El 32 por ciento de las enfermeras del Servicio de Salud del Principado (SESPA) tiene ansiedad por debido al desgaste laboral, personal y familiar que les ha supuesto la pandemia de coronavirus y se han detectado un 17 por ciento de casos de depresión.

Así lo revela el informe PSICOVID-Enfermería 2021 elaborado por la Universidad de Oviedo sobre una muestra de 439 enfermeras que trabajaban en el SESPA en el mes de diciembre que señala que el 10 por ciento de las enfermeras habían sido contagiadas y un 25 por ciento confinadas, algo que les influyó más que la propia enfermedad.

Los niveles de estrés y depresión son «elevados» en el sector, de manera que casi dos de cada tres enfermeras presenta síntomas de ansiedad y casi la mitad, síntomas depresivos.

La cifra de mujeres afectadas por depresión dobla a la de los hombres, que se han visto más afectados por la ansiedad.

Por otra parte, el estudio expone que un 76 por ciento de las enfermeras presenta niveles altos de síndrome de desgaste profesional, una cifra que se eleva al 84 por ciento en el caso de los profesionales que han estado en primera línea y al 98 por ciento, si se atiende a enfermeras con niveles moderados de esta patología.

Pese a las cifras, un 61 por ciento de las profesionales cree que no necesitará ayuda psicológica frente al 39 por ciento que cree que sí la necesitará y un 8 por ciento que ya la está recibiendo.

Por otra parte, casi un 13 por ciento de los profesionales percibió indicios de rechazo en la comunidad y el 93 por ciento de las enfermeras, que era un peligro para sus familias, lo que influye en el distrés psicológico.

Ante estas cifras el informe ve necesario establecer mejores canales de apoyo psicológico en el trabajo, algo que las enfermeras (86%) perciben como algo positivo aunque lo usan menos de lo esperado por los niveles de aguante antes de pedir ayuda.

Existe un problema latente del síndrome de desgaste profesional que debe ser vigilado, ya que la fatiga corre el riesgo de cronificarse aumentando problemas como el absentismo y la pérdida de compromiso con la organización.

Por último, ve preciso entrenar a las enfermeras para la gestión del estrés, la ansiedad o el miedo propocionándoles medios para combatirlos y habilitando espacios y tiempo para el desarrollo de la actividad física, así como cuidar a los profesionales, informó EFE.

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Ansiedad y rechazo de la comunidad: el duro balance de las enfermeras en la pandemia