Damián Manzano: «Estamos ante una situación de pasividad e inacción por parte del Principado»
ASTURIAS
El secretario general de la Federación de industria de CCOO en la región cree que los gobiernos autonómico y central le están poniendo «la alfombra roja de salida» a las principales industrias
13 mar 2021 . Actualizado a las 05:00 h.Damián Manzano, secretario general de la Federación de industria de CCOO en Asturias, pone en contexto las movilizaciones que hoy tienen lugar en defensa de este ámbito de actividad. Unas marchas en coche desde Avilés, Gijón, Siero y las cuencas hasta Oviedo que se producen ante el, a su juicio, «deterioro continuo de la industria asturiana» y el riesgo de «desaparición por inanición» de la misma. Desde su punto de vista, hay una clara «sumisión ante los intereses partidistas» del Principado con respecto a Madrid.
--¿En qué contexto se produce la marcha por la industria de hoy?
--No es una cuestión nueva. Se produce por el deterioro continuo de la industria asturiana, que se traduce en pérdida de actividad y empleo. Además, para CCOO hay un punto de inflexión determinante en el mes de diciembre de 2020, con una serie de decisiones como el estatuto de la industria electrointensiva, la aceleración en el marco de la Unión Europea de los porcentajes de disminución de las emisiones de CO2 en el horizonte de 2030… y luego por otras que no se están tomando, como la contención de entrada de productos industriales de países que no cumplen esos requisitos industriales, conseguir unos precios energéticos equiparables al resto de la Unión Europea y mayor capacidad en inversiones en I+D+i. La situación en diciembre de 2020 empezó a parecerse mucho a aquel mismo mes, pero de 2010, en el que determinadas decisiones en el ámbito de la minería llevaron a lo que ocho años después supuso la práctica desaparición del sector.
--¿Creen que el Gobierno del Principado le está dando de alguna manera la espalda a la industria asturiana?
--Estamos ante una situación de pasividad e inacción por parte de la administración asturiana, que no defiende con contundencia y claridad, y a la vista están los resultados, los intereses de la industria asturiana y de la región. Se trata de un sector estratégico del que depende el 20% de nuestra economía, con una cifra de empleos que ronda los 60.000. Luego, por parte de la administración central, se han tomado una serie de decisiones con las que creemos que hay una intención política ya definida, en la que el daño que se está ocasionando a Asturias como región se considera como amortizado políticamente. En el ámbito de los ministerios de Teresa Ribera y Reyes Maroto se considera a Asturias como una región prescindible. Hay que asumir que el Principado es un territorio perdedor, que no le importa lo más mínimo al ejecutivo de coalición. Defendemos medidas como la Alianza por la Industria, nacida hace más de un mes. Sin embargo, aún no sabemos qué ha hecho la administración regional con ella. Son iniciativas necesarias, pero que deben ir acompañadas por movilizaciones como la de hoy. Hay un alto grado de concienciación, no solo por parte de los afectados o de los trabajadores industriales, sino también de las comarcas y toda la ciudadanía. Existe un sentimiento de hartazgo, decepción y traición.
--El Ministerio de Industria anunciaba recientemente un ‘refuerzo al acompañamiento de las industrias electrointensivas’ a modo de programa de ayudas aún no concretado. ¿Puede ser suficiente tras el fiasco del estatuto?
--Es que desconocemos a qué se refiere Industria. El estatuto sí era la medida, pero al final se convirtió en todo lo contrario. Además, esos ‘refuerzos’ no son nuevos. Cuando, después de dos larguísimos años, el estatuto estaba por publicar incluía ya medidas de acompañamiento. El Ministerio de Industria vuelve a caer en anuncios sin contenido e iniciativas que no son reales y lo que hacen es poco menos que certificar la desaparición de sectores enteros y la pérdida de empleo. Estamos viendo auténticos esperpentos en empresas como Alu Ibérica, en la que la solución propuesta por Industria acaba con la intervención de la Policía, ante una denuncia de los trabajadores y las organizaciones sindicales de los centros de trabajo por una presunta estafa y alzamiento de bienes. Las declaraciones rimbombantes de Industria son decepcionantes. Reyes Maroto es una ministra nula en cuanto al resultado de su gestión. Creemos que con ese ‘refuerzo al acompañamiento de las industrias electrointensivas’ ni siquiera ella misma sabe de lo que habla.
--¿Corremos riesgo verdadero de deslocalizaciones en la región?
--Precisamente de eso hablábamos al referirnos a ese punto de inflexión del pasado mes de diciembre. Esa serie de medidas que se aprueban, unidas a otras que no salen adelante, crean una tendencia en la cual España, y concretamente Asturias, empiezan a parecer de manera clara en el ámbito de las multinacionales como entornos en los que no merece la pena desarrollar ciertas actividades a futuro. Cuando no se dan a la larga esas condiciones lo que se produce es un efecto que, a medio plazo, hace a estas grandes empresas multinacionales cuestionarse realizar inversiones en función del territorio. Es un proceso de desgaste, erosión y encogimiento del sector, con miles de puestos de trabajo perdidos en los últimos tres años, y una disminución sostenida del Producto Interior Bruto regional aportado por la industria en las dos últimas décadas. Están poniendo la alfombra roja de salida para unos sectores fabriles que, además, están en un proceso de transición que, sin duda, van a hacer. Pero es que están eligiendo otras opciones donde llevar a cabo esa transformación lejos de Asturias, lo que lleva al sector a la desaparición por inanición.
