Estas son las prioridades de los siete grupos parlamentarios para lo que queda de legislatura

Reactivación económica, oficialidad del asturiano, reforma fiscal... las formaciones políticas analizan los principales retos a los que se enfrenta el Principado en la segunda parte de la legislatura

La Junta General
La Junta General

Redacción

La legislatura entra en su ecuador y llega el momento de hacer balance y de fijar las prioridades para los dos próximos años. Hasta ahora, la pandemia lo ha eclipsado todo, pero parece que lo peor ya ha pasado y llega el momento de retomar la agenda. Los siete partidos con representación en la Junta General fijan sus prioridades y explican las medidas que, a su juicio, deben impulsarse para conseguirlas. Esta es la opinión de los portavoces de cada formación política.

Dolores Carcedo, portavoz del PSOE en la Junta General

El Gobierno está volcado en trabajar por la recuperación económica y social de Asturias, y en continuar desarrollando los compromisos de Legislatura que en ningún momento han quedado fuera de su agenda, aunque la pandemia haya afectado a plazos y tiempos y alterado prioridades. Seguirá defendiendo, al igual que ha hecho hasta ahora, una industria moderna y competitiva como parte central de nuestra economía, y trabajando en el impulso de proyectos transformadores, generadores de actividad económica y empleo de calidad.

Teresa Mallada, portavoz del PP

Debemos abordar los grandes problemas de la región: el paro, el reto demográfico o el riesgo de desmantelamiento industrial. También avanzar en cuestiones de tanta relevancia como la consecución de una financiación autonómica justa para Asturias o la reforma de la Administración.

Una vez superada la emergencia sanitaria, los esfuerzos deben ir dirigidos al empleo. Hay que crear las oportunidades necesarias para generar actividad económica, porque solo creando empleo podremos frenar la sangría demográfica y garantizar el estado de bienestar. Y Asturias tiene el potencial y el talento humano para hacerlo. Tenemos que trabajar no solo en la recuperación sino en establecer las bases que permitan el despegue económico futuro de la región.

Hay que rebajar la presión fiscal y reducir la burocracia para facilitar el mantenimiento y la creación de empresas y establecer un ecosistema favorable para los autónomos. Pero para eso necesitamos un Gobierno que gestione, que tenga un proyecto para la región. Por desgracia, este Gobierno ni siquiera es capaz de gestionar lo ordinario, cómo para pedirle un plus de ambición que permita a Asturias salir del hoyo.

También es fundamental para el futuro de Asturias la llegada de los Fondos europeos.  Se trata de la mayor inyección de dinero público procedente de la Unión Europeo de la historia y supone una gran oportunidad para España y para Asturias. No obstante, no hemos empezado con buen pie. El hecho de que el reparto de esos 140.000 millones dependa únicamente de Moncloa nos genera enormes dudas. No nos fiamos del Gobierno PSOE. Usará estos fondos para beneficiar a su red clientelar sin dar cuentas a nadie. En lo que respecta a Asturias, me preocupa mucho que el Gobierno haya deslizado la idea de que se les «atragantaría» la tramitación de estos Fondos…  Asturias no puede ser, nuevamente, la gran perdedora por la ineptitud de un Gobierno socialista.

Y por último, Asturias necesita ser relevante en Madrid. De las decisiones que allí se toman depende, y mucho, el futuro de nuestra región. No debemos ser más que nadie ni tampoco menos que nadie. Con el PSOE, Asturias sale siempre perdiendo. En el Estatuto de la Industria Electrointensiva se benefició a vascos y catalanes para pagar favores de Sánchez, seguimos a la espera de que el presidente del Gobierno le coja el teléfono a Barbón para hablar de nuestra industria, han hecho oídos sordos a la petición de no elevar la protección del lobo, quieren imponernos aún más peajes pese a la discriminación que ya supone el Huerna…

Nosotros mantenemos la mano tendida al Gobierno para llegar a acuerdos en Asturias y defender a nuestra tierra ante Madrid, pero no aceptamos mordazas y somos exigentes, porque esa es la obligación del principal partido de la Oposición.

