Santiago García Granda: «La Universidad de Oviedo está mejor de lo que estaba en 2016»

El rector en funciones presenta como hitos más importantes de su gestión «la oportunidad de estabilización y promoción a todo el profesorado» y la bajada de tasas universitarias

Santiago García Granda
Santiago García Granda

Redaccion

Santiago García Granda (Gozón, 1955) presenta como baza para su reelección como rector de la Universidad de Oviedo la gestión realizada desde 2016. «Estamos muy ilusionados con seguir con este proyecto los próximos cuatro años y estoy seguro de que podremos alcanzar metas mayores», dice el catedrático de Física-Química que, aunque se muestra satisfecho con la labor llevada a cabo en la institución académica, asume las críticas y reconoce que hay cuestiones que «por supuesto son mejorables».

-¿Qué balance hace de estos cuatro años de mandato?

-La Universidad de Oviedo llega al año 2021 con unos indicadores en positivo, en verde, en todas las actividades. Es cierto que nada es perfecto y existen algunas dificultades todavía en la gestión de ciertos procesos, pero las curvas son de crecimiento en todos los aspectos, incluidos los rankings. Hemos subido sobre todo en el ranking más importante, que es el de Shanghai, alcanzando la franja de los 500 y nos seguimos consolidando en la escala de los 400. Eso sería un indicador pero tenemos muchos como el de retorno por Erasmus que sigue una curva ascendente desde 2016 y en donde hemos triplicados los fondos y, por lo tanto, también las movilidades. Estamos en tres millones de euros, lo que nos sitúa en una franja muy alta entre las universidades españolas, desde luego en el top 10 y a veces en el top 5. Eso lo hemos hecho con unos presupuestos que han crecido, menos de lo que hubiéramos querido, pero que hemos incrementado en 22 millones de euros, posiblemente el mayor aumento que se ha producido en toda la historia de la Universidad de Oviedo.

-¿De qué se siente especialmente satisfecho?

-El gran logro ha sido convocar un número de plazas sin precedentes. Hemos podido completar con unos procedimientos que son de total aceptación por parte de la comunidad universitaria todo el proceso de concursos de todas las personas acreditadas. La cola de acreditados de la Universidad de Oviedo se ha reducido a cero y eso nos permite que en los próximos años las plazas de las personas que puedan acreditarse puedan salir en menos de un año. También hemos eliminado una parte importante de la precariedad a través de más de 100 contratos de ayudantes doctores. Además, los niveles de descenso del estudiantado se han contenido y estamos en unos números muy parecidos. Incluso hemos crecido ligeramente en el curso 2020-2021. Estamos controlando el descenso de la natalidad y el número de estudiantes se mantiene entre 20.000 y 21.000. Todo ello lo hemos hecho en un ámbito de negociación y de consenso en el que no hemos tenido conflicto. De hecho, en consejo de gobierno hemos aprobado el 90% de los asuntos con un gran consenso. Lo hemos hecho lo mejor que hemos podido y creo que hemos avanzado. La universidad está mejor de lo que estaba en 2016.

-¿Cuáles considera que han sido sus logros más destacados?

-Hay dos cosas que son importantes. Primero, ofrecer esa oportunidad de estabilización y promoción a todo el profesorado al mismo tiempo que hacíamos un rejuvenecimiento importante de plantillas e íbamos reduciendo la precariedad. Ese es quizá uno de los hitos más importantes, pero también lo ha sido la bajada de tasas. Hemos sido capaces de bajar hasta un 30% las primeras matrículas, que son de las más baratas de España y por tanto eso repercute en las familias. Además, pese la modificación de la normativa, no hemos expulsado con el régimen de Progreso y Permanencia, pues prácticamente nadie es expulsado de la Universidad porque no alcance ese número de convocatorias que antes era obligatorio. Ahora tienen la posibilidad de que cuando no tienen un examen preparado no corre convocatoria si no se presentan. También destacaría el incremento desde cero hasta un millón largo de euros de los fondos para el programa propio de investigación, que ha permitido sacar un número muy grande de contratos predoctorales. Ahora mismo son 26 contratos frente al medio centenar que tiene el programa Severo Ochoa del Principado de Asturias, que es el más importante que tenemos en la comunidad. Podría decir más cosas, pero estas cuatro aspectos son los que más destacaría.