--El presidente del Principado, Adrián Barbón, ha puesto de manifiesto en ocasiones su buena sintonía y comunicación diaria con Madrid y, en concreto, con Industria. ¿Se aprecia en Asturias esa ascendencia con la cartera de Reyes Maroto?
--Un punto clave para responder a esto es la consideración que se tuvo hacia los intereses de Asturias en lo reflejado en el estatuto de la industria electrointensiva. Se obvian totalmente esas necesidades. La influencia del ejecutivo regional sobre el estatal es nula. No se ve en ningún hecho concreto. Tenemos dudas acerca de si esa influencia se debe a una sumisión del gobierno regional al central en función de los colores políticos. Ese trabajo de influencia que, en su momento, decía Adrián Barbón que debía de ser discreto para conseguir corregir ciertas situaciones, fue tan discreto que no existió. Por mucho que el presidente autonómico se jacte de lo contrario. Si en algo tienen consonancia ambos ejecutivos es a la hora de ir en sentido contrario de los intereses de los asturianos y asturianas. Cuando se constituyó la Alianza por la Industria también denunciamos esto. Lo hicimos para que se estableciese una relación de tú a tú entre el Principado y el Gobierno central, como hay con otros ejecutivos regionales, a la hora de defender, en consonancia con el general, los intereses concretos de Asturias. A día de hoy sigue pendiente. Esa influencia se muestra como nula y, en algunos casos, se traduce en una sumisión ante los intereses partidistas.
--¿Cómo ha afectado la pandemia a la ya de por sí maltrecha industria asturiana?
--Los problemas de la industria asturiana no son fruto única y exclusivamente de la pandemia. No son coyunturales, sino que son casi crónicos. No se puede achacar al coronavirus la actual situación de deterioro de este ámbito. Ahora mismo hay un riesgo cierto para el Principado. Se está visualizando este territorio como uno en el que no es interesante apostar a futuro, ni por las industrias que se encuentran en él ni por las que pudieran implantarse en un modelo nuevo de desarrollo más sostenible.
--¿Es necesaria la intervención estatal en Alu Ibérica?¿Cómo se ha llegado a esta situación en la empresa?
--Es absolutamente necesaria la intervención estatal. Al igual que ha pasado en la factoría de Alcoa en Lugo, que está en un proceso de trasmisión de cara a la entrada de un inversor real y no esta serie de carroñeros, como los que se hicieron con el control de las plantas de Avilés y A Coruña. Esa intervención es elemental. Pedimos la publicación de medidas cautelares para que ambas plantas pasasen a estar en intervención judicial, porque ante la supuesta comisión de delitos era necesario actuar de raíz. El Estado fue el que en su momento avaló a los compradores, en contra del criterio del comité de empresa y de las organizaciones sindicales que veían que no era el proyecto más indicado. Se dijo por activa y por pasiva. Hicimos una marcha desde Avilés hasta el Ministerio de Industria. Se ignoraron los intereses de Asturias cuando había opciones más interesantes. Por desgracia el tiempo dio la razón a los trabajadores y ahora mismo nos encontramos con la policía entrando en las plantas, con instalaciones esquilmadas, impago de salarios, constantes denuncias, compañeros despedidos… alguna responsabilidad tendrán desde la parte política en una situación crítica. Esa intervención ha de ser real, con los objetivos de garantizar el empleo, la actividad y depositar las dos plantas, con la Sociedad Estatal de Participaciones Industriales (SEPI) como herramienta de transmisión, en manos de un inversor serio que garantice esto, lo cual consideramos que es absolutamente posible.
--Una compañía que ya cuenta con ese respaldo de la SEPI es Duro Felguera. ¿Se ha salvado en la ingeniería una ‘bola de partido’?¿Qué es necesario para garantizar su futuro?
--Creemos que es un punto de inflexión en lo que puede ser el futuro de Duro Felguera. Es algo que se retrasó de manera injustificada por los intereses de los actuales integrantes del consejo de administración. Consideramos que es un muy buen punto de partida para garantizar su porvenir. Lo que creemos fundamental es la constitución de un consejo gestor, a través del consejo de administración, que sea riguroso, responsable, serio, que esté cualificado y capacitado para velar por los intereses de la compañía y por que el esfuerzo que ahora mismo se realiza a través de la SEPI se recupera. También ha de velar por que se construya el futuro industrial de Duro, con dos premisas. Una es el mantenimiento del empleo. La segunda es que la actividad industrial se asiente en Asturias, región en la que la empresa es un referente. Duro sigue siendo una compañía absolutamente solvente, con un conocimiento y experiencia que la puede situar en los próximos años en la posición que le corresponde.
--¿Es un riesgo depositar todas las esperanzas para la recuperación en las ayudas europeas?¿Es necesario implementar una alternativa o complemento a estos fondos?
--Se vuelve a entrar en esta región en algo que ya padecimos. Una especie de carrera loca para presentar proyectos. Eso es algo que puede estar muy bien, pero solo si está razonablemente encajado dentro de una planificación industrial regional y nacional que posibilite que los proyectos formen parte de un conjunto. Estamos viendo, por ejemplo con el tema del hidrógeno verde, que no hay ni una sola comunidad que no esté apostando por no sé cuántas plantas de producción de este tipo, por no sé cuántas instalaciones de baterías… creemos que, para no repetir errores del pasado como cuando los fondos mineros, es necesaria una planificación, coordinación y una complementariedad interprovincial de proyectos, que tienen que orientarse a la transformación de sectores industriales que sigan teniendo futuro, como pueden ser en Asturias la siderurgia, el sector metalmecánico y la generación de energía.