2.000 plazas al año, perfiles digitales y salarios por productividad: así se modernizará la Administración asturiana

Elena G. Bandera
E. G. Bandera REDACCION

ASTURIAS

Pilar Canicoba

El vicepresidente del Principado, Juan Cofiño, detalla los pasos que se están dando para desenmarañar el «decimonónico» entramado burocrático y flexibilizar la función pública. Por ejemplo, un análisis de las cargas de trabajo de todo el personal

31 may 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Un laberinto, kafkiano buena parte de las veces, para el ciudadano de a pie. Así es la administración pública en general en España, desesperantemente lenta por estar excesivamente burocratizada y anquilosada. Modernizar y digitalizar las administraciones públicas es la gran asignatura pendiente y, en Asturias, ya se están dando los primeros pasos para tamaña reforma. El vicepresidente asturiano y consejero de Administración Autonómica, Juan Cofiño, procede de un sector que se renueva prácticamente a diario como es el de tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) y, para poner de manifiesto la necesidad de la renovación de la función pública, recurre al mismo ejemplo siempre. La Administración asturiana no tiene ingenieros de datos que, en una empresa que maneja datos a gran escala y a diario como es el caso, tendrían una función fundamental. Ingenieros de telecomunicaciones sólo hay dos o tres.

«Vamos a otro ritmo, necesitamos refrescar los recursos humanos», dice Cofiño, que considera que el tamaño de la empresa más importante de Asturias, con sus 38.000 empleados, no es excesivo. «Estamos en la media del Estado, tenemos suficientes empleados públicos pero no tenemos los que debemos tener. El tamaño de la plantilla es el razonable para la población que somos pero otra cosa es que tengamos las unidades adecuadas y que se trate de un modelo de función pública decimonónico», explica. Ese es un primer problema.

Nuevas plazas con competencias actuales

«Nos faltan muchos ámbitos de conocimiento y competencias, y seguramente nos sobran otros», añade. Es decir, faltan unidades en ámbitos de trabajo que hoy son imprescindibles al ritmo al que avanza la sociedad, que además espera de lo público una respuesta ágil y eficaz. Este problema tratará de resolverse aprovechando que en los próximos 10 años la mitad de los empleados regionales abandonarán sus plazas por jubilaciones naturales.