No hemos sido capaces de aprobar una relación de puestos de trabajo, especialmente para el personal de administración y servicios, al mismo trabajo, misma función y mismo salario porque tenemos muchos impedimentos legales

-¿Y qué retos u obstáculos mencionaría? 

-Hay dos cosas en las que tenemos que mejorar y que son objetivos prioritarios en los próximos cuatro años. El primero es la aprobación de una relación de puestos de trabajo, especialmente para el personal de administración y servicios, en la que tengamos ese objetivo de la aprobación de puestos -que es muy importante- al mismo trabajo, misma función y mismo salario. Y a pesar de que hemos negociado desde el minuto uno y tenemos dos propuestas sobre la mesa -una de ellas ha sido consensuada y otra que está negociación-, no hemos sido capaces de resolverlo porque tenemos muchos impedimentos legales, sobre todo los que se refieren al incremento de la masa salarial. Esto es algo que es un reto para cualquiera y lo seguirá siendo. Esperemos que se pueda conseguir porque es importante para la institución tener una buena relación de puestos de trabajo actualizada porque de ella depende el funcionamiento de muchos servicios. Tampoco hemos avanzado lo suficiente en la mejora de la gestión de la investigación. Tenemos una buena herramienta de gestión, Universitas 21, con la que comenzamos en 2016 y que había sido adquirida por el equipo anterior, que había tomado esa decisión estratégica. Sin embargo, no hemos logrado avanzar lo suficiente por diversas razones, entre ellas porque hubo cambios legislativos muy importantes como la ley de contratos que nos obligó a tener una gestión clásica. Eso nos impidió poder avanzar en la gestión electrónica, que será uno de los retos que tendremos que abordar en los próximos cuatro años. Para ello, habrá que acopiar más recursos humanos destinados a la investigación y trabajar en el procedimiento de administración electrónica relacionado con los procesos de investigación. Nuestra intención, como recogemos en nuestro programa, es hacer una exención específica para la gestión de la investigación y la gestión de los contratos de investigación, que podría depender directamente del rectorado.

Ahora mismo estamos preparados para cualquier eventualidad: podríamos volver a la docencia presencial inmediatamente, de hoy para mañana, e incluso para un confinamiento

-La irrupción de la pandemia hace casi un año también ha sido todo un reto que gestionar, críticas incluidas.

-Fue una situación inesperada que además nos obligó a hacernos más digitales, usar más los medios online y las plataformas, con el estrés que ello supuso para las que teníamos. Nadie lo esperaba, pero creo que reaccionamos muy bien el 14 de marzo, incluso mucho antes que otras universidades. Adelantándonos además a los decretos del Gobierno y en concreto al del estado de alarma. En las primeras etapas, hicimos una actuación muy rápida con el Microsoft Office 365, un recurso que teníamos ilimitado. Somos una de las universidades que teníamos esta herramienta que se puede utilizar de forma general por toda la comunidad universitaria, incluidos los 21.000 estudiantes, y pusimos muy rápidamente todos los cursos en ella. Nuestro campus virtual tenía deficiencias estructurales. No teníamos los recursos que necesitábamos para todo ese volumen de trabajo que nunca se había producido, pero fuimos mejorando con todos los recursos que teníamos y ahora tenemos dos versiones del campus virtual que funcionan muy bien, sin fallos. Una de ellas en nuestros ordenadores locales y la otra en la nube, que ya está a la misma altura y que tiene una capacidad que podemos extender todo lo que queramos. Ese será el futuro del campus virtual de la Universidad de Oviedo y eso nos lo provocó realmente la necesidad.

