Cascos y Rato, los asturianos que cobraron «complementos salariales» según Bárcenas

El extesorero del PP dice que la caja b del partido acumulaba «algo más» de un millón de euros en 2008

Francisco Álvarez-Cascos y Rodrigo Rato, en una imagen de archivo
Francisco Álvarez-Cascos y Rodrigo Rato, en una imagen de archivo

REdaccion

El extesorero del PP Luis Bárcenas ha señalado en un escrito remitido a la Fiscalía Anticorrupción que la caja b del partido acumulaba en 2008 «algo más» de un millón de euros, de los cuáles unos 900.000 euros fueron destinados a la remodelación de la sede nacional de la formación política. Así lo dice en el documento que envió el pasado 26 de enero al Ministerio Público, al que ha tenido acceso Europa Press, y que se da a conocer justo cinco días antes de que la Audiencia Nacional comience a juzgar el presunto pago con dinero en b de dichas obras, por el que Bárcenas se enfrenta a cinco años de prisión.

En este escrito, en el que asegura que el expresidente del Gobierno Mariano Rajoy tenía conocimiento de la existencia de una contabilidad paralela en el partido, Bárcenas también indica que estos donativos se realizaban directamente al que fuera tesorero del partido, el fallecido Álvaro Lapuerta, quien «apuntaba estas entregas en tarjeta de visita para su constancia» y quien llevaba el «control de los ingresos y salidas, en relación a la previsión de los gastos a los que hubiera que atender para el Partido Popular», como fueron los costes de la reforma de la sede del partido que tuvieron lugar entre 2005 y 2010; o «el pago de retribuciones, complementos de sueldo, compensaciones para personas vinculadas con el Partido Popular».

Según Bárcenas, entre las personas que cobraron «complementos salariales» se encuentran aparte de Mariano Rajoy, los exministros asturianos Francisco Álvarez-Cascos y Rodrigo Rato, así como María Dolores de Cospedal, Javier Arenas, Ángel Acebes, Federico Trillo, Pío García Escudero y Jaime Ignacio del Burgo.

 También explica que parte de los donativos «no se recogían en la contabilidad que la formación política presentaba al Tribunal de Cuentas con la finalidad de poder destinarlas a otros fines, con el fin de poder substraerlas al control del que aquel tribunal era competente».

Bárcenas explica a los fiscales que, en muchas ocasiones, las donaciones eran ingresadas en efectivo, «fraccionando las cantidades en tantos abonos como fuesen necesarios para no superar la cuantía de 60.000 euros». Otras veces, «era indiferente que se superara, incluso, el citado límite», puntualiza.

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