Así fue el «milagro» de Caravia para cerrar el año libre de Covid

El concejo, que tuvo una gran afluencia de visitantes y turistas en verano, no ha registrado contagios por coronavirus desde el comienzo de la pandemia. Otros cinco municipios de la región se mantienen con cero casos positivos

Caravia
Caravia

De los 78 municipios que conforman la comunidad autónoma asturiana, pocos han sido los que han estado libre de coronavirus desde que comenzara la pandemia en el mes de marzo, incluso en esta segunda ola que tanto ha azotado a la región. Tan pocos que se cuentan con los dedos de las manos: Villanueva de Oscos, Santa Eulalia de Oscos, San Martín de Oscos, Yernes y Tameza, Peñamellera Alta o Caravia son los que aparecen con cero positivos en el cuadro de mando de la Covid-19 de Asturias. El bajo número de habitantes de esos municipios y la dispersión poblacional han podido ser factores clave para llegar al final de este difícil año con el contador de contagiados a cero. Y eso pese a que casi todos esos municipios fueron destino turístico o tuvieron una alta afluencia de visitantes el pasado verano.

Es el caso de Caravia, concejo de la comarca del Oriente de apenas 13 kilómetros cuadrados y 470 habitantes que en los días de sol de julio y agosto llegó a acoger a entre 5.000 y 6.000 personas atraídas por sus maravillosas playas. Así, aunque para su alcaldesa, Salomé Samartino, es una satisfacción poder cerrar el año sin positivos por Covid -19 en su municipio, la misma reconoce que en verano «lo pasamos fatal por la aglomeración de gente que había pese a que cortábamos el acceso».

Salomé Samartino explica que al ser un concejo pequeño posibilitó que desde el Ayuntamiento se hiciera desde el principio una gestión precisa de la crisis sanitaria pese a los escasos recursos de la administración local. Señala que cuando se decretó el estado de alarma y el confinamiento de la población, lo primero que se hizo fue un listado de la gente mayor que no vivía con hijos e iniciar con ellos una campaña de atención. La misma alude a que no sólo había que mantenerles a salvo de la Covid-19, sino también mitigar la soledad que pudieran sentir al no poder ser visitados por familiares y ofrecerles ayuda ante cualquier necesidad que tuvieran. Para ello, desde el Consistorio se puso en marcha un circuito para llamarles al menos una vez a la semana, un trabajo que realizaban no sólo el personal municipal, sino los propios concejales que se iban turnando para prestar esa atención porque, como destaca la regidora, «el Ayuntamiento nunca cerró. Siempre hubo alguien para lo que pudiera surgir o atender lo que la gente pudiera necesitar», dice con satisfacción.

Además de dar cobertura a la población mayor, que constituye una buena parte del censo de Caravia, la alcaldesa también se preocupó y se sigue preocupando de mantener informados y al día de todo lo que surja a todos los sectores de actividad del municipio, con los cuáles ha establecido una conexión directa durante todos estos meses para trasladarle todo lo que a ella le ha ido llegando. «Todo lo que iba saliendo, toda la información relacionada, por ejemplo, con la hostelería, yo se la iba enviando a los profesionales del concejo e iba acordando con ellos las medidas en cada momento», manifiesta Salomé Samartino.

La alcaldesa comenta que al ser un sitio pequeño, les permitió hacer una campaña de concienciación cercana. No obstante, apunta también que desde el Ayuntamiento se hizo un gran esfuerzo para dotarse de medidas preventivas. No sólo se instalaron geles hidroalcohólicos en todos los edificios municipales, sino que se repartieron mascarillas entre la población.

El final del confinamiento y la mejora de las cifras que dejaba el Covid -19 en Asturias más que menguar la preocupación de la alcaldesa de Caravia, supuso un incremento. Coincidía con el verano «y la playa se llenaba», así que desde el Ayuntamiento se trabajó en la señalización de los arenales con la colocación de paneles en la que se recordaba a los usuarios la importancia de mantener las medidas de seguridad y protección frente al coronavirus. Al no contar con policía local, «tuvimos que reforzar con operarios municipales», indica la alcaldesa, que reconoce que hubo momentos en los que «lo pasamos fatal y tuvimos una gran presión» por la gran afluencia de gente que recibían sus playas. «Nosotros sabíamos que los negocios necesitaban vender, porque además son la locomotora del municipio, pero también había que mantener rigurosamente las medidas. Nos tocó conciliar e hicimos lo que pudimos con los medios que teníamos. Dar servicio a toda la gente es costoso y difícil», indica Salomé Samartino, que lamenta que los municipios costeros no tuvieran todo el apoyo que tenían que haber tenido en un verano tan complejo por la Covid -19 porque «jamás vi tanta gente en la playa. Julio fue igual que el agosto de otros años y el verano se hizo largo».

Tras haber logrado superar el periodo estival sin que en su municipio se registraran casos positivos de coronavirus y haber esquivado la segunda ola con la misma suerte, la alcaldesa se declara satisfecha, aunque siempre con la prudencia de que «sabes que tarde o temprano llegará y que esto no es una fiesta porque la población del medio rural está muy envejecida». Por eso, cuando se vislumbra la luz al final del túnel con la llegada de la vacuna, la misma no cesa en insistir en que hay que mantener la prevención y por ello desde el Ayuntamiento procederán en los próximos días, coincidiendo con la proximidad de la jornada de Reyes, a un nuevo reparto a la ciudadanía de mascarillas reutilizables con una vida de entre 40 y 60 lavados. «Es una forma de seguir concienciando para que no se baje la guardia», comenta Salomé Samartino, que añade que en ocasiones los municipios pequeños «estamos en tela de juicio, pero lo cierto es que es más fácil llegar al vecino. Quizá no tengamos tantos medios pero ofrecemos más cercanía y en un caso como este facilita la atención».

En el Ayuntamiento de Caravia también han realizado un gran esfuerzo para «aprender a convivir» con el virus y realizar alguna actividad en estas fechas navideñas manteniendo siempre la distancia y la higiene. Así, se han animado a organizar la visita de los niños al Príncipe Aliatar para que le puedan entregar la carta para los Reyes Magos. «Ha sido un photocall estático al que las familias sólo podían acceder con cita previa, pero ha sido entrañable para los niños, que podían hablar con Aliatar aunque fuera a dos metros de distancia», relata Salomé Samartino, que confía en que desde el Ayuntamiento puedan llevar a cabo algún evento de cara a Reyes.

Pero mientras en el Ayuntamiento de Caravia van superando unas preocupaciones producto de la pandemia, van surgiendo otras. Así, la alcaldesa no oculta que, pese a la satisfacción de haber llegado hasta este punto sin vecinos contagiados de Covid-19, en el concejo están preocupados «por lo que viene detrás de esta crisis sanitaria», en referencia a la crisis económica que se puede derivar y la repercusión que esta puede tener.

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