No es imaginable una Universidad de Oviedo, pública y la única de Asturias, que sea online. No tendría sentido

-La pandemia ha servido para dar un paso delante en la transformación digital…

-Ahora mismo estamos preparados para cualquier eventualidad. Tenemos ya la experiencia y podríamos volver a la docencia presencial inmediatamente, de hoy para mañana, o podríamos seguir con esta docencia híbrida e incluso estaríamos preparados para un confinamiento, en el que tendríamos que usar todos los medios virtuales. La otra vertiente en esta pandemia ha sido la necesidad de abrir la brecha digital del estudiantado. Hemos puesto a disposición del estudiantado todos los recursos de los que disponíamos y creo que hemos cubierto razonablemente todas las peticiones que tuvimos. Hicimos una inversión en ordenadores portátiles también para nuestro personal de administración y servicios y un reglamento de trabajo. Hemos avanzando muchísimo en el teletrabajo, que es algo que complementa muy bien el trabajo en las instalaciones, por tanto creo que esta situación desgraciada nos ha puesto a prueba y hemos sacado conclusiones interesantes de cómo podemos funcionar, cómo podemos introducir procedimientos online y cómo podemos teletrabajar y ser más eficientes, pero siempre digo lo mismo: somos una universidad presencial y el contacto y la presencia del estudiantado en los campus es indispensable. No es imaginable una Universidad de Oviedo, pública y la única de Asturias, que sea online. No tendría sentido.

Tenemos que introducir nuevas titulaciones que estén más acorde con las posibilidades de empleo que tiene el estudiantado, pero al mismo tiempo tenemos que evolucionar las titulaciones actuales

-Tampoco lo tendría plantear nuevas titulaciones sin haber adaptado antes las actuales a la realidad de estos tiempos marcados por retos como la recuperación de la actividad económica o la transición ecológica…

-Hay grados que se están proponiendo que tienen que ver con el ahorro energético, con las nuevas tecnologías para la producción de energía y todos ellos se irán de alguna forma discutiendo e incluyendo en la formación de la universidad. Hay un aspecto muy importante que tenemos que trabajar y que tiene que ver con la agenda 2030 y con cómo evoluciona la sociedad, o cómo debe evolucionar hacia esa transición ecológica, que es incluir esos temas en los contenidos de todos los grados de la universidad. Ese seguimiento lo hacemos a través de nuestra memoria de responsabilidad social cada año y ahí tenemos un termómetro en el que vamos registrando cómo estas temáticas se van incluyendo en el currículo de todo el estudiantado de la Universidad de Oviedo. Pero es cierto que tenemos que evolucionar nuestras titulaciones, no tanto cambiar una titulación por otra, que también. Es decir, tenemos que introducir nuevas titulaciones que estén más acorde con las posibilidades de empleo que tiene el estudiantado, pero al mismo tiempo tenemos que evolucionar las titulaciones actuales. No es un cambio drástico lo que necesitamos cada año si no que lo que tenemos que hacer es una evolución constante de nuestras titulaciones y que los programas estén adaptados.

-¿Cuáles serían las prioridades en ese sentido?

