El culto a la lamprea pervive en el Eo en Casa Barbeiro, 15 años sirviéndola

Fina García, la experta cocinera, reconoce que no le gusta: «Ni probarla»


vegadeo / la voz

Es un plato que no entiende de ambigüedades, o lo adoras o lo repudias. Con tantos detractores como apasionados partidarios, reivindicada por la alta cocina como un manjar gastronómico, la lamprea agota los últimos días de la temporada. Este vampiro marino (ciertamente feo, con su boca en forma de ventosa) que se alimenta de la sangre de los pescados, un eslabón perdido sin escamas ni aletas, que pasa su vida entre dos aguas y regresa a los ríos para desovar y morir, sigue viéndose por el Eo, donde antaño ganó fama. Su pesca está prohibida, pero hay un rincón en el núcleo ribereño de Abres (Vegadeo), donde se le sigue guardando culto y es presentada como una de las especialidades. Es Casa Barbeiro, un negocio familiar con bar, tienda y restaurante, donde la cocinan desde hace quince años y la sirven previo encargo.

De ello se encarga Fina García, que la prepara de dos formas: a la bordelesa (en sangre) o al estilo Casa Barbeiro (estofada con cebolla). «Si es alguien que la comió alguna vez y sabe a lo que viene, ya sabes que le va a gustar, porque la lamprea no tiene término medio, o te gusta mucho o no te gusta nada. Al que tiene dudas sobre el plato, porque no lo ha probado, suelo cocinárselo al estilo de aquí, que tiene un sabor bastante más suave y un aspecto más relajado, Va presentada con arroz blanco, lleva huevo cocido picado por encima y perejil». Es una buena receta para iniciarse en el mundo de la lamprea.

El sabor cocinada a la bordelesa, al estilo tradicional, es mucho más fuerte. El plato requiere que la lamprea haya macerado 48 horas en adobo de sangre y vino, en su caso albariño y mencía: «Sin duda es mucho más impactante», dice Fina García, quien reconoce que ella no ha logrado acostumbrase al sabor: «Me cuesta mucho trabajo y me oriento por el olor. Cuando hay alguien abajo en el bar que sé que le gusta lo reclamo como probador oficial, porque yo no soy capaz de comerla».

Recuerda Fina García que la lamprea era un plato habitual en las casas de los pueblos ribereños del Eo y formaba parte de la gastronomía de la zona, como lo hacía el salmón, la angula y todo el pescado de río. Cuando se vedó, como la demanda se mantenía, decidieron cocinarla en Casa Barbeiro: «En mi casa la pescaban en el Eo y toda la gente de por aquí, pero cuando se podía. Ahora aún se ven por el río, hay años que mucha, pero no se puede pescar», apunta. Por ello la adquiere en Galicia, en Salvaterra do Miño o en A Guarda.

«Con todo el jaleo que hubo por el covid, el año pasado nos cogió el confinamiento cuando fuimos por la mercancía. Entonces decidimos envasar, porque en la tienda disponemos de una envasadora industrial que mantiene las cualidades del producto, y congelar, porque tenemos clientes que vienen solo en verano y le guardamos la lamprea. Evidentemente, como cualquier producto, lo ideal es comerla en temporada, pero envasada al vacío o congelada pierde muy poco», añade Fina García.

Raciones para dos y tres personas con un precio que oscila entre los 40 y los 90 euros

Hace 18 años que abrió Casa Barbeiro y cocinan lamprea desde hace 15. Con las recetas de siempre y, de cuando en vez, innovando: «Este año, como hay tiempo para todo, hice pizza de lamprea, y fue un éxito». En estos añoso el establecimiento se ha convertido en uno de los templos de la lamprea, con clientes de muy diferentes procedencias, desde Santander a Galicia: «Este es un plato muy especial y por eso no entiende de crisis». Con todo, el covid se ha notado: «Se trabaja bien, pero es difícil hacer cálculos, porque entre los cierres perimetrales y otras cosas, muchos de los clientes de Galicia quedaron este año sin venir a comerla».

En cuanto al precio, Fina García explica que adquieren la lamprea de dos tamaños: «Si preparo la grande, cocino una unidad, cuesta entre 80 y 90 euros y da para tres personas perfectamente. Si la lamprea es pequeña, cuesta sobre 40 y 45 euros, y es para dos personas. El caso es que antes la gente pescaba la lamprea en el río y estaba acostumbrada a hacerlo, de modo que ahora, pagar por algo que antes salía gratis no se encaja muy bien».

Casa Barbeiro es así uno de los pocos rincones de Asturias y de la provincia lucense donde degustar la lamprea: «La servimos mientras nos queden existencias, lo que nos dure a lo largo del año. Si la gente quiere probarla, que llame, y si nos queda se la cocino», concluye Fina García.

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