Ulacia: «Si el metal no incorpora técnicos con competencias digitales, en big data e industria 4.0, no se sumará al tren de las nuevas demandas mundiales»

El presidente de Femetal espera que 2021 sea un año de transición y que la vacunación y la recuperación de la confianza permita retomar el crecimiento de las empresas del sector en 2022

Guillermo Ulacia, presidente de Femetal
Guillermo Ulacia, presidente de Femetal

Redacción

El metal asturiano ha capeado el primer año de la pandemia mejor que otros sectores pero el coronavirus también ha tenido un fuerte impacto. El negocio de una rama de actividad que supone el 11% del PIB autonómico ha caído en torno al 25% y Guillermo Ulacia, presidente de la patronal Femetal, espera que 2021 sea de transición y que la vacunación y la recuperación de la confianza a nivel global permita que el crecimiento vuelva en 2022. Ulacia repasa la actualidad del sector, sus principales retos y las oportunidades que se abren con los fondos europeos. Además, reconoce que existe una brecha importante entre oferta y demanda en términos de empleo. 

-¿Cómo definiría la situación actual del sector en Asturias?

-Una situación de transición. El sector, antes del 2020, ya tenía un conjunto de desafíos importantes. En concreto el efecto del Brexit y la digitalización, la descarbonización... Eran desafíos que estaban ahí y como consecuencia del covid ha habido una interrupción en la demanda y en la oferta importante con impacto en la actividad, cifra de negocios, cuenta de pedidos y cifra de resultados. 

-¿Qué expectativas tiene a corto-medio plazo?

-Para 2021 dependemos de la actividad económica mundial en función del proceso de vacunación y del nivel de confianza para reactivar la economía. Esto nos permitirá volver a desplazar equipos y gestionar proyectos internacionales. Pensamos que el 2021 va a ser de transición y aproximadamente el 65% de las empresas espera que si el proceso de vacunación y la recuperación de confianza se consigue, en 2022 volveremos a recuperar la senda de crecimiento y volver a los temas que comentaba antes.

-¿Qué porcentaje del PIB supone el sector metal en Asturias? ¿Ha crecido respecto a lo que suponía antes de la pandemia?

-El peso del metal en el PIB autonómico sigue siendo el mismo, el 11%. En el conjunto industrial, el metal supone el 55% del valor añadido bruto de la industria y su peso es parecido en términos de empleo. Somos importantes en términos de exportaciones, ya que el metal supone el 66% de las exportaciones de Asturias. Incluso en 2020, con la pandemia, ese porcentaje se ha mantenido.

-¿Por qué ha aguantado la pandemia mejor que otros sectores?

-Los sectores más afectados son los relacionados con el turismo, hostelería, transporte y ocio. Ahí el impacto ha sido descomunal como consecuencia de la movilidad y las normas que nos han planteado. En la industria hay que diferenciar la esencial, como la química o la agroalimentaria, que ha salido beneficiada o ha bajado un 5%, de la manufacturera, en la que estamos, y ha tenido un descenso del orden del 25%. Ha caído la cifra de negocios, actividad media, producción... Y ha sido así porque, afortunadamente, en Asturias el metal está bastante internacionalizado, tenemos una cartera de proyectos internacionales que al no parar permitió atender pedidos internacionales. Hemos ido sacando los pedidos, entregando con ligero retraso, renegociando las condiciones por causa de fuerza mayor y eso ha permitido que el impacto sea menor.

«La cartera que teníamos, seguida del ajuste y flexibilidad laboral y el apoyo de diferentes líneas de liquidez nos ha permitido capear el temporal»

Hay un segundo tema que ha afectado y es que por parte de gobierno se facilitó todo lo que era el ajuste de costes, consecuencia de los ERTEs. La falta de actividad que conllevaba trabajar con estos modelos de producción con prioridad a las personas ha estado amortiguada por los ERTEs. Y en tercer lugar, hemos recurrido a medidas de liquidez, de gestión de caja. Es decir, la cartera que teníamos en su momento, seguida del ajuste y flexibilidad laboral y el apoyo de diferentes líneas de liquidez nos ha permitido capear el temporal en 2020.

-¿Qué fortalezas tiene el sector del metal en Asturias respecto a sus competidores?

-La fortaleza ha sido nuestra especialización e internacionalización. Además de materiales básicos que fabrica ArcelorMittal, Asturiana de Zinc, Cementos Tudela Veguín, Ence, que son empresas muy importantes, lo que hemos puesto en valor es aquella industria que transforma esos materiales en productos. Bien sea componentes o productos finales. Tenemos pocas de estas pero están especializadas en tecnología y soluciones de ingeniería y tenían una cartera interesante.

«Hay que trabajar en proyectos de almacenamiento, de transición, de renovables, en la identificación de nuevas cadenas de valor»

-La gran esperanza son los Fondos Europeos. ¿Cuáles son los principales proyectos que se pueden desarrollar en la comunidad?