-Hay tres aspectos fundamentales que tienen que complementar esa evolución. En primer lugar, la diversificación de los grados a través de los dobles grados, que son las titulaciones más atractivas de la Universidad de Oviedo, como Física y Matemáticas y la que tenemos proyectada de Matemáticas e Informática, que será extremadamente atractiva sobre todo para estudiantes de fuera de Asturias. De hecho, la mayoría del estudiantado que tenemos en los colegios mayores de Oviedo es de otras comunidades autónomas. Nuestras titulaciones dobles, además, atraen a su vez estudiantes a las titulaciones sencillas. Un ejemplo es que atraemos a estudiantes al doble grado de Física y Matemáticas, que tiene una nota altísima, y al mismo tiempo atraemos a estudiantes que quieren estudiar Física y que quieren estudiar Matemáticas. Por lo tanto esa atracción se multiplica. Ahora mismo estamos tratando en cuatro dobles grados de ingenierías que nos está proponiendo la Escuela Politécnica de Gijón y creo que ése es el camino. En segundo lugar, la formación transversal, tal y como la hemos planteado, es una de las medidas para que cualquier estudiante de la universidad puede cursar una asignatura de un grado distinto al que está realizando, que puede ser de una temática muy diferente pero que aumentaría su currículum. Por ejemplo, los ingenieros pueden estudiar asignaturas de Filosofía o de Ciencias Jurídicas o Económicas o lenguas clásicas, que pueden ser interesantes para completar su formación tecnológica. Y al revés, un estudiante de Humanidades puede hacer unos cursos de Informática o de tecnologías o de organización industrial. Y, en tercer lugar, tenemos que duplicar todos nuestros grados y hacerlos bilingües porque eso beneficiará tanto al profesorado porque adquiere unas capacidades que no tenía como al estudiantado, además de que nos permitirá atraer estudiantes de otras lenguas que no hablan español. Estas tres cuestiones completan un panorama en el que tenemos que trabajar si queremos mantener el número de estudiantes que tiene la universidad. Soy optimista a pesar del descenso demográfico que nos afecta y creo que podremos mantenernos en estos números, con una ligera bajada, al menos en los próximos cinco o 10 años. Pero para ello tenemos que trabajar en esta atracción de personas porque sino la población del Principado no nos va a dar para mantener estos números.

Nuestra pelea es que las subidas salariales se establezcan también para el personal investigador tanto en formación como de proyectos, pero es una lucha que no hemos conseguido

-¿Cómo ha recibido la sentencia del Tribunal Superior de Justicia de Asturias (TSJA) que reconocía el derecho de los investigadores predoctorales a cobrar las cantidades que la Universidad de Oviedo les adeudaba desde hace casi dos años?

-Ha sido un problema puntual que es muy desagradable y que parece que se va a resolver, y estamos contentos. En mayo de 2019 el Ministerio, acertadamente, publicó y aprobó el Estatuto del Personal Investigador en Formación (EPIF) y, a partir de ese reglamento, un real decreto estableció las cuantías mínimas que deben cobrar los investigadores en esa etapa. ¿Qué ocurre? Que algunos investigadores ya tenían contrato anterior a la publicación y esos fondos que vienen a las universidades de distintas entidades financiadoras responden a las cantidades con las que se firma ese primer contrato. La Universidad de Oviedo, como otras universidades, lo que desea es cumplir la ley y nosotros lo que planteamos, tramitamos y presupuestamos fue esa subida salarial con efecto a la fecha de publicación del real decreto independientemente de que se hubiera hecho el contrato antes o después. Todo eso trajo la polémica que ya se conoce: el pago de esa nómina que correspondía a octubre de 2020, que cubría todos esos retrasos y deudas acumuladas y que además regularizaba los salarios para que todo el mundo en la misma situación cobrara lo mismo, fue parado por la Intervención y no pudimos llevarlo a cabo. Ahora mismo lo que ocurre es que un recurso de CCOO planteó un conflicto colectivo y el juez lo que dice en la sentencia es que se aplique la resolución que nosotros hicimos ya en junio de 2020 y que queríamos aplicar en la nómina de octubre. Ahora mismo con esa sentencia tenemos las manos libres para hacer frente a esos pagos, lo haremos y lo tenemos en los presupuestos de 2020 y de 2021. La otra cuestión es que las subidas salariales que se han planteado a nivel nacional y han experimentado el personal funcionario y laboral de la Universidad no se están aplicando a los contratados predoctorales y a otros contratados de investigación. Nuestra pelea es que eso se aplique y estamos insistiendo siempre con el Gobierno del Principado para que esas subidas salariales se establezcan también para el personal investigador tanto en formación como de proyectos. Es una lucha que no hemos conseguido pero que siempre planteamos. Con ello lo que pretendemos es eliminar un poco esa precariedad y que respondan al mismo patrón todas las mejoras salariales que se puedan producir en la plantilla de la Universidad de Oviedo.