Susana Fernández, portavoz de Ciudadanos

Entre las prioridades del Gobierno asturiano debería encontrarse la tramitación de los proyectos de ley del empleo público y el proyecto de ley de medidas urgentes en materia de supresión de trabas legislativas, que darán salida a parte de la reforma de la administración asturiana.

También gestionar de manera ágil y eficaz las compensaciones y ayudas a empresas y autónomos afectados por la pandemia. Hace una semana escribimos una carta a la consejera de Hacienda para que mantuviera una reunión con los grupos parlamentarios que apoyamos el presupuesto de cara no solo a agilizar los pagos de la primera convocatoria, sino también para lanzar la segunda. Y por supuesto, que el Gobierno se prepare para gestionar de manera eficaz los fondos europeos.

Hasta la fecha, el ejecutivo socialista solo ha conseguido aprobar una Ley de presupuestos autonómica en un momento excepcional en el que era mas necesario que nunca, por eso de nuestro grupo parlamentario trabajó para alcanzar un acuerdo incluyendo medidas beneficiosas para los asturianos. De hecho, la reforma del sector público está en marcha gracias al acuerdo alcanzado entre Ciudadanos y el Gobierno, así como las bonificaciones fiscales en el IRPF autonómico por la compra de una vivienda en el medio rural o la puesta en marcha de ayudas directas para la conciliación. También la consolidación presupuestaria de la Oficina de Atracción de Inversiones, conseguida gracias a Ciudadanos entre otras cuestiones. No obstante, gran parte de los compromisos aún están sin cumplir, como por ejemplo la puesta en marcha del Consejo de Transparencia. Realmente no había ningún tipo de planificación por parte del Gobierno asturiano. Los grupos parlamentarios no conocemos, a día de hoy, cuáles son las intenciones del Gobierno, más que un cronograma legislativo que han ido incumpliendo de manera sistemática.

Daniel Ripa, portavoz de Podemos

Durante la primera parte de la legislatura nos hemos encontrado con un Gobierno perezoso que no busca acuerdos en la Xunta Xeneral que permitan avanzar para mejorar la calidad  de vida de la mayoría ni parece esforzarse por tramitar todas las leyes pendientes. Como resultado, es difícil señalar algún logro tangible en esta primera mitad de la legislatura, más allá de un acuerdo presupuestario que tenía elementos positivos en materia social y de apoyo a las personas afectadas por la pandemia, pero que ha quedado deslucido por los retrasos y los incumplimientos. ¿Sirven de algo unas compensaciones por cierre a comercios y hostelería cuando llegan 5 meses después? ¿Y unas ayudas a la vivienda o una gestión de la dependencia o del ingreso mínimo vital que se retrasa años? Desde Podemos Asturies nos hemos comprometido a trabajar para que la segunda parte de la legislatura pueda corregir esta inercia negativa, aunque a menudo parecemos más empeñados en ello que el propio Gobierno. Sí nos felicitamos, en cambio, de los avances que parecen confirmarse en torno a la reforma del Estatuto y la oficialidad del asturiano y del gallego asturiano. La convicción de los movimientos sociales y lingüísticos han sido claves. Esperamos que el Gobierno sea capaz de impulsar un acuerdo transversal que llegue a tiempo, puesto que los plazos son muy ajustados y la ley aún tiene que debatirse y aprobarse en el Congreso.

Confiamos en que esta sea la legislatura de la oficialidad, así como esperamos que, por fin, el Gobierno comprenda que la única manera de salvar la industria asturiana es la intervención pública en sectores estratégicos. Necesitamos una ley antideslocalizaciones que no deje a la comunidad inerme ante los chantajes de las multinacionales, y promover herramientas de intervención que no solo apoyen a empresas con problemas, sino que impulsen actividades económicas rentables que permitan generar empleo de calidad y con futuro. Se han perdido 10.000 empleos industriales en la última década y llevamos varios años explicando que la única forma de evitar la pérdida de empleo es incrementando la participación pública y dificultando las deslocalizaciones. También hay que asegurar la defensa de los intereses de Asturies a nivel estatal y eso pasa por impulsar un frente social y político, con movilizaciones, en defensa del empleo y de inversiones y que, entre otras cosas, luche por evitar que en agosto de 2021, cuando vencería el peaje del Huerna, se complete su ampliación hasta el año 2050. No podemos resignarnos a pagar 30 años más un peaje por salir y entrar de Asturies.

