7.000 jóvenes asturianos ya se han contagiado sin necesidad de hospitalización

Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

El área de Hospitalización, en el HUCA
El área de Hospitalización, en el HUCA

Aunque las personas menores de 30 años contagiadas de coronavirus representan más del 21% del total de casos positivos de la región, el número de enfermos que han requerido ingreso hospitalario «es testimonial»

27 ene 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Desde que a finales de febrero del pasado año se registrara en Asturias el primer paciente infectado con el covid-19, se había detectado a fecha 21 de enero un total de 31.895 casos positivos. De ellos el 17%, han requerido hospitalización. A la par, un total de 408 de las personas hospitalizadas han sido ingresadas en la UCI. Sobre todo, han necesitado cuidados hospitalarios  mayores de 65 años y/o que tenían enfermedades crónicas de base. Así, mientras que los casos a partir de ese rango de edad se cuentan por decenas, las cifras señalan que los más jóvenes se contagian pero que logran superar la COVID-19 sin necesidad de hospitalización salvo alguna excepción. De los 31.895 casos positivos detectados hasta el 21 de enero, un total de 6.902 eran casos positivos comprendidos entre las franjas de edad que van desde los cero hasta los 29 años.

La pregunta que surge ante un volumen tan importante de positivos, puesto que suponen más del 21% del total, es ¿cómo responden los jóvenes al virus? ¿cuál es la evolución de la enfermedad en ellos? La inmensa mayoría de los afectados por la enfermedad menores de 30 años la pasan sin necesidad de cuidados hospitalarios. Así, fuentes de la Consejería de Salud apuntan que, por ejemplo, en el HUCA el número de ingresos de jóvenes que ha habido «es testimonial» y que podrían contarse con los dedos de las manos, por lo que es difícil establecer un perfil de los jóvenes a los que les afecta más gravemente la enfermedad.

Adonina Tardón, especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública, explica que de la COVID-19 «se contagia todo el mundo» si no median medidas de protección y que la enfermedad «se transmite por igual» entre las personas. Sin embargo, añade que la gravedad de la enfermedad varía en función «de la situación de partida de cada individuo» y que, por tanto, es ahí donde se detecta cuáles son los grupos vulnerables ante este virus: «las personas mayores de 65 años y las personas que tienen una enfermedad crónica de base», que ella explica como «las personas que todos los días se toman una pastilla» bien sea para el corazón, la diabetes, el colesterol, la hipertensión o quienes padecen algún tipo de demencia, obesidad, asma o han sufrido otras enfermedades como pueden ser un ictus. Es decir, enfermedades que son menos habituales en personas jóvenes. «El cuerpo responde peor a la COVID-19 con esas enfermedades y la evolución es peor», señala Adonina Tardón.

El segundo factor que destaca es la respuesta del sistema inmunitario, y ese es el principal escudo de las personas de menos edad para una defensa ante el coronavirus. «Un niño de entre 5 y 10 años responde mejor a la infección por la COVID-19 por su sistema inmunitario, mientras que las personas mayores tienen el sistema más adormecido. El sistema inmunitario está envejecido», manifiesta la especialista en Medicina Preventiva, que aporta como dato que «más de un 40% de la población mayor de 65 años tiene alguna enfermedad crónica».

Por tanto, Adonina Tardón incide en que «se contagia todo el mundo, pero el sistema inmunitario de los jóvenes responde bien y se quedan en asintomáticos porque generan inmunidad y vencen al virus, por lo que no se desarrolla la enfermedad». Por el contrario, añade que «la gente mayor que se contagia ya no tiene el sistema inmunitario tan fuerte para vencer al virus y la respuesta a la enfermedad interactúa con la enfermedad crónica». Esta es, a su entender, «la explicación de por qué la inmensa mayoría de las hospitalizaciones es de gente mayor» y por qué el virus resulta tan agresivo en las residencias de la tercera edad, en las que suele haber personas mayores de 80 años y con enfermedades como la demencia o el alzheimer. «Ahí la enfermedad es muy grave y muestra su peor cara», comenta la especialista en Medicina Preventiva y Salud Pública.