El futuro es un gran plan donde migraríamos gran parte de las instalaciones y las facultades que tenemos en el centro de Oviedo, particularmente en Lamaquique, al campus del Cristo

-La presencialidad en plena pandemia exige un distanciamiento que, en algunos edificios de la Universidad, se complica e incluso se han buscado alternativas. 

-Las exigencias de la presencialidad por la que nosotros apostamos y que pusimos en marcha en septiembre incrementándola gradualmente, requiere un espacio que triplica el que tenemos. A la mayoría de los centros no les afecta singularmente, pero hay otros, y en concreto el campus de Llamaquique debido precisamente a la alta demanda de las titulaciones, en los que resulta imposible expandir el espacio al requerido para una presencialidad con distancia social. Eso es un problema casi irresoluble. Tratamos de buscar espacios en los alrededores que pudieran ser utilizados y un primer intento fue hablar con el ayuntamiento, para ver las posibilidades que había tanto en el Auditorio como en el Palacio de Congresos que quedan muy a mano, pero no era posible cedernos esos espacios. También gestionamos los espacios que teníamos en polideportivos y Caja Rural nos cedió otros que necesitaban un acondicionamiento, que ya están en fase de poder ser utilizados pero que no son suficientes y están un poco alejados, en los aledaños del Carlos Tartiere. Es muy difícil que podamos dar esa nueva presencialidad con distanciamiento sobre todo en Llamaquique, pero lo que han hecho los centros es en parte usar otras instalaciones propias, como el caso de la Facultad de Ciencias con la Escuela de Minas. También habilitamos polideportivos como el del CAU y exploramos la oportunidad de utilizar algunos edificios del viejo HUCA, pero no hubo posibilidad de la adecuación por parte del Principado que se necesitaría. En todo caso, los centros con mayor masificación lo programaron muy bien y la presencialidad está cubierta.

-¿Cómo podrían, en todo caso, resolverse estas situaciones en un futuro?

-El futuro inmediato del campus de Llamaquique pasa quizá por una actuación rápida en los terrenos del HUCA-Cristo. El futuro es un gran plan donde migraríamos gran parte de las instalaciones y las facultades que tenemos en el centro de Oviedo, particularmente en Lamaquique, a esa zona del campus del Cristo que sería una ampliación importante tanto en la zona del viejo hospital como en de los viejos depósitos. Ese sería el plan que tendríamos que ejecutar y creo que deberíamos hacerlo gradualmente. Si pudiéramos mover a la zona del Cristo quizá alguna facultad de Llamaquique podríamos aliviar mucho la presión sobre ese campus.

-Su contrincante en estas elecciones ve falta de planificación en su mandato…

-Los datos que te he aportado al principio indican lo contrario. Una cosa son las palabras y otra cosa son los hechos y los datos. Este rectorado responde a un estilo, lo que presenta son sus resultados, y aceptamos la crítica por supuesto, porque no todo se hace bien, es evidente. Y por lo tanto hay muchas cosas que se pueden mejorar. Estoy muy satisfecho con el estilo con el que hemos llevado estos cuatro años, que es académico y de consenso con toda la comunidad universitaria. Nos interesa trabajar dentro de la universidad y creo que también otra de las características de este mandato ha sido la redistribución de las responsabilidades y la descentralización, que está funcionando muy bien tanto es másteres como en doctorados. Además es un proceso que debe seguir dándole más recursos a los centros y a los departamentos, que son las unidades que están en contacto con el estudiantado. Estamos satisfechos de nuestra labor, pero también creemos que hay cosas que son criticables y por supuesto mejorables. Desde luego.

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