Guardas rurales, sobre el fraude del lobo: «Cuando ves a un ganadero reclamar una o dos veces por semana algo te intuyes»

Nel Oliveira
Nel Oliveira REDACCIÓN

ASTURIAS

Un guarda del Medio Natural del Principado de Asturias
Un guarda del Medio Natural del Principado de Asturias Agumnpa

Agumnpa se posiciona ante la operación «Colmillo Blanco», en la que un grupo de ganaderos falseaban daños del lobo en el occidente asturiano para cobrar indemnizaciones

05 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

El Fondo para la Protección de los Animales Salvajes (Fapas) ha destapado la llamada operación Colmillo Blanco, en la que actualmente se encuentran imputados dos Guardas del Medio Natural del Principado de Asturias y seis ganaderos que actuaban entre Galicia y Asturias. En esta trama los ganaderos imputados, con la presunta ayuda de los guardas también acusados, habrían ganado la friolera de 60.000 euros en indemnizaciones por daños de lobo, sacrificando entre 2019 y 2020 a unos 170 caballos.

La investigación, bajo las órdenes del Juzgado de Primera Instancia e Instrucción de Castropol, esclareció que los presuntos autores de los hechos tenían un modus operandi muy determinado: separaban a los potros de sus madres para después abandonarlos en el monte, conseguir que los cánidos los atacasen y cobrar así una subvención que podía alcanzar hasta 900 euros por ejemplar, traduciéndose en un beneficio de entre 600 y 700 por res. Desde la Asociación Profesional de Guardas del Medio Natural del Principado de Asturias (Agumnpa) aseguran que llevaban tiempo intuyendo comportamientos fraudulentos de varios ganaderos: «Cuando ves a un ganadero reclamar una o dos veces por semana algo te intuyes».

No obstante, la trama no finaliza ahí. Los lobos empezaron a merodear por zonas próximas a las ganaderías, ya que cuando acababan con los potros continuaban atacando al ganado vacuno. Fue entonces cuando los ganaderos decidieron tomarse la guerra por su cuenta y deshacerse de ellos. Tras presuntamente envenenar a los lobos, los mataron a palos y los dejaron al lado de la carretera, fingiendo que las muertes se producían en atropellos accidentales. Los dos guardas están imputados por prevaricación -por firmar expedientes de daños del lobo sin pruebas- y los ganaderos por delitos continuados de estafa, maltrato animal, contra la fauna, denuncia falsa y encubrimiento.