Siete retos para que 2021 sea un buen año para Asturias

Juan M. Arribas / Marcos Gutiérrez

ASTURIAS

Monumento a Pelayo en Gijón
Monumento a Pelayo en Gijón

La fecha de la apertura de la Variante de Pajares, el calibre de la reconstrucción y las ayudas europeas, las claves políticas y económicas de los próximos meses

01 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Nada marcó 2020 como la pandemia, ningún evento económico, ni político ni social ha dejado una impronta como el impacto de la enfermedad a lo largo de todo el globo. Y lo seguirá haciendo en los próximos meses con la esperanza, al menos, de que el año nuevo siente las bases de una recuperación que deberá llegar muchos sectores muy tocados pero también afianzar las herramientas para contener los contagios. Desde el reparto de la vacuna a la culminación de la descarbonización, la resistencia de la industria y la apertura de infraestructuras, estos son algunos de los retos clave para la comunidad en el futuro inmediato.

La cobertura de la vacuna

La vacunación contra el coronavirus está en marcha desde el pasado domingo  27 de diciembre. El martes 29, Asturias -y el resto de España- recibió el primer envío masivo. Al Principado le tocaron 11.700 dosis de ese reparto. Cada lunes seguirá recibiendo un nuevo envío con el objetivo de inmunizar a 600.000 personas a lo largo del año. Esta cifra podría variar a medida que se apruebe el uso de nuevas vacunas y la región tenga capacidad de acceder a más medicamentos. Los primeros en vacunarse están siendo las personas que viven en centros residenciales y con discapacidad y los profesionales sanitarios de estos centros. A continuación le tocará el turno al personal sanitario que trabaja en primera línea ante la pandemia, seguido del resto de profesionales de la salud y de grandes dependientes no institucionalizados. A partir de ahí, irán incorporándose nuevos grupos.

El Principado ha creado 50 grupos, formados por 148 profesionales, que son los que se moverán por las residencias para vacunar. El objetivo es inmunizar a 150.000 personas el primer trimestre y elevar la cifra a 600.000 a finales de año. Para estar inmunizado, los que  ahora han sido vacunados deberán recibir una segunda dosis dentro de 21 días y quedarán inmunizadas 7 días después de ese último pinchazo. Por tanto, habrá que esperar casi un mes para que la vacuna dé resultados.

Una recuperacion frágil

El efecto negativo en la economía asturiana en 2020 es otro de los muchos daños colaterales que la pandemia está causando. Pese a que la aplicación generalizada de la vacuna es un faro que ya se ve entre la bruma, los expertos concluyen que aún hay que remar mucho para llegar a la costa con seguridad. Muchos hablan de 2021 como el año de la recuperación, pero también otros analistas insisten en que la remontada hasta niveles anteriores a la COVID 19 será de, al menos, dos años.

Miguel de la Fuente, decano-presidente del Colegio de Economistas de Asturias cree que «hacer pronósticos a medio largo plazo es complicado», por la «posibilidad de rebrotes y nuevas olas» asociadas a la pandemia y, asimismo, por la dificultad de aventurar el momento en el que las vacunas permitirán una cierta vuelta a la normalidad social y empresarial. Explica que, por ejemplo, «muchos analistas difieren en cuanto al crecimiento del PIB en Asturias y España, así como en la tasa de paro». Comenta que varios estudios adelantan que «el PIB asturiano caería en 2020 un 10,4% y recuperará un 4% en 2021», algo que «depende mucho de la evolución de la pandemia».

En cuanto al paro, indica que «en Asturias se prevé que nos situemos en el 15,5% en 2020 y, curiosamente, en el 15,9% en 2021». Esta caída, a su juicio, se debe fundamentalmente a la «contracción de la demanda interna por la pandemia y la bajada del 20% de las exportaciones». Considera que, para 2021, «mantener el tejido productivo y el segmento industrial que tenemos es fundamental», lo que pasa, en parte, por «inyectar liquidez a las empresas». En una comunidad como la asturiana, con un peso esencial de la siderurgia, cree que, independientemente de la pandemia, hay un problema estructural que se arrastra desde hace muchos años. Y es que  «el precio de la energía que es muy superior al que existe en Francia y Alemania, lo que nos hace ser menos competitivos».