-Respecto a los fondos europeos hay varios horizontes. El más inmediato son los planes de recuperación y resiliencia. Esto es ante la gran depresión que ha provocado el covid en la oferta y la demanda. Se trata de cómo se fomenta un plan de inversiones que reactive la economía. Se quiere impulsar proyectos que estén maduros, que sean transformadores con impacto en la economía nacional y que sean tractores. Otra característica es que se deben ejecutar en dos años y, además, requiere que tú financies la inversión con más de 40 millones de euros. La mayoría de los proyectos elegibles con estos criterios serán multiautonómicos y estarán gestionados por empresas líderes como puede ser Iberdrola, Acciona o Endesa y nuestro objetivo es que en esos proyectos estén presentes nuestras empresas de fabricación avanzada de componentes. Que puedan ofertar soluciones y reactivar así su cartera. Hay que trabajar en proyectos de almacenamiento, de transición, de renovables, en la identificación de nuevas cadenas de valor y ofrecer soluciones intermedias, porque no tenemos producto final. Hay que aprovecharse para ir a rebufo de ellas y así reactivamos a las nuestras.

-¿Cómo deben actuar las empresas para no quedarse descolgadas en todo ese proceso?

-Trabajamos con nuestras empresas para no queden descolgadas de esa plan de choque nacional. Me resulta difícil saber cómo se va a gestionar todo ese dinero que llega de Europa. Es muy importante que en Asturias, donde nos han dicho que la generación de energía eléctrica con carbón no es competitiva, nos adaptemos. Todo lo que tiene que ver con el carbón se cierra. ¿Qué hago? Tenemos que sustituir esa capacidad instalada que teníamos con las térmicas de carbón por renovables. Aquí entran la eólica terrestre, porque el coste de generación es competitivo; la fotovoltaica aunque menos porque no tenemos muchas horas de sol; la biomasa; la hidráulica, la eólica marina… Aquí tenemos fabricantes de componentes como Windar, TSK… que ya dan soluciones y espero que cuando tengan que invertir sean consideradas de referencia.

-¿En qué otras líneas de negocio deberían especializarse las compañías asturianas?

-Es importante el tema del almacenamiento. Es probable que con la demanda de energía que tienen empresas como, por ejemplo, ArcelorMittal, Asturiana de Zinc a las que antes se les suministraba desde las térmicas, ahora sea desde ciclos combinados. La  generación de energía en Castilla, en Galicia podemos recogerla en esta red, almacenarla y suministrarla a la gran industria cuando la necesite. Queremos proyectos piloto que demuestren que hay un sistema de almacenamiento propio que funciona y así poder vender al resto que esa solución vale para cualquier parte del mundo. Otro punto importante es el hidrógeno verde. Se trata de generar energía que cuando no se consuma se transforme y se entregue cuando sea necesario.  

«Hay que dar prioridad a las empresas locales en las soluciones que ofertamos»

-¿Qué proyectos concretos con empresas asturianas están más avanzados?

-Hablar de proyectos concretos es complicado por el tema de la confidencialidad. Pero no me preocupa saber si tenemos 900 megavatios de energía eólica terrestre o no. Lo importante es el valor añadido doméstico. Ese es el criterio. Cuánto de lo que llegue está hecho por empresas asturianas, porque esa será la tarjeta de presentación cuando ofertamos en otras comunidades y países. Hay que dar prioridad a las empresas locales en las soluciones que ofertamos para que estos proyectos nos permitan decir que tenemos una solución práctica que dará puntos en cualquier licitación.

-Asturias tiene una industria potente en componentes intermedios de coches. ¿Hay margen de negocio con el coche eléctrico?

-Más que pensar que podemos formar parte de ese consorcio europeo que se está montando, lo que tenemos que hacer es ver cómo nos preparamos para que Asturias tenga una infraestructura para que los coches eléctricos puedan circular. No podemos volver a permitirnos el lujo de quedar aislados como ha ocurrido con autopistas o con el AVE. Tenemos que potenciar que nos pongan puntos de conexión eléctricos, para gas, para hidrógeno… En esas infraestructuras nuestras empresas tienen propuestas interesantes. En cuestión de componentes, cuando hablas de vehículo eléctrico Asturias tiene una situación privilegiada: Arcelor proporciona esos aceros que requiere la carrocería del futuro, tenemos componentes como el magnesio, que es Asturias deberíamos intentar que formen parte de la propuesta. Y esa debe ser la apuesta industrial. En cuanto a las baterías Europa ya llega tarde. Hay un consorcio que está en el centro del continente y España ha alcanzado un acuerdo para que sea SEAT la que de alguna manera haga algo en España. ¿Tenemos aquí masa crítica para desarrollar esa propuesta? Para ser una alternativa seria, tengo dudas. 

«Lo que pedimos es lo que hacen este tipo de empresas en Italia, Francia y Alemania»

-Respecto al estatuto de las electrointensivas. ¿Ve alguna opción al cambio del sistema actual?