En  esta pandemia hemos visto que el empleo que más se ha destruido es el de jóvenes y el femenino. Fue más fácil despedir a las trabajadoras que a los trabajadores y también a los más jóvenes. Y en eso llueve sobre mojado porque Asturies lidera en brecha salarial y en índices de desempleo juvenil. Es decir, hay que actuar de forma prioritaria en medidas para facilitar la emancipación juvenil, favoreciendo la vivienda pública de alquiler y el empleo, y en medidas para eliminar la brecha salarial, favorecer la corresponsabilidad con medidas de apoyo a las familias y dar valor y estabilidad a los empleos en sectores feminizados. En caso contrario, las consecuencias de la pandemia se convertirán en estructurales.

No podemos fiar la economía asturiana exclusivamente a sectores tan precarizados y estacionales como el turismo y la hostelería. Junto al necesario apoyo a las personas autónomas y a las pequeñas y medianas empresas, se hace imprescindible que la administración impulse una transición hacia una economía productiva basada en la innovación y las nuevas tecnologías, que reviertan la emigración juvenil y permitan fijar talento en la comunidad. La gestión de los fondos europeos, con absoluta transparencia, planificación y rigor, es necesaria si no queremos repetir el desastre de los fondos mineros, donde se gastaron miles de millones de euros sin ningún control. Debemos generar también dos empleos por cada uno destruido en las comarcas mineras.

El sistema de protección social asturiano está generando un amplio malestar. No es aceptable que haya dos años de espera por una cirugía de cadera, o veinte meses esperando por consulta de urología, y 6 meses por una cirugía infantil. ¿Es justo que las esperas para una ayuda a la dependencia, como ayuda a domicilio, tarden dos años? Creemos que debe ponerse en marcha un plan de choque contra las listas de espera en sanidad y dependencia, que requiere al menos 1.000 profesionales sanitarios y un aumento progresivo de 20 millones de euros anuales en el presupuesto de ayuda a domicilio, unido a una gestión desde el sector público de la ayuda a domicilio. Hay que convertir los aplausos a quienes nos cuidaron en más medios y recursos. En materia sanitaria hay que ganar derechos en al menos dos ámbitos: asegurar la protección en materia de salud mental, con la contratación de al menos 200 psicólogos y psicólogas que permitan que los problemas de salud mental se puedan abordar adecuadamente en la administración, y garantizar el acceso universal a un dentista público para todos los menores de 18 años antes de 2023. Por último, hay que asegurar que se mantengan después de la pandemia los refuerzos extraordinarios en profesorado (lo que permitió reducir el número de alumnos por clase), en dependencia y en sanidad, que se implementaron en la crisis del COVID. Despedir (o no renovar) a quien dio un paso adelante para cuidarnos durante la pandemia sería un gravísimo error. Es posible también en esta legislatura la gratuidad de todo el sistema educativo asturiano, incluyendo el 0 a 3 y la Universidad. Para asegurar la protección social y económica necesitamos una reforma fiscal donde las rentas más altas y quienes han ganado más durante la pandemia, contribuyan más. Hay un déficit en política fiscal: quien más tiene (y más ganó en pandemia), aporta menos que en el resto de Europa. Sin reforma fiscal, veremos recortes en los próximos años. Parece incomprensible que a nivel estatal se consiga subir el SMI de 650 a 950 euros, se eviten despidos con los ERTEs, se impulse el Ingreso Mínimo Vital y que en Asturies se rechace una agenda de progreso que permita salvar la legislatura.

