«Recibí 70 llamadas de gente ofreciéndome el doble de lo que vale una licencia porque tenían una comida familiar»

La tramitación de licencias federativas se ha disparado en sectores como el de la montaña por, entre otros motivos, los beneficios ante las restricciones actuales, lo que ha llevado al enfado de varios grupos

La Ruta del Cares, en los Picos de Europa. Atraviesa el desfiladero del río en una de las rutas más espectaculares de España, tallada en las rocas a lo largo de 11 km.
La Ruta del Cares, en los Picos de Europa. Atraviesa el desfiladero del río en una de las rutas más espectaculares de España, tallada en las rocas a lo largo de 11 km.

Redacción

Las medidas restrictivas por concejos para contener la pandemia en Asturias han sacado a relucir la picaresca de muchos. Las nuevas altas de licencias federativas deportivas se han disparado en algunos sectores como el de la montaña. Además de los beneficios que este tipo licencias traen consigo, y que ya estaban antes de la pandemia, se suma el de tener «vía libre» en los controles a la salida y entrada de los concejos con cierre perimetral. Una de las razones por las que se han disparado las solicitudes. «A finales de enero recibí 70 llamadas en tres días de gente que me ofrecía el doble de lo que vale una licencia porque tenían una comida familiar y la querían ya de ya», reconoce Fabián de la Guerra, presidente del grupo de montaña Llazarandin.

Asturias cuenta a día de hoy con 122 grupos de montaña registrados en la Federación de Deportes de Montaña, Escalada y Senderismo (FEMPA). Su presidente, Juan Rionda, ratifica este «crecimiento exagerado» en el número de nuevas licencias. Si bien en 2020 llegaron por primera vez a la cifra de 8.000 licencias, cuando otros años rondaban las 6.000 o 7.000, a día de hoy ya van unas 12.000. Por ello, Rionda reconoce que «es una cifra de asustar. El mes de enero fue frenético expidiendo licencias a particulares y grupos».

En cuanto a los motivos, el presidente de FEMPA explica que «hay que analizarlo todo en el contexto de la pandemia. Nadie quiere la montaña por generación espontánea. Mucha gente descubrió en 2020 lo que es el senderismo, la montaña y salir a espacios abiertos». A todo ello se suma, según Juan Rionda, que «estar federado también permite salir del confinamiento a espacios naturales y eso se ha notado en el tema de las licencias». Eso sí, Rionda deja claro que estar federado permite «salir a realizar la actividad, no puedes hacer lo que te da la gana, hay que cumplir los protocolos y las normas», y recuerda que «luego en cada concejo hay que cumplir la normativa que están en vigor».

Quejas de los grupos de montaña ante el incremento de licencias

Muchos grupos de montaña se han plantado ante esta situación. «Hasta nuevo aviso no se van a realizar nuevas altas de socios ni de licencias federativas», comunica el grupo de montaña Picu-Urriellu en su página web, alegando, según su presidente, Agustín Castaño, que debido al aumento de socios «si de repente quisieran venir todos a una salida nos sabría mal decir que no pueden». Un veto que comparten muchos otros grupos, ya que consideran que ciertas personas la tramitan por intereses ajenos a la montaña o el senderismo. «Es verdad que esto pasa, pero no sabría decir en qué medida», reconoce Castaño. Por su parte, Felipe Mota, presidente del grupo de montaña Vetusta, cuyo comienzo de actividad data de 1943, también critica que «hay grupos de montaña vinculados a marcas comerciales» y que son ellos los que «están tramitando licencias por un tubo».

Cuadro de licencias federativas de montaña 2021
Cuadro de licencias federativas de montaña 2021

Entre las ventajas que ofrece una licencia de este estilo se encuentran: descuentos en cursos FEMPA y FEDME, prioridad a la hora de reservar plaza en los refugios de montaña o acceso a competiciones autonómicas o nacionales. En cuanto a la sanidad, una licencia federativa te otorga ventajas en caso de accidente o lesiones, gastos de rescate o evacuación. Asimismo con el dinero de las licencias se paga el mantenimiento de las escuelas de escalada y parte del de los refugios. Se pagan también los gastos de las escuelas deportivas y actividades federativas para los jóvenes de cara a su preparación profesional como deportista. «Por todo esto nos federamos los montañeros de verdad y no para ir por ahí a comer un plato de fabas», clama Fabián de la Guerra.

El ciclismo, en cambio, pierde federados

Al contrario de lo que ocurre en la montaña, la Federación de Ciclismo del Principado de Asturias (FCPA) ha perdido federados. Según su presidente, José Antonio Díaz Soto «Walker», la razón puede deberse a que «mucha gente se federa para las competiciones, el año pasado no hubo y este año vamos por el mismo camino». A comienzo de año, el número de licencias rondaba las 500, cuando el habitual suelen ser unas 1.300.

A pesar de la importante caída en el número, Walker apunta que «sí que notamos que hay gente nueva, a lo mejor 100 o 120 personas, que no lo habían sacado nunca y con esto de los cierres la sacan para poder salir del concejo. Son sobre todo de concejos pequeños, porque, por ejemplo, en Oviedo o Gijón puedes hacer recorridos más o menos largos sin salir del municipio».

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