La «leyenda urbana» en datos: así fue la emigración juvenil de Asturias en el nuevo siglo

Un estudio destaca la pérdida de población con estudios superiores y además partiendo desde las grandes ciudades de la comunidad

El túnel del Negrón
El túnel del Negrón

Se le atribuye al expresidente de Asturias, Vicente Álvarez Areces, haber dicho a finales del siglo pasado que se trataba de una «leyenda urbana» que hubiera una parte desproporcionada de jóvenes que dejaban la comunidad para buscarse la vida en el exterior; en realidad lo que dijo que era una leyenda urbana es la cifra que argüía, la marcha de entre 18.000 y 30.000 universitarios al año porque, argüía y con razón, que  no hay tantos estudiando en los campus del Principado. Con todo, la pérdida de población con estudios superiores de Asturias en beneficios de ciudades como Madrid no es una elucubración sino un hecho constatado, y no durante un breve período de tiempo, sino por décadas desde los 90 del siglo pasado hasta el presente, con altibajos en los que flujos más intensos coinciden con las épocas de crisis. Y una novedad respecto a las características de los movimientos de población que se dieron a mediados del siglo XX, el éxodo juvenil ya no es de campo a ciudad, sino de una ciudad a otro. Las localidades que pierden a esos jóvenes son ahora Oviedo y Gijón.

Así lo recoge el estudio Del éxodo rural al éxodo interurbano de titulados universitarios: la segunda oleada de despoblación, elaborado por investigadores del Centre d'Estudis Demogràfics de la Universidad Autónoma de Barcelona que ha analizado los datos desde 1992 a 2018. «El aumento de las migraciones interregionales de los jóvenes españoles ha traído consigo intercambios de población más desiguales entre CC.AA., sobre todo tras la crisis económica de 2008. Las regiones tradicionalmente emigratorias del interior y del noroeste registran saldos migratorios negativos cada vez más intensos, sobre todo las primeras. Las capitales de provincia de estas CC.AA. son ahora los territorios que más jóvenes pierden por migración, contrastando con el mayor declive rural inicial»; señala el estudio en sus conclusiones.

¿Y qué pasa en Asturias? Como otras comunidades del noroeste se cuenta entre las que tiene una «tradición» de emigración, cuanta a sus espaldas casi dos siglos en los que en todas las generaciones ha habido personas que tomaron un barco o la carretera en busca de un futuro mejor. Pero con cambios muy relevantes en el último período, Asturias ha perdido en el nuevo siglo a generaciones más formadas, con estudios superiores y además ahora se van desde entornos urbanos.

«Asturias pierde cada vez más población joven por migración interna principalmente, no tanto al exterior sino hacia otras comunidades autónomas, sobre todo a Madrid», destacó uno de los autores, Miguel González-Leonardo quien, aún señalando las tasas negativas del Principado en las últimas décadas apuntó que no es la comunidad en la que el fenómeno se da con mayor intensidad «Castilla y León, Extremadura o Castilla-La Mancha están bastante peor en cuanto a esta dinámica; especialmente Castilla y León es la peor parada».

González-Leonardo indicó que la marcha de jóvenes titulados a otras comunidades es bastante mayor que el flujo dirigido a otros países y resaltó el hecho de la pérdida de población con estudios superiores. «Entre el 50% y el 55% de los emigrantes de Asturias tienen titulo universitario; mientras que entre los asturianos que residen en la comunidad, ese porcentaje es menor, tendría estos estudios entorno a un 35%».

El flujo es mal negocio para Asturias que invierte recursos y esfuerzos en formar a unas generaciones, pero que una vez que han logrado completar estos estos estudios son otros territorios los que sacan provecho a su talento. González-Leonardo apuntó que se trata de una dinámica global que afecta a todas las latitudes, con ciudades en declive, como es el caso de Detroit en Estados Unidos, pero «en España es relativamente reciente esta dinámica porque el declive demográfico de las ciudades empieza a afectar ahora».

Y es que, según recalcó «desde el año 2000, lo que detectamos nosotros es que hay un aumento otra vez de estos desplazamientos la población, que se mueve cada vez más. Han empezado a moverse más los jóvenes de regiones de tradición migratoria para desplazarse más hacia las grandes ciudades, principalmente hacia Madrid y ya no parten del medio rural sino desde las capitales de provincia y ciudades de estas regiones».

¿Es posible cambiar esta dinámica? Ya no para el fenómeno del éxodo rural hacia las ciudades, el que se dio en los años 50 y 60 del pasado siglo y que alimentó su despoblación del envejecimiento al haber más muertes que nacimientos. Pero frente al nuevo flujo de ciudades regionales a ciudades globales «hay más margen de actuación con las políticas públicas de inversión adecuadas. Descentralización de actividades desde Madrid hacia estas ciudades; inversiones públicas para compensar que el capital privado tiende más hacia las ciudades globales y deben ser actividades de alto valor añadido, tecnológicas, que es lo que emplea esta mano de obra cualificada»; indicó el autor quien también señaló que una descentralización de la administración podría frenar este fenómeno llevando sedes a ciudades pequeñas y medianas, ofreciendo puestos de funcionariado en esos territorios y no concentrados únicamente en la capital.

Conoce nuestra newsletter

Hemos creado para ti una selección de contenidos para que los recibas cómodamente en tu correo electrónico. Descubre nuestro nuevo servicio.

Comentarios

La «leyenda urbana» en datos: así fue la emigración juvenil de Asturias en el nuevo siglo