Reconvertir la térmica de La Pereda en una incineradora de residuos: los ecologistas denuncian, Hunosa lo niega

La Coordinadora llama a los vecinos a movilizarse. La empresa defiende que se trata de un proyecto clave para consolidar su proceso de transformación para centrarse en las energías renovables y la restauración medioambiental

Térmica de La Pereda
Térmica de La Pereda

La Coordinadora Ecoloxista ha denunciado la maniobra del Gobierno regional para facilitar que Hunosa convierta la térmica de la Pereda en una incineradora de residuos. Los verdes sostienen su denuncia en el anuncio publicado en el Bopa, donde se tramita la modificación sustancial de la autorización ambiental integrada de la central de Hunosa para la valorización de biomasa y combustible sólido recuperado. Por su parte, la empresa pública defiende que se trata de un proyecto clave para consolidar su viabilidad y su proceso de transformación para centrarse en las energías renovables y la restauración medioambiental.

Para los ecologistas, que se quemen los residuos en una térmica, lo que llaman valorización, es muy peligroso para la salud y para el medio ambiente, por sus emisiones atmosféricas contaminantes, las emisiones de efluentes líquidos producidos en el sistema de purificación de gases y la generación de residuos sólidos secundarios.

«El combustible sólido recuperado que nos venden como algo inocuo no es más que los residuos clasificados, secados, pero mezclados con lo cual su combustión es tan peligrosa como lo eran antes todos separados, de hecho se le llama la puerta de atrás de la incineración. Es un negociete que se vienen montando algunas empresas para conseguir combustible barato y subvencionado, sin importarles los impactos que tienen para los que viven alrededor de donde se quema», critica Fructuoso Pontigo.

Los conservacionistas animan a los vecinos del entorno a manifestarse contra el proyecto, que tachan de «disparatado» y a presentar alegaciones «por la hipoteca que supone vivir cerca de una incineradora de residuos, por mucho que se camufle de otra cosa». «Se pudo parar la incineradora de Gijón por la movilización ciudadana y ahora no se puede permitir la incineradora de Mieres», afirma Pontigo.

Hay que recordar que Asturias viene presentando algunos de los peores datos de calidad del aire de España en partículas y benceno, unos contaminantes que se van a generar con la quema de residuos en la Pereda, según los ecologistas.

La versión de Hunosa

El punto de vista de Hunosa poco tiene que ver con el la organización ecologista. La empresa pública defiende que el proyecto tiene por objeto «convertir la actual instalación que usa como combustibles carbón y estériles de escombreras en una central de biomasa forestal autóctona y sostenible». Se trata de un plan que garantiza la viabilidad de la principal fuente de ingresos de HUNOSA -la producción de energía eléctrica- y es «un gran paso en el papel que la compañía pretende asumir en la transición justa a una economía descarbonizada».

Hunos también destaca que el impacto socioeconómico del proyecto es «muy relevante debido al mantenimiento de los 73 empleos actuales» y supone «la generación de nuevos puestos de trabajo impulsando el sector de la gestión forestal. El plan estima en 200 los nuevos puestos de trabajo que puede generar este sector con el funcionamiento de la nueva central térmica».

En cuanto a las modificaciones técncias, el proyecto incluye «la adaptación de la caldera de lecho fluido circulante, que podrá funcionar con el 100% de biomasa forestal», detalla la empresa. Adicionalmente, los cambios permitirían «el consumo de una cantidad limitada (un máximo del 25%) de combustible sólido recuperado (CSR), porcentaje que puede verse muy reducido por la legislación eléctrica, dejándolo en niveles sensiblemente más bajos. En todo caso, tanto la legislación medioambiental como las exigencias de HUNOSA garantizarán que el CSR que en su caso pudiera ser utilizado se verá sometido a los controles más rigurosos», aclaran desde Hunosa. Se trata pues de un proyecto de central de biomasa que, opcionalmente, podría utilizar CSR en un porcentaje reducido, tal y como se recoge en el Plan Estratégico de Residuos del Principado de Asturias, añade la empresa. El CSR, procedente de una planta de tratamiento mecánico-biológico, se compone de «una mezcla de residuos de carácter no peligroso, lo que garantiza que no se emitan sustancias peligrosas perjudiciales para la salud. Además, para ser considerado CSR debe contar con un proceso de preparación y tratamiento previo de los residuos y cumplir con unos exigentes criterios basados en un estándar específico», explica Hunosa.

Por último, Hunosa recuerda que la transformación de La Pereda en una central de biomasa forestal autóctona y sostenible es «uno de los principales proyectos recogidos en el Plan de Empresa de HUNOSA 2019-2027».

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