Las carencias en «comunicaciones e infraestructuras» son otras dos carencias que «no ayudan a que nuestra industria mejore su competitividad». Miguel de la Fuente resalta que se deben articular «unas estrategias flexibles y firmes, basadas en el capital humano, el conocimiento y la innovación». También piensa que es necesario «hacer las reformas estructurales y legislativas para que las empresas se sientan cómodas desarrollando su actividad y podamos atraer inversiones». Aprovechar bien las ayudas del fondo de recuperación europeo y «apostar muy claramente por aquellos proyectos tractores que tiren de la economía y del empleo» son oportunidades de crecimiento que no se deben dejar pasar, a su juicio. Cree que proyectos como el del la «acería verde de Arcelor con hornos eléctricos» pueden ayudar a que «Asturias sea un gran polo energético».

Una mano desde Europa

Un reto mayúsculo, por su tamaño pero también por la importancia de sus resultados, será la llegada de los distintos fondos europeos de ayudas, desde los dirigidos a la reconstrucción hasta los destinados a acometer la transición energética, que aterrizarán en Asturias el año próximo. Es crucial que lleguen pero aún más lo será saber administrarlos.

Son muy variados y las vías por las que llegarán al Principado serán también muy distintas. Los primeros, 196 millones de euros correspondientes al  Fondo REACT-EU, se anunciaron la semana pasada desde el Ministerio de Hacienda. Este primer tramo ha beneficiado ante todo a las comunidades con mayor población ya que se han tenido en cuenta tres indicadores: el primero dirigido a medir el impacto de la pandemia en la riqueza de cada autonomía (2/3 partes del reparto total), un segundo que mide el impacto de la crisis en el desempleo (2/9 de la asignación) y un tercero sobre la crisis en el desempleo juvenil (15 a 24 años) con un peso del 1/9 de la asignación total. Los recursos deben destinarse de forma prioritaria a reforzar la educación, sanidad y servicios sociales, así como a medidas para apoyar a las pymes y los autónomos.

Pero no serán los únicos. El Mecanismo de Transición Justa lleva en sus objetivos el nombre de Asturias, fue una de las comunidades explícitamente citadas por la Comisión Europea cuando se lanzó y cuenta con 7.500 millones de euros del presupuesto comunitario para los próximos siete años, de los que a España le corresponderían 307,4 millones, el 4 % del total. Para hacerse con la financiación Asturias debe presentar un plan de actuaciones en la primavera y Bruselas ya ha apuntado que la inversión debería centrarse en la creación de nuevas empresas, el despliegue de tecnologías e infraestructuras de energía limpia, renovables y eficiencia energética, así como en investigación e innovación. En estas actuaciones tendrá una relevancia trascendental el papel de la administración pero no será menor el de los proyectos que se presenten desde el sector privado.

El año del AVE en Pajares

Un consejo de ministros del febrero de 2003 aprobaba el proyecto de la obra de la Variante de Pajares, un trazado destinado a cambiar la forma de comunicarse entre Asturias y la meseta. La primera piedra se colocó con boato, siendo ministro Francisco Álvarez-Cascos, justo un año después, en febrero de 2004 pero la última piedra, la más importante debería teminar de ponerse definitivamente en 2021. Con casi dos décadas de retrasos, demoras, rediseños, sobrecostes, y hasta alteraciones de los acuíferos en León, el 2021 debería ser el año definitivo de la finalización de las obras, aunque los primeros viajes (con mercancías y pasajeros) no llegarán en el mejor de los casos hasta finales del año siguiente en 2022. Entonces será posible reducir a poco menos de tres horas la llegada desde Asturias al centro de Madrid pero, más importante aún, las mercancías producidas en Asturias o recibidas en sus puertos, podrán trasladarse a mucha mayor velocidad a los destinos de la meseta. La mayor vía de tráfico industrial de la península antes del estallido de la pandemia era la que une Avilés con Sagunto, en Valencia. En los últimos retrasos pesaron las discusiones lanzadas por el propio Cascos para que el tipo de vía que usaran los túneles permitiera el paso de personas solamente o tanto viajeros como mercancías. La parada asturiana del AVE estará en Pola de Lena y las conexiones con Oviedo y Gijón así como con el área central de la comunidad deberían compaginarse con las líneas de Cercanías.