-En Asturias realmente afecta unas pocas hiperelectrointensivas. En ellas, el factor de energía en coste-producto es muy elevado, y el estatuto nació para buscar una solución a este tipo de empresas, que todas tienen competencia internacional. El estatuto lo que ha hecho, siguiendo un criterio tecnócrata, es dar solución a un conjunto de empresas que no tiene el coste de estas grandes. Les da una solución económica y seguridad jurídica. Son ayudas a 621 empresas en toda España y ha dejado de lado a las que iniciaron la demanda de este estatuto. Es muy difícil que esto cambie porque hay más 600 empresas para las que el cambio no sería satisfactorio. Pero las realmente grandes están muy cabreadas. La propuesta que se ha hecho es que se debe crear un anexo que incluya a las hiperelectrointensivas con una solución especial. Hay que ser creativos para que Europa lo permita, trabajar con ellos para encontrar alternativas porque a lo mejor Europa deja esto si planteas inversión para reducir emisiones, residuos… Lo que pedimos es lo que hacen este tipo de empresas en Italia, Francia y Alemania.  

-¿Le convence la Ley de Cambio Climático que acaba de aprobar el Congreso?

-Incluye una de las demandas que hicimos en FADE, Femetal y los agentes sociales en Asturias, que era que nos compensen los derechos de emisión de CO2 que pagamos en factura eléctrica. Europa permite que el 25% de los ingresos consecuencia de la venta de derechos CO2 se destine a compensar el pago de la industria electrointensiva. La ley dice que se podrá compensar, no que se vaya a hacer. Es mejor que nada porque hasta ahora no habíamos conseguido que se incluyera.

-El fantasma de las deslocalizaciones siempre está presente. ¿Cómo se convence a las empresas para que apuesten por Asturias?

-Anticipándose a lo que es una tendencia, no solo en Asturias. Ocurre en todas las comunidades. Tenemos un problema de competitividad y hay que hacer que las empresas sean competitivas. Esto no quiere decir que se vayan a otros territorios por el bajo coste. Eso fue un poco el factor clave en Estados Unidos cuando crearon la fábrica del mundo que era China. Desde allí querían recoger para ellos comercializar. Se dieron cuenta que es un error, pero tarde. En Europa y España no nos dimos cuenta, caímos en esta forma de pensar, pensando que llevando las fábricas a Marruecos porque la mano obra era más barata estaba todo solucionado pero el problema es cómo se compite. Para eso hacen falta planes estratégicos, pero el problema es que aquí nadie hace caso del tema, nos quedamos siempre en la superficie. 

«Nuestro ecosistema de la cadena de valor de la formación no está preparado, no trabaja con la demanda»

-¿Cuáles son los puestos de trabajo con más salida del sector?

-Aquí tenemos la gestión de la contradicción. Si miras las cifras de desempleados de industria, hay unos 6.000 con diferentes rangos de edades. Por otro lado, en 2020 hemos reducido el empleo el 9%, un porcentaje bastante inferior a la reducción de la actividad. Pero cuando nuestras empresas salen a pedir trabajadores, la primera contradicción es que en esa bolsa de trabajo no encuentran el perfil que quieren. Tienen dificultades porque estoy pidiendo soldadores para una nueva tecnología, con determinadas competencias que en sus empresas anteriores puede que tuvieran o no. La concordancia entre lo que pido y lo que tengo no encaja. ¿Es mucha la diferencia? Si lo miramos en términos absolutos no es mucha pero nos hace que sea difícil de entender. Si, por ejemplo, tengo que cubrir 200 puestos y no puedo conseguirlos ni de las políticas activas de empleo ni de las bolsas de trabajo, tengo que hacer un esfuerzo para seleccionar a los mejores para adaptarlos a mis necesidades.

Nuestro ecosistema de la cadena de valor de la formación no está preparado, no trabaja con la demanda. Es una oferta en la que se dan títulos pero no se ajusta a la demanda real de lo que se necesita. Y no se ajusta porque no tenemos un plan, un objetivo.

-¿Haría falta una reforma de la FP para fomentar que se cubran esos puestos?

-La Formación Profesional dual es un concepto válido. La Universidad dual es válida. Pero hay una brecha entre lo que nuestra realidad demanda en este momento y lo que desde la Universidad y la FP se está proponiendo. Hay un sistema de oferta y no hay un sistema de demanda. 

-¿Qué puestos concretos tienen más dificultades para cubrir?

-Si queremos que las empresas ganen tamaño, que reduzcan la brecha para internacionalizarse, deben incorporar técnicos con competencias digitales, en big data, industrias 4.0... Si no lo incorporan, no se sumarán al tren de las nuevas demandas mundiales, y ese es el gran desafío. En cuanto a los roles de los nuevos profesionales que podrían aparecer derivados de la transformación digital, desde el clúster MetaIndustry4 apuntan puestos como responsable 4.0 o especialista en Automatización de Procesos y Productos. También otros como especialista en Analítica de Datos, especialista en Inteligencia Artificial, especialista en Ciberseguridad o roles tecnológicos de producción (hibridación entre operario e informático).

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