hostelería sea un eje, sino que puede llegar a serlo si se integra en la cadena de valor. Tiene una oportunidad de crecimiento importante. No tiene por qué ser turismo de sol y playa sino algo más especializado y dirigido a un público de mayor poder adquisitivo. Esto se ha hecho en el País Vasco.

-El otro sector que destaca es el metalúrgico, ¿cuál es su potencial?

-Tenemos un gigante mundial en la metalurgia con productividades enormes. Es superintensivo en personal y cuenta con orientación a la exportación en el sector. Tiene problemas por la amenaza de la deslocalización, pero nuevamente se trata de un sector clave que arrastra y suministra materias primas para otras actividades. Creemos que en torno a él otras ramas, como la fabricación de productos o la de maquinaria, puede articularse un nodo de actividad muy interesante.

-La gran industria depende de un estatuto electrointensivo que no ha gustado en la región. ¿Cómo afecta esto?

-Es un tema que mencionamos implícitamente. Tenemos que ser cautelosos con la amenaza constante de deslocalización. Uno de los factores que influyen es el estatuto. El sistema de subasta, la validez, es cuestionable porque acaba siendo un sistema de subvenciones encubierto. En ArcelorMittal no creo que sea tan significativo en su productividad, en su estructura de costes. Está claro que influye, pero menos que en otras. Mientras que el escenario de aranceles esté en parámetros positivos no hay tanto peligro con ArcelorMittal, pero es importante alcanzar un acuerdo sobre la situación laboral. Pero quiero dejar claro que es este no es uno de los puntos centrales del informe que acabamos de presentar, es más un diagnóstico basado en la coyuntura actual.

-Respecto al energético también hay muchas dudas. ¿En qué energías debería centrar Asturias su estrategia?

-Debemos ser conscientes que, estemos de acuerdo o no, es algo que nos vendrá impuesto a nivel nacional y Europeo. Vamos a una descarbonización que afectará al consumo y a la producción. Las empresas producirán de forma diferente y con otras fuentes. Aquí había carbón y fruto de su abundancia se desarrolló la industria térmica. Eso se ha acabado, ya no hay esa ventaja. La clave es ver si las nuevas fuentes de energía se pueden implantar aquí, y parece que el hidrógeno verde puede ser una. Comparativamente, con la solar no tenemos ninguna ventaja, tal vez con la eólica. Sí es un sector que se puede desarrollar con inversiones potentes y hay que ver si es capaz de canalizar y aprovechar ese saber. Si se consigue todo esto, esas energías limpias pueden ser una muy buena oportunidad.

También matizamos que el sector energético es importante pero es muy intensivo en capital pero poco en empleo. El factor trabajo es muy reducido, pero si tienes un sector fuerte arrastra a toda una serie de actividades auxiliares y da ventajas competitivas a sectores que dependen de él. Resaltamos la oportunidad de aprovechar el músculo y, si es capaz de adaptarse, puede permear al resto de la economía.

-Parece que otras comunidades tienen más avanzados proyectos concretos para financiar con ayudas europeas. ¿Va Asturias retrasada o es que se está trabajando con más discreción?

-Dos cosas. Primero, que no salga a la opinión pública no quiere decir que no estemos avanzando. Me consta que hay gente trabajando en esa línea, pero no sé cómo de prometedores son los proyectos. Pero hay otra cosa que me chirría un poco. Cuando oigo hablar de estas iniciativas, todo el mundo lo hace como estrategia de captación de fondos, pero hay mucho más allá. Si no existiese esto, habría que inventarlo porque transciende la captación de fondos. Asturias debe plantearse a dónde quiere encaminar su futuro. Si vemos una oportunidad clara, hay que apostar por ella. El futuro es la energía limpia, si asociado a esto podemos captar fondos, perfecto, pero eso es un medio, no el fin. No sé si esto es verdad o mi impresión, pero parece que todo va orientado a la captación de fondos y pocas bromas con esto. La Unión Europea se ha puesto muy seria y tienes que mostrar y apoyar tu petición basándote en una estrategia de cómo funciona tu economía. Ese el camino a seguir, el diagnóstico previo.