La despoblación es otro de los principales problemas de la comunidad, y solo se podrá combatir si la gente puede imaginar un proyecto de vida en Asturies. Para ello es fundamental solucionar la crisis habitacional de la comunidad, al menos en dos frentes: por un lado, se hace cada vez más evidente que la gestión de Vipasa ha fracasado; necesitamos un compromiso para impulsar 20.000 viviendas públicas entre nueva construcción, rehabilitación y una agencia de intermediación pública entre arrendadores y arrendatarios. Además, hay que intervenir el mercado de alquiler, cuyos precios son absolutamente desorbitados, y no solo impiden la emancipación juvenil, sino que mantienen en el umbral de la pobreza a miles de familias. El Gobierno tiene que tomarse en serio el problema de la vivienda, como tiene que trabajar en la vertebración territorial asturiana. No puede considerarse normal que el suroccidente esté paralizado durante meses por un argayo en una carretera -a consecuencia, entre otros motivos, de haber privatizado los servicios de mantenimiento de carreteras o no impulsar mapas preventivos de argayos-, que los y las habitantes del medio rural sigan sin tener una conexión a internet decente o que tengan que pasarse horas esperando a causa de los retrasos en el tren. Tenemos que blindar los servicios sanitarios y educativos en el medio rural, asegurar que haya infraestructuras dignas y promover consumo de productos agroalimentarios de cercanía. Aquí es clave el fomentar redes de economía dentro de Asturies: proteger el comercio de proximidad, asegurar que los productos del campo asturiano tengan mayor mercado en Asturies, con mecanismos de compra pública, y control de precios para asegurar unos precios justos de venta por parte de las grandes distribuidoras y superficies. La igualdad de todos los asturianos y asturianas no puede depender de su lugar de nacimiento.

 

Ángela Vallina, portavoz de IU

La pandemia de la COVID19 lo ha traficado todo, por lo que seguimos con unas prioridades estructurales que no han cambiado: lograr una transición justa que permita una transformación de la economía asturiana, pero garantizando la viabilidad y futuro de nuestro tejido industrial, que tiene que ser considerado como estratégico.

El reto pasa por lograr una transformación ambiental, social e industrial, pero también desde la perspectiva territorial, con planes para parar y a ser posible revertir el declive demográfico general y especialmente en el medio rural.

Responder al reto demográfico es trabajar para reducir y eliminar la brecha digital campo-ciudad, mejorar los servicios a la ciudadanía y, por supuesto, poner todas las medidas en infraestructuras para favorecer el desarrollo económico, protegiendo el medioambiente pero sabiendo combinar esa necesaria salvaguarda con los intereses de nuestra agroganaderia tradicional.

En el ámbito cultural toca abordar la oficialidad del asturiano. Necesitamos un cambio normativo que deje a los asturiano parlantes los mismos derechos que el resto de la población. De eso estamos hablando, de derechos, y de cultura.

Seguimos ligados a inercias de legislaturas pasadas. La reforma del Estatuto debe lograrse el máximo consenso, tratando de no dejar fuera a ninguna fuerza democrática. Desde una perspectiva general política creemos que es imprescindible blindar los derechos de la ciudadanía y para ello es necesaria una reforma estatutaria que logre los máximos consensos.

Del mismo modo, la pandemia ha demostrado que tener un Estado, una administración fuerte es imprescindible para dar respuesta a la crisis como las que hemos vivido y que sin esa estructura hubiera sido imposible resolver con unos mínimos de protección a los sectores de la población más vulnerables y golpeados por los efectos de las medidas restrictivas. Pero un Estado fuerte, una comunidad autónoma fuerte, requiere también de una financiación suficiente. Desde esa perspectiva en un ámbito más global que el propio territorial de la comunidad autónoma, para IU se hace necesario impulsar lo que debe ser una armonización fiscal para evitar modelos insuficientes injustos.

Además de esa armonización, también es imprescindible recuperar la progresividad fiscal, algo que se ha visto comprometido en las reformas de las últimas décadas. Es momento de cumplir con el mandato constitucional, que exige que quien más tenga más pague. Una sociedad justa y democrática pasa también por un sistema fiscal con capacidad para la redistribución de la riqueza.

Adrián Pumares, portavoz de Foro

Ahora que estamos en el ecuador de la legislatura, las necesidades del Principado de Asturias son las mismas que cuando Adrián Barbón tomó posesión como Presidente del Gobierno. Adrián Barbón y el grupo parlamentario socialista, que es el que sustenta al Gobierno, tienen todos los puntos de su programa electoral pendientes de darles cumplimiento y la pandemia del coronavirus no sirve de excusa para todo, por lo que el Gobierno de Barbón no puede escudarse permanente en la COVID-19”.

