Seis metros de profundidad, así rastrea el georradar en San Isidro

El equipo de rescate del operario desaparecido trató de hacer llegar desde Noruega un dispositivo que alcanza los 17 metros


El proceso de rescate del operario de carreteras que hace hoy una semana quedó sepultado por una alud de nieve en la vertiente asturiana del puerto de San Isidro se alargará en el tiempo y será más costoso si falla el georradar que hoy se está probando, un equipo que por primera vez se utiliza en trabajos de rastreo en la cordillera cantábrica.

El radar que hoy se está calibrando con el apoyo de técnicos de la Universidad de Oviedo y de Noruega actúa hasta una profundidad de seis metros y, según el bombero rescatador Rafael Viña, en el mejor de los casos servirá para marcar varios puntos en los que podría encontrarse el cuerpo del trabajador sepultado, ya que bajo la nieve habrá otros obstáculos o animales muertos.

«De no marcar ninguno, el proceso sería más largo y costoso», ha reconocido este integrante del equipo de búsqueda, que ha advertido de que no tienen experiencia en el uso de este tipo de equipos técnicos.

El gerente del Servicio de Emergencias del Principado de Asturias (Sepa), Óscar Rodríguez, ha precisado que hay un técnico de la Universidad de Oviedo que está asesorando al operativo de rescate, junto a otro de Noruega que lo está haciendo telefónicamente ya que, por la pandemia de la covid-19 no ha sido posible que se trasladase hasta Asturias, pese a las gestiones llevadas a cabo por desde los gobiernos central y autonómico.

Se trata de un especialista que sufrió un alud y que está considerado como uno de los mejores de Europa en ese campo, según Rodríguez, que ha reconocido que, posiblemente hasta el próximo lunes o martes, cuando se vuelva a abrir de nuevo una ventana de buen tiempo en la zona, no empezará a trabajarse con este equipo.

Hoy, técnicos, bomberos y compañeros de trabajo del hijo del empleado de carreteras que quedó sepultado por la nieve, que han promovido el uso de este georradar traído desde Letonia -se había barajado conseguir otro más potente, de hasta 17 metros de profundidad, en Noruega, pero no fue posible- se centrarán en calibrar este aparato de cinco kilos que se ha acoplado a un dron.

Según el gerente del SEPA, se van a hacer varios barrios a lo largo del día desde la parte de arriba del puerto, por encima de donde se produjo el alud, y si se consigue calibrar, se iniciará el trabajo para tratar de localizar el cuerpo bajo las toneladas de nieve que se han acumulado desde la semana pasada.

Para conocer los detalles de cómo se está llevando a cabo el operativo de rescate, hasta el puesto de mando avanzado que el SEPA ha instalado en la localidad de Felechosa se desplazaron hoy el presidente del Principado, Adrián Barbón, y la consejera de Presidencia, Rita Camblor, que ha reconocido que la búsqueda física sigue entrañando riesgos por la sucesión de aludes que hay en la zona.

Bomberos de Asturias y Guardia Civil han podido comprobar esos dos últimos días desde sus helicópteros que hay una gran cantidad de nieve y grietas en zonas altas que indican que las avalanchas van a continuar en los próximos días, lo que impedirá que se lleven a cabo una acción directa de búsqueda.

Los operarios que trabajaban con la máquina quitanieves -el fallecido César Fernández, de 53 años, y Virgilio García, de 61- fueron sepultados el viernes pasado por la avalancha de nieve cuando se habían bajado del vehículo para intentar desatascar la chimenea de la fresadora en las proximidades de Riofrío, a cuatro kilómetros de la cima del puerto.

Los trabajadores habían sido enviados a San Isidro para realizar labores ordinarias de mantenimiento de la carretera, que permanece cerrada desde hace ocho días por las copiosas nevadas que obligaron también a suspender el sábado por la tarde las labores de rastreo del trabajador desaparecido; informó EFE.

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