-La pandemia ha acelerado todo lo que tiene que ver con el teletrabajo. ¿Qué puede ofrecer Asturias en este sentido?

-La pandemia es coyuntural pero el teletrabajo es una práctica creciente. Muchas actividades van a ver que funcionan igual de bien que con la presencialidad y habrá un peso creciente de estas actividades de teletrabajo. En Asturias tenemos un sector de telecomunicaciones bastante potente. En torno a él , dependiendo de él, tenemos actividades (servicios avanzados, informáticas...) y si potenciamos este sector, que está por encima de la media de productividad respecto a España y Europa, unido a la nueva dinámica y a la percepción de que aquí hay una calidad vida por encima de la media, puede ser una oportunidad.

Se puede traer aquí a la clase creativa, con determinados tipos de trabajo que no requieren presencialidad continua. Sin un sector de telecomunicaciones no puedes atraerlos, si lo tienes, no es cuestión suficiente pero sí necesaria porque necesitas la infraestructura.

-Para ello debería impulsarse la digitalización. ¿Cuál es el punto de partida de Asturias?

-El punto positivo es que tenemos mucho margen de crecimiento. En términos comparativos estamos mal en casi todos indicadores. Me refiero a actividades productivas ligadas a esta digitalización. El sector no está orientado a la exportación y las relaciones con otras actividades no es tan fuerte. Esto hace que haya oportunidades de crecimiento. La previsión muy plausible es que van a crecer, también por otro proceso de la transformación de la economía y de la sociedad a una vida más volcada, por ejemplo, a la nube. Los procesos de tratamiento de datos supondrán oportunidades. El sector ahora mismo no tiene mucho músculo comparativamente, pero viendo que hay margen de mejora, debe apoyarse en las telecomunicaciones, que sí son pujantes en Asturias.   

-El otro día hacían hincapié en que más que creación de empleo, lo fundamental es que este sea de calidad. Aun así, ¿tienen alguna estimación de cuántos puestos podrían generarse con esta estrategia?

-No las tenemos porque los proyectos no están definidos aun. Esto depende de en qué cuantía y en qué sectores sean esos fondos. Sí que tenemos identificados los sectores que podrían generar mayores efectos en términos de producción, no de empleo. El objetivo es poner el primer ladrillo de un edificio más sofisticado. Eso lo consideraremos en futuros informes. Tenemos que ver capacidades de cada sector y los efectos diferenciales en tipos de empleo que se puede generar.  No sé si será el siguiente informe, porque estamos determinados por lo que pide el Principado. Pero la predicción final sobre el empleo, hasta que no tengamos al menos una estimación de proyectos, es ciencia ficción.   

-Ahora han presentado la radiografía del sistema. ¿Cuáles son los siguientes pasos a seguir para conseguir que la economía regional sea más competitiva?

-Los siguientes pasos tenemos que discutirlos entre nosotros y con el Principado. La idea es ligar la radiografía de la economía con cuestiones ligadas a la tecnología de la innovación cuando hablamos de especialización, orientación exterior... cómo se relacionan con la intensidad tecnológica que tienen estos sectores. Esto es una labor que requiere un análisis de datos trabajosos. También queremos hacer un mapeo, algo sobre lo que ha puesto el foco el consejero, del capital humano de la región, del capital humano made in Asturias, para ver si hay leyenda urbana o no y si el sistema es capaz de absorberlo y hacer productivo aquí.

Por otro lado, nos gustaría hacer un esfuerzo para ver el volumen de inversión tecnológica que están haciendo las empresas del sector productivo asturiano. Hay cierto desconocimiento con esto y queremos ligarlo con todas estas oportunidades y ver si esos potenciales focos de crecimiento se corresponden con actividades con margen de crecimiento o no.

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