De momento, los ritmos se cumplen. Cuatro semanas atrás, Adif anunciaba haber finalizado el montaje de cerca de 50 kilómetros de vía en placa en los túneles de Pajares, tras su instalación, solo queda pendiente para la finalización de los trabajos de vía la soldadura y homogeneización del carril, así como el tendido del tercer carril en la vía este. En los presupuestos generales del Estado están consignados 63 millones que se destinan al AVE para garantizar la puesta en servicio en los plazos previstos de la variante de Pajares, y 71 millones dirigidos a modernizar la red de cercanías. Dos horas y 56 minutos, sin ningún tipo de trasbordo, es el tiempo y la fórmula prometida por Adif para el viaje entre Oviedo y Madrid en los trenes que circularán entonces.

Más allá del estatuto electrointensivo

Con un peso superior al 20% del PIB regional, dentro de las recomendaciones europeas y por encima de la media de la mayor parte del resto de comunidades, la industria todavía define a Asturias. Los retos para su mantenimiento, su capacidad de producir e innovar pero también el empleo de calidad que la acompaña, exigen todavía muchos respaldos. El sector, pero también los agentes sociales y la mayoría de los partidos en el parlamento habían depositado sus esperanzas en la puesta en marcha del ansiado estatuto electrointensivo para acomodar una rebaja en la tarifa eléctrica a los grandes consumidores. Pero el resultado los ha decepcionado a todos. El Gobierno central abrió tanto el abanico para acoger a empresas de varios territorios que, al final, las expectativas de las grandes factorías asturianas, hiperconsumidoras frente al resto, quedaron tan diluidas que las especificidades de la industria asturiana siguen sin respuesta suficiente.

Lo ven así todos los implicados incluido el Gobierno asturiano que había presentado unas alegaciones, en alianza con comunidades vecinas como Galicia y Cantabria, que no fueron atendidas. Desde el Principado lo calificaron de insuficiente y se conjuraron para reclamar las mismas ayudas que Francia o Alemania.

Guillermo Ulacia, presidente de la Federación de Empresarios del Metal y Afines de Principado de Asturias (Femetal), advirtió de que el estatuto aprobado aumenta el riesgo de pérdida de competitividad de las empresas asturianas, que viven un «momento crítico» por las medidas de descarbonización exigidas a las industrias europeas. El consejero de Industria del Principado, Enrique Fernández, reclamó «lo que se pueda hacer allí, se haga en España y en Asturias, y si Alemania y Francia estuvieran haciendo prácticas que no permite la UE, que se denuncia esa «competencia desleal».

El camino es complejo y el Ejecutivo Central que tiene la última palabra no ha dado muestras de atender estas reclamaciones. El Gobierno del Principado defenderá la existencia de partidas presupuestarias «suficientemente dotadas para maximizar las ayudas contempladas en el nuevo marco legal», tanto las previstas para el desarrollo del estatuto como las relativas a las compensaciones de costes indirectos de CO2, que deben «elevarse hasta el tope permitido».

Además, pedirá la implementación, «en el menor tiempo posible», de mecanismos sustitutorios de las subastas de interrumpibilidad como la reserva estratégica de respuesta rápida que contemplen las singularidades de la industria altamente consumidora en energía. 

La tentación de la polarización y el consenso

En un año tan especial para la reconstrucción del futuro inmediato, la política puede servir para ayudar o para entorpecer. El riesgo de polarización sacude a buena parte de los países occidentales y, sin embargo, los momentos de consenso permiten grandes avances. En Asturias se saldó 2020 con la aprobación de un presupuesto regional, el mayor de la historia de la comunidad y el primero que supera los 5.000 millones de euros, con el respaldo de la mayor parte de los grupos parlamentarios, quedando fuera sólo PP y Vox.

