La polémica deportación de EEUU de un profesor gijonés: «Esperamos que suceda un milagro»
ASTURIAS
La comunidad de Pineville, en Kentucky, se ha volcado con el profesor asturiano Ernesto García, al que un error con la solicitud de su visado tiene al borde de la deportación
26 may 2021 . Actualizado a las 18:58 h.La pequeña comunidad de Pineville, al sureste del estado Kentucky, se ha marcado en las últimas semanas un objetivo claro. No es otro que evitar la deportación de uno de los miembros más queridos de su comunidad: el profesor asturiano Ernesto García. Sus alumnos y los vecinos de la localidad se han puesto en contacto con representantes políticos y medios de comunicación para lograr que un error burocrático con la solicitud de la visa se quede en eso, un error. García lleva casi una década enseñando en EEUU, país al que llegó con el programa Profesores Visitantes.
Sus alumnos han creado una campaña de firmas en la plataforma Change.org, se han puesto en contacto con diferentes medios de comunicación e, incluso, han logrado que el senador Mitch McConnell se interese por su caso.
Este profesor asturiano explica que en su centro terminaron las clases «la semana pasada, con la ceremonia de graduación». En su caso está de vacaciones y reconoce que no sabe «hasta cuándo». La renovación de la visa que ha creado esta situación es «un proceso largo, con el que llevamos ya más de un año. Yo incluso comencé antes a tramitar papeles».
«Estás en un determinado visado, yo con el J1 que te proporciona el programa de profesores visitantes, que son tres años, si bien dependiendo del estado en el que estés puedes tener dos años más», comenta. Acercándose el tiempo de renovación de su documento de trabajo, uno de los responsables de la Pineville Independent School, centro donde enseña Ernesto García, le preguntó directamente: «¿Te gustaría quedarte y seguir trabajando?».
«Yo soy el profesor y personalmente no puedo pedir esa visa. Es el centro quien se encarga. A la vez un abogado local nos ayudaba a solicitarla. Este abogado se encargó con la mejor voluntad, ya que tampoco era un especialista. Entre todos lo tratamos de llevar y cometimos algunos errores que ralentizaron un proceso que con la pandemia se hizo aún más complejo», explica.
«Nos acogieron estupendamente y estamos muy a gusto aquí», resalta. «Tengo 59 años, ¿qué más me da retirarme aquí que allí?», añade. Reconoce que tiene «asentada la vida» en Kentucky. Uno de sus deseos es que su hija «siga estudiando en el sistema americano. Tiene 18 para 19, la trajimos con 9 y es muy de aquí».
«En 2005 había venido a Carolina del Sur, en ese caso con mi hijo mayor, el otro no quiso venir y estaba la familia un poco separada. Ya en el 2012 fui a Nuevo México, se concluyó el programa de Profesores Visitantes, nos volvíamos y surgió la posibilidad de venir a Kentucky», explica este maestro. Reconoce que ya estaba «bastante familiarizado con el sistema educativo americano, que te da bastante responsabilidad, pero a la vez mucha libertad».
Ahora, para poder quedarse, «francamente es un milagro lo que estamos esperando que suceda». La pequeña comunidad de Pineville que se ha volcado con Ernesto García está integrada por «gente muy creyente. Estamos en un lugar muy apartado en el sureste de Kentucky. Es muy montañoso, todo bosque. A veces parece como si estuvieras en las Cuencas, porque además es una zona minera que ha sufrido la depresión del carbón».
Apunta que «los chavales son muy respetuosos y aún tienen esos valores tradicionales». A lo largo de las últimas semanas sus vecinos le han trasladado «unas muestras de cariño conmovedoras. Estuve la semana pasada llorando. Son ellos de hecho los que me pusieron en este brete y no para, es una bola que está creciendo». También se ha pasado los últimos días «atendiendo medios aquí y allí. Empezó en plan local, porque los chavales escribieron a los canales de aquí, a los representantes políticos y a partir de ahí se despertó todo esto».
«Tenemos una pequeña esperanza», admite, si bien no puede evitar que él y su familia estén bastante nerviosos. «Por ejemplo, ahora miramos un vuelo, pero ¿como lo cogemos? ¿de ida? ¿de ida y vuelta? ¿te lo llevas todo?», explica. En estos momentos «el senador Mitch McConell y el representante más directo del gobierno estatal están tratando de que esas oficinas reabran y revisiten el caso».
«Vamos a ser güelos este verano y vamos a ir pase lo que pase», apunta García, que con un envidiable estoicismo añade que «en el peor de los casos somos unos privilegiados si comparas, por ejemplo, con la gente que está cruzando el Río Grande o los que cruzan el estrecho en España. Ese es el verdadero drama. Hemos estado estos años estupendamente y nos han tratado genial».
En sus alumnos también ha quedado ese poso lleno incluso de asturianía. «Nosotros somos embajadores culturales. Aquí saben qué es un culín de sidra y han visto cómo se escancia. He puesto en contacto a alumnos de aquí con alumnos de Gijón, del Instituto Feijoo», concluye.
Una de las principales muestras de cariño que ha recibido este profesor asturiano es la de sus alumnos. Ellos, en gran medida, han sido los promotores de una campaña que se ha extendido por toda la comunidad. En la plataforma Change.org se ha iniciado una campaña de recogida de firmas para evitar la deportación de Ernesto García.
«El profesor Ernesto García lleva nueve años en EEUU y ha sido el maestro de español en Pineville durante los últimos cuatro. Es una persona increíble, capaz de poner una sonrisa en cada rostro que se encuentra», explica Mckenzie Widener, una de las personas responsables de la puesta en marcha de esta campaña. «Es una familia maravillosa que ha impactado muy positivamente en nuestra comunidad», apunta Janet Wilson.
«Es una de las mejores personas que he conocido jamás. Siempre es capaz de hacer felices a los demás. No se merece más que ser feliz y carece totalmente de maldad. Es un gran trabajador y un profesor excelente», apostilla Makenna Partin, otra de las firmantes.