La crisis de la industria y la Covid-19 disparan la conflictividad laboral en Asturias

Los sindicatos denuncian que la pandemia ha acrecentado hasta niveles casi críticos problemas que ya eran estructurales en empresas como Duro Felguera, Arcelor o Alu Ibérica

La plantilla de Alu Ibérica de Avilés, concentrada delante de la Junta General, en Oviedo
La plantilla de Alu Ibérica de Avilés, concentrada delante de la Junta General, en Oviedo

Asturias

La COVID 19 es en Asturias la gasolina que ha avivado el fuego de la conflictividad laboral. En este sentido, la pandemia ha agravado la situación en compañías asociadas a la industria, a las que se han sumado las de segmentos como la hostelería, el comercio, el turismo y la cultura, golpeados duramente por la contracción del consumo, así como por las restricciones y los cierres causados por la emergencia sanitaria.

Según las cifras que maneja el Principado, hay en torno a 29.000 trabajadores afectados por expedientes de regulación de empleo temporales, la mitad de ellos englobados en el sector hostelero. Por actividades, el 59% de los afectados pertenecen a empresas de servicios de comidas, bebidas y alojamiento, el 15% al pequeño comercio y el 4,87% a la metalurgia y la fabricación de productos metálicos.

Asimismo, la crisis económica generada por la pandemia de la COVID 19 ha incrementado el paro registrado a lo largo del ejercicio en 12.113 personas. Esta subida, del 17,3%, situó el número de desempleados en la comunidad autónoma al cierre del 2020 en 82.070 personas, según los datos del Ministerio de Trabajo.

La pandemia ha hecho que llueva sobre mojado en actividades, caso de la industrial, en la que ya se vivían momentos complejos. Un ejemplo reciente es el de la empresa de ingeniería y mantenimiento de instalaciones industriales Imasa, que hace apenas una semana ha acordado con la representación de los trabajadores un expediente de regulación de empleo para 58 trabajadores de cinco de sus dieciocho centros. La firma cuenta con una plantilla de 850 profesionales, de los que cerca de 500 están en Asturias.

También en este ámbito, Duro Felguera ha comunicado el inicio de un expediente de regulación temporal (ERTE) para 425 trabajadores del grupo industrial que tendrá una duración máxima de seis meses y conllevará también recortes de salarios para los empleados que más cobran. En concreto, el ERTE afectará a las sociedades Duro Felguera S.A., DF Operaciones y Montajes (DFOM), DF Mompresa, Felguera IHI y Duro Felguera Oil & Gas.

La situación en Arcelor también está lejos de ser idílica. 162 trabajadores de 270 votaron en contra del recorte de 14 empleos (que no serían despidos, sino recolocaciones) planteado para la acería de Gijón, lo que sume de nuevo en la incertidumbre al corazón industrial de la región y pone en riesgo el plan de productividad de largos que plantea la siderúrgica como única salida ante la amenaza de cierre de dichas instalaciones.

Grave situación de partida

Damián Manzano, secretario general de CCOO de Industria de Asturias, lamenta que, especialmente en el segmento industrial, la situación es «complicada». Y es que «la situación de partida previa a la pandemia ya era grave, con una serie de problemas estructurales, como los costes de la energía, la importación de terceros países que no cumplen las reglas medioambientales o el impacto de la descarbonización».

Explica que la situación en «electrointensivas como Alu Ibérica, Arcelor o Asturiana de Zinc ha empeorado, así como en ingenierías como Imasa, ante la falta de pedidos e inversiones por la incertidumbre de la crisis sanitaria, que afecta mucho al sector auxiliar y de las ingenierías».

Manzano cree que «una medida que tendría que haber sido una parte de la solución para los 10.000 empleos que en Asturias se ocupan en las electrointensivas, el estatuto, llega dos años después y sin ningún resultado». En este sentido, lamenta que «las empresas ya ven que no tiene solución». «La situación a nosotros nos genera la certeza de que hay una decisión política tomada desde el Gobierno central, y aceptada desde el autonómico, para abocar a estos sectores a la desaparición», añade.

Por la premura, el secretario general de CCOO de Industria de Asturias cree que la situación más crítica ahora mismo «está en Duro Felguera, con muy poco margen de tiempo. Precisa de manera inmediata de una intervención del Fondo de Apoyo a la Solvencia de Empresas Estratégicas». Resalta que se trata de «una empresa viable y con muy buena base de desarrollo tecnológico, que tiene la fatalidad de tener una dirección al frente absolutamente kamikaze. Son cerca de 1.300 puestos de trabajo en trance de poder desaparecer en un mes o mes y medio».

Expone que la situación también es «muy crítica en Alu Ibérica» que, a su juicio, ha padecido «una estafa organizada por Alcoa y los sucesivos fondos de inversión para cerrar al mínimo coste». En este escenario, acusa al Principado y al Gobierno central de «hacer oídos sordos a los trabajadores». «La situación de Arcelor se ha agravado mucho por el estatuto de las electrointensivas y por una responsabilidad de la compañía a la hora de desarrollar el paquete de inversiones. Las plantas asturianas están en una situación difícil y la solución no pasa por no ir poniendo parches», expone. Asimismo, Manzano señala que el contexto también es especialmente complejo para las empresas de ingeniería, montaje y sector auxiliar, como Imasa y Navec.

Prolongar los ERTE

Por su parte, Javier Fernández Lanero, secretario general de UGT en Asturias, explica que, por un lado, están los «conflictos en las empresas a causa de la situación producida por la COVID 19, sobre todo en la hostelería y los sectores relacionados con el turismo». Cree imprescindible que, en este caso, «las ayudas vayan también a los trabajadores» y que «los ERTE hay que llevarlos hasta el final del estado de alarma».

Coincide con Manzano en que la situación es sombría «también en sectores como el industrial, castigado por las políticas arancelarias y las tarifas eléctricas, que ya estaban en crisis y en los que el coronavirus ha empeorado la situación». Por ello, Fernández Lanero considera perentorio establecer un  «mecanismo alternativo para las empresas altamente intensivas». «Hay que dar una solución para las electrointensivas, que son empresas tractoras y motores que tiran de la economía asturiana», añade.

En casos de conflictos laborales del sector industrial, como el de Arcelor, subraya que es necesario «buscar fórmulas que no afecten a los trabajadores». «En Alcoa, por ejemplo, hay desconfianza con respecto a Alu Ibérica», explica el secretario general de UGT en Asturias, quien considera que «el Estado tiene que intervenir». A su juicio, hay «sectores como el turismo, la hostelería o la cultura que, esperemos, puedan recuperarse cuando pase la crisis sanitaria». Fernández Lanero también pone el acento en los «proyectos europeos» asociados al fondo comunitario para la recuperación. Sobre este asunto, pone de manifiesto que «se necesitan nuevas iniciativas empresariales y que, en aquellas que ya existen, se amplíe su capacidad».

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