Las prioridades de Asturias deben ser la emigración de nuestros jóvenes y de nuestro talento empresarial, las listas de espera del sistema de salud, el presente y futuro de nuestra industria, las conexiones del Principado, tanto las internas como las de Asturias con el resto de España y del mundo, los servicios públicos de las zonas rurales o la llegada de Internet a todas las zonas de Asturias, acabando por fin con las zonas blancas.

Muchos de los grandes retos a los que se enfrenta Asturias dependen de la voluntad de afrontarlos por parte del Gobierno de España, pero el Principado no ha recibido más que insultos, desprecios y faltas de respeto por parte del Gobierno de Sánchez. Por ello no somos demasiado optimistas y hacemos hincapié en que el tiempo ha demostrado que el eslogan con el que Barbón concurrió a las elecciones, según el cual su relación con Pedro Sánchez iría en beneficio de Asturias, no era más que una patraña y una estafa electoral.

El Gobierno de Asturias se caracteriza por el marketing y la inacción y ni Adrián Barbón ni ninguno de sus consejeros es capaz de tomar medidas que permitan que Asturias avance en la buena dirección.

Ignacio Blanco, portavoz de VOX

Las prioridades para nosotros en los dos próximos años no han cambiado respecto a los dos que ya ha perdido el presidente del Principado, Adrián Barbón y su Gobierno porque en estos años el resumen es el gobierno del farfullo: mucho hablar y no hacer nada por Asturias.

Hace falta lo mismo que cuando Barbón llegó al gobierno 'vendiéndose' como el gobierno de la nueva era y farfullaba sobre un modelo para una mejor Asturias en su discurso de investidura. ¿Esta es la nueva y mejor Asturias de Barbón? Menos oportunidades de industria, empleo y economía... Una región paralizada por capricho de Barbón que tomó decisiones basadas en su particular campaña de marketing nacional para engañar a los ciudadanos, vendiéndose como gran gestor de la pandemia cuando hemos tenido las mayores de tasas de contagios de COVID-19 de sanitarios y mayor tasa de fallecimientos en residencias de personas mayores, justo donde la gestión de la pandemia dependía exclusivamente del gobierno de Adrián Barbón. Y cuando además tiene la mayor tasa de letalidad por Covid de España, pese a ser la comunidad de las menos visitadas del país.

Por tanto, las prioridades son: economía, economía y economía; empresa, empresa y empresa. Empleo, empleo y empleo. Industria, industria e industria. Turismo, turismo y turismo... es decir, establecer como prioridad máxima del Principado la atracción y creación de empresas en Asturias, dinamizar la economía.  Precisamente todo lo contrario de lo que se ha hecho hasta ahora, pese a que VOX ha sido el único partido político que ha alertado al Gobierno asturiano de las grandes consecuencias económicas de las políticas de Barbón que no ha hecho otra cosa que desatender la economía y a los asturianos y gestionar la pandemia solo en base a una enfermedad, ni siquiera a la salud, porque como hemos visto se han desatendido muchas enfermedades y dolencias de los asturianos.

Dos años perdidos en los que la pandemia ha sido el bálsamo de fierabrás, tras el que ha escondido todos sus problemas de gestión el gobierno de Barbón.

Ahora que ha bajado la marea de la pandemia nos daremos cuenta de que el presidente del Principado se estaba bañando desnudo, la desnudez de una gestión muy deficiente y dañina para todos los asturianos.

Los dos años que le quedan de mandato se le van a hacer muy cuesta arriba, pero tratará de despistarnos con alianzas y con la reforma del Estatuto para seguir sin hacer nada para crear oportunidades de trabajo en Asturias. Pero más duro será para los asturianos que como miles de jóvenes tendrán que seguir emigrando en busca de oportunidades en otras comunidades autónomas o países, o para las miles de asturianos que han perdido su empleo por las decisiones arbitrarias y basadas en supuestos informes científicos (que aún desconocemos) del Gobierno del farfullo, en estos dos años. Y, mientras, Barbón seguirá mirando para otro lado, en busca de un sillón de ministro, porque como ya sabemos le aburre la política regional, como ha confesado.

Un presidente más preocupado por la Llingua que por el futuro de los asturianos, no es el presidente que necesita Asturias.

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