El ejecutivo socialista logró sumar la cifra necesaria sólo con el compromiso de IU y Foro, pero también se mantuvieron las negociaciones hasta el final y se sumaron al consenso tanto Podemos como Ciudadanos. Los conservadores de PP y Vox fueron los único en presentar enmiendas a la totalidad que fueron rechazadas. Eclipsado por la pandemia, el movimiento político asturiano de 2020 ha debajo recolocado el tablero respecto a la última nochevieja.

En el PP, el largo periodo de crisis de liderazgo provocado por la bicefalia entre Cherines y Mallada se saldó con la victoria definitiva de la portavoz, ya líder indiscutida del partido en Asturias que deberá celebrar en todo caso un congreso regional que la confirme. Otro portavoz parlamentario, Ignacio Blanco, de Vox, se hizo también estos meses con el poder orgánico venciendo en las primarias al anterior presidente.

En Izquierda Unida, tras casi una década de encontronazos con la dirección federal, se terminaron de pulir los desencuentros y las relaciones son fluidas facilitado todo por el hecho de que el partido forme parte del gobierno de coalición en La Moncloa. Con todo, no ha sido tan sedante el Ejecutivo compartido para las convulsiones internas de Podemos Asturies que todavía no termina de asentarse en su nuevo papel en el Principado, con un grupo más reducido y una tensión no resuelta entre la posibilidad de participar en la gobernabilidad o el afán de plantar oposición a la FSA de sus instintos.

Foro, que vivió con sordina una escisión amarga, terminará de dilucidar en los tribunales las querellas abiertas con su fundador, Francisco Álvarez-Cascos, acusado de beneficiarse de forma personal de los fondos del partido. Su secretario general, Adrián Pumares, ha demostrado hacer valer su posición de lujo como escaño bisagra en la Junta General, pero el resto de apoyos en cámaras, Pedro Leal en Asturias, e Isidro Martínez Oblanca en el Congreso se muestran leales a Cascos.

Ciudadanos encontró en septiembre un nicho esencial como grupo de centro haciendo valer de forma simultánea su acuerdo con el PP en el Ayuntamiento de Oviedo y su apoyo a los presupuestos socialistas en la Junta General. Pero mucha de la orientación futura del grupo dependerá de la deriva del partido a nivel nacional en un momento complejo de mengua de representación.

Fernando Alonso y el añorado ascenso

La pandemia ha paralizado el mundo del deporte profesional y amateur durante 2020 pero cabe esperar que en el segundo semestre vuelva la normalidad definitiva. 2021 debe suponer el inicio de la práctica deportiva de muchas disciplinas que ahora están en el olvido: será la mejor noticia deportiva. Y supondrá seguro un hito: el regreso de Fernando Alonso a la F1 a los mandos de un Renault. Será una temporada de transición, de experimentación y de aprendizaje (si es que Alonso necesita aún aprender algo de la F1) del deportista más singular que ha dado Asturias en este siglo. Tras su paso por el Mundial de Resistencia y por el Dakar, Alonso tendrá ocasión de mostrar que es un superdotado del volante aunque el monoplaza no acompañe. Su objetivo de competir de verdad lo deja para el 2022, aunque del piloto ovetense cabe esperar todo. Mientras, el fútbol asturiano estará pendiente del próximo semestre del Sporting y del Real Oviedo y de las posibilidades de ascenso de ambos clubes. Los  rojiblancos se han aposentado en el grupo fuerte de play off desde el inicio de temporada con un bloque sólido y momentos de buen fútbol. Del Oviedo cabe esperar mejoría deportiva desde la estabilidad económica y que deje atrás la irregularidad: en Segunda todo es posible. 2021 será también un año olímpico si la pandemia no se vuelve a cruzar en el camino de Tokio. Saúl Craviotto podría ser el abanderado y cabe esperar que la armada de piragüistas asturianos pueda estar también presentes así como otros deportistas asturianos (vela, ciclismo, hockey, balonmano…) También será un año importante para Pablo Carreño, este año en el top 16 mundial y que aspira a entrar en el top 10 (y de paso ser olímpico). El tenista gijonés afronta un año esperanzador tras un 2021 que jugó a un altísimo nivel. Y un entrenador de élite como Luis Enrique tendrá también citas importantes como la Eurocopa o la UEFA Nations League.