Este es el margen de los hospitales asturianos para evitar el colapso

El hospital de campaña del recinto ferial de Gijón abrirá un nuevo módulo de 24 camas

El hospital provisional H144 recibe al primer paciente
El hospital provisional H144 recibe al primer paciente

Hay perspectivas de que la tercera ola haya llegado a su pico en Asturias en los últimos días y la cifra de contagios pueda empezar a descender, pero es algo que no podrá valorarse, y así lo remarcó ayer el director de Salud Pública, Rafael Cofiño, hasta que haya pasado una semana o diez días. Con todo, y en el mejor de los casos, aunque la incidencia se desplomara las previsiones sobre la saturación en la presión hospitalaria no son buenas, los ingresos en planta o cuidados intensivos se corresponden con contagios de muchos días atrás, las estancias en UCI por covid son muy largas y, siendo Asturias una comunidad muy envejecida, incidencias que en otros territorios son relativamente asumibles, en el Principado pueden convertirse rápidamente en un infierno para el sistema asistencial.

La situación actual es preocupante, según destacó la gerente del Sespa, Concepción Saavedra que cifró en un 75% la ocupación hospitalaria en el conjunto de la comunidad pero que, focalizando en el área central (donde se concentra el 80% de la población asturiana) roza el lleno de los hospitales: un 80,56% en Oviedo; en Gijón un 84,79%; en Avilés un 93,41%; y en Mieres 91,46%. ¿Cuenta Asturias con capacidad para asumir el empuje de la tercera ola?

Saavedra señaló que, en principio sí, «estamos preparados, tanto en organización e infraestructura como en recursos y experiencia por parte de los profesionales del Sespa» y aportó varios datos.

La «foto» del sistema asturiano se queda así: con los datos correspondiente a la jornada de ayer lunes, Asturias cuenta con 273 camas de cuidados intensivos (el triple que al comienzo de la pandemia, según Saavedra) y 100 de ellas están ocupadas por pacientes con coronavirus y 32 por enfermos de otras patologías. La gerente del Sespa indicó que el Principado cuenta con respiradores y, si fuera necesario, habilitaría zonas de rehabilitación y quirófanos para ampliar los cuidados intensivos.

En cuando a ingresos hospitalarios relacionados con el covid, Asturias dispone en el presente de 632 camas y están ocupadas 472. El reparto de estos medios es el siguiente: 282 en el HUCA, 140 en Cabueñes, 120 en San Agustín en  Avilés, 56 en Langreo, 52 en Mieres, 26 en Arriondas, 22 en Cangas del Narcea y 34 en Jove.

Saavedra destacó su preocupación porque, hay 1.802 pacientes ingresados por dolencias no relacionadas con el coronavirus, que copa muchos medios, y ha sido necesario desviar muchos esfuerzos, en medios y en profesionales, para atender el impacto de la pandemia.

En el refuerzo a este panorama, la gerente contó que el Hospital de la Fundación de Avilés ha abierto una planta con 24 camas dedicadas al covid, dada la especial incidencia de la enfermedad en la comarca y apuntó además que «esta semana se han abierto 17 camas en el sanatorio Adaro que tiene ocupadas 8».

Un despliegue singular es el hospital de campaña habilitado en el recinto ferial de Gijón, que no llegó a usarse en la primera ola y que en la segunda tuvo que atender a varios pacientes. El denominado H144 acoge ahora mismo a 72 pacientes distribuidos en tres módulos de 24 camas cada uno, y se abrirá uno más para poder ampliar su capacidad a otros 24.

El hospital Monte Naranco tiene 60 camas de las que están ocupadas 29; y el hospital de la Cruz Roja hay 68 camas, 34 de ellas destinadas a pacientes covid y otras 34 a pacientes geriátricos que tienen que ser derivados desde el hospital de Cabueñes.

Saavedra destacó la importancia de la Atención Primaria para la detección de los contagios y también para el seguimiento de los pacientes con una afección leve o que son asintomáticos; ahora mismo los servicios se ocupan del seguimiento de de 8.706 pacientes. Muchos de ellos pueden pasar el aislamiento en sus propios domicilios, pero no todos tienen esa posibilidad. El Principado ha habilitado varios dispositivos al respecto: la residencia de estudiantes Ramón Menéndez Pidal cuenta con 58 camas para las personas que no pueden pasar una cuarentena en su casa, está ocupada una.

El Credine, en Barros, amplió en la segunda ola su capacidad a 120 camas y ahora mismo acoge a 49 pacientes, si bien Saavedra indicó que «están abiertos tres módulos con 20 camas cada uno, de manera que tenemos abiertas 60 camas en este momento». 

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