Cospedal niega la caja B: «será la contabilidad de Bárcenas, no del Partido Popular»

La exsecretaria general declaró en la Audiencia Nacional como testigo. También testificaron Álvarez Cascos, Javier Arenas y Pío García Escudero

Cospedal en un congreso del PP en Madrid
Cospedal en un congreso del PP en Madrid

Madrid / La voz

La Audiencia Nacional retomó este martes la actividad en el juicio por la presunta caja B del Partido Popular con la declaración de tres ex secretarios generales de la formación, en calidad de testigos: Francisco Álvarez Cascos, Javier Arenas y María Dolores de Cospedal, que negaron tener conocimiento de la supuesta contabilidad paralela. Pero no solo ellos pasaron de forma telemática o presencial, también declaró el expresidente del PP de la Comunidad de Madrid y expresidente del Senado Pío García Escudero. Durante la jornada de hoy testificarán los expresidentes Mariano Rajoy y Jose María Aznar.

Los exmiembros de la formación popular negaron la mayor. Quien fue ex secretaria general del partido desde el 2008 hasta el 2018, Dolores de Cospedal, fue tajante en su declaración. «La contabilidad B del Partido Popular, desde mi punto de vista, no es real. Será la contabilidad B del que fue gerente o tesorero del Partido Popular, no del Partido Popular», declaró eludiendo el nombre de quien ostentaba el cargo, y recalcó en varias ocasiones que eran de una persona en concreto. «Yo solo acepto la contabilidad oficial del PP, que fiscalizaba el Tribunal de Cuentas», expresó la ex alto cargo del partido en lo que fue su defensa en contra de las últimas declaraciones de Luis Bárcenas. El extesorero apuntó hace una semana en la comisión de investigación parlamentaria del caso Kitchen, que sus famosos papeles eran ciertos, pero que se trataba de «los papeles del PP».

Donaciones al partido

Cospedal también defendió la legalidad de las donaciones que se recibían en el partido, y recordó que desde 2007, un año antes de ser nombrada secretaria general, dejaron de estar permitidas por ley las anónimas, al tiempo que negó que el presidente y el secretario general estuviesen al tanto de las donaciones. «Le tengo que decir que yo nunca he conocido que se hicieran donaciones que no fueran regulares al PP», respondió a una de las acusaciones. En su intervención había mucha expectativa sobre el presunto pago en negro de la reforma de la sede del PP en la calle Génova, en Madrid. La ex secretaria general sostuvo que se abonó mediante transferencias y facturas ordinarias, conforme a la ley. «La cantidad es lo suficientemente abultada para que no tenga que haber otro pago. Esa teoría me parece bastante inverosímil», zanjó.

Sobresueldos

Cascos, Arenas y Cospedal coincidieron en su intervención al negar la existencia de sobresueldos por parte del partido. El extesorero había asegurado con anterioridad ante un tribunal la entrega de 50.000 euros a la exsecretaria y la misma cantidad al expresidente del Gobierno Mariano Rajoy, procedentes de la devolución de un embargo que afectaba al PP de Pontevedra, y que en el verano de 2009 les entregó a cada uno 20.000 euros procedentes del saldo de la presunta contabilidad b del partido. «Eso es falso», expresó Cospedal.

Por su parte, Álvarez Cascos aseguró que todas las retribuciones que ha recibido «están declaradas» a Hacienda y negó haber tenido conocimiento de ninguna contabilidad en B del partido «ni antes, ni durante, ni después» de ocupar cargos públicos, en la misma línea que Javier Arenas, quien declaró previamente y aseveró la existencia de complementos por ostentar cargos, pero «declarados en IRPF».

El exsecretario general del PP Francisco Álvarez-Cascos ha negado en el juicio sobre la presunta caja B del partido haber recibido ninguna de las cantidades anotadas en los denominados papeles de Bárcenas, unos apuntes que para él no tienen «ningún valor» y que no tienen «nada que ver» con él.

«Yo jamás he conocido ni manejado ni creado ninguna caja B», ha asegurado el que también fuese presidente del Principado y de Foro, durante su declaración como testigo ante la Audiencia Nacional en el juicio por el presunto pago de parte de la reforma de la sede el PP con dinero de esa supuesta contabilidad paralela. También ha rechazado ningún tipo de connivencia del partido con empresas contratistas con la administración pública a través de las donaciones.

«Ni el ministro ni el Consejo de Ministros fueron órganos de contratación», ha zanjado Cascos, que no ha dudado en mostrar su orgullo por «haber formado parte del Gobierno que puso fin a esas practicas y ahora resulta que los que hemos formado parte de este gobierno estamos bajo sospecha», ha lamentado.

Como Javier Arenas, que ha declarado horas antes que él, Cascos ha asegurado que todas las retribuciones que ha recibido «están declaradas» a Hacienda y ha negado haber tenido conocimiento de ninguna contabilidad en B del partido «ni antes, ni durante, ni después» de ocupar cargos públicos.

Se ha desvinculado así de las anotaciones que aparecen en los denominados «papeles de Bárcenas» bajo epígrafes como «Paco A.C.», «F.A.C» o «Cascos», y ha asegurado que es «falso» que esté detrás de las asignaciones que aparecen tras esos nombres y que sumarían 421.623 euros entre 1990 y 2004, según la declaración del extesorero del PP que ha traído a colación una de las acusaciones.

También ha sido interrogado acerca de dos supuestas entregas de 10 millones y de 4 millones que según los papeles de Bárcenas él habría hecho en 1994 y 1995, respectivamente. «Ni he recibido ni he entregado cantidad alguna cuando he tenido responsabilidades en el PP», «esas anotaciones nada tienen que ver conmigo», ha sido su respuesta. También se le ha preguntado si en alguna ocasión algún empresario le había pedido cita para hacer una donación, a lo que ha contestado: «Nadie me pidió una cita para entregar una donación porque nadie compra fruta en una ferretería».

Secretario general del PP entre 1989 y 1999, Álvarez-Cascos ha negado asimismo que existiese ninguna jerarquía entre el secretario general y el tesorero, dos órganos del mismo rango, ha dicho, en coherencia con lo manifestado por sus sucesores Javier Arenas y Ángel Acebes. «Las responsabilidades económicas y políticas estaban nítidamente separadas», ha indicado.

«Desconozco las funciones de otros órganos, no tenía ninguna responsabilidad de supervisión y no ejercitaba supervisión sobre el tesorero», ha asegurado. Al término de su declaración, y al ser preguntado por su relación con los contratistas de obra pública cuando era ministro de Fomento, ha dicho que quería mostrar su «perplejidad» por el trato que está recibiendo el gobierno del que formó parte.

Tras mostrar una portada de El País de 2001 en la que el exministro del PSOE Josep Borrell hace un llamamiento a los constructores para que no paguen comisiones a los partidos, ha manifestado que le «sorprende» que se le hagan ahora «reproches» al partido que «puso fin a esto». En este sentido ha expuesto que en 2000 introdujo una cláusula de transparencia en la ley de contratos con la administración pública y por eso ha lamentado que ahora se ponga a duda a su Gobierno

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