Alerta en Asturias por los efectos de la crisis del microchip

Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

Microchip
Microchip

El desabastecimiento de circuitos conductores puede repercutir en los negocios inmersos en una renovación tecnológica o, incluso, en la industria por la falta de piezas electrónicas de repuesto

15 jun 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

Hoy por hoy los microchips están presentes en prácticamente todas las áreas de actividad, en cualquier cadena productiva, en cualquier negocio que utilice, aunque sea mínimamente, la tecnología. La maquinaria moderna que se instala en el sector de la industria también viene provista de microchips y las empresas del ámbito de los servicios, en mayor o menor medida, tienen aparatos que llevan circuitos conductores. Así, aunque Asturias no tenga una cadena de montaje potente, como pueda ser la automovilística, lo cierto es que la región también puede verse afectada por la crisis del microchip y tanto la administración como colectivos empresariales trasladan su «preocupación» porque la ruptura de stock de componentes electrónicos que se ha producido a nivel mundial tenga repercusión aquí.

Iván Aitor Lucas, director General de Innovación, Investigación y Transformación Digital del Principado, explica que «aunque en Asturias no tenemos una cadena de montaje de coches, como la planta de Stellantis en Galicia, indirectamente podemos sufrir las consecuencias de la crisis del microchip en cualquier nivel». Es decir, que «todas las empresas se pueden ver afectadas» desde que el confinamiento generara diferentes desabastecimientos importantes, «algunos tan sencillos como las tarjetas de telefonía móvil o los aparatos de Wifi», señala el representante regional, que ve posible que se sigan produciendo desabastecimientos porque «cada cosa que se quiera conectar necesita un microchip».

Una de las consecuencias del desabastecimientos de microchips que ha ocasionado la pandemia del Covid-19 que se puede percibir aquí en Asturias, comenta Iván Aitor Lucas, es que una empresa no pueda llevar a cabo su renovación tecnológica porque los plazos para conseguir ordenadores son más largos de lo habitual o, en el sector industrial, que no se consigan aparatos de recambio para las máquinas por la escasez de los componentes electrónicos. No obstante, no considera que la crisis del microchip vaya a lastrar la creación de nuevas empresas en la región porque «es una situación que se está viviendo en todo el mundo y no es un problema exclusivo de la región».

El problema que pone de relieve el director de Innovación es que actualmente Europa tiene una gran dependencia de otros países en los que a componentes electrónicos que se refiere porque en nuestro continente no hay fábricas de microchips que permitan suplir la gran demanda que se genera. Por tanto, esa falta de soberanía de Europa en la fabricación de circuitos conductores nos hace «esclavos» de países como Estados Unidos o China, que son los que polarizan su fabricación. En este sentido, apoya que Europa destine fondos para impulsar fábricas de componentes electrónicos que le permitan tener soberanía tecnológica teniendo en cuenta que la previsión es que en un futuro no muy lejano en los hogares haya muchos más aparatos que ahora conectados a internet. Es decir, «la economía del mañana se va a basar en el microchip», apostilla Iván Aitor Lucas.

Sin embargo, no cree que Asturias tenga capacidad para la implantación de fábricas de componentes electrónicos «porque son fábricas muy concretas que requieren unos espacios muy concretos» y que requieren inversiones millonarias sólo para la construcción de las instalaciones de esas factorías que deben tener «cabinas más asépticas incluso que los quirófanos porque cualquier partícula de polvo puede hacer que el microchip pierda su efectividad».

Repercusión de la alta demanda de equipos por el teletrabajo

Por su parte, Enrique Jáimez, director general de Cluster TIC Asturias, indica que desde que comenzara la pandemia «se ha notado un aumento del plazo de entrega de hardware» y que «algunos equipos como los ordenadores portátiles han tenido problemas, aunque de momento parece que haya estado más influenciado por la alta demanda puntual de los mismos por el incremento del teletrabajo que por la crisis del microchip». 

Aún así, advierte que efectivamente «es un tema que ciertamente preocupa en la Asociación puesto que puede tener una influencia directa en el coste y disponibilidad del hardware en el medio plazo y en el coste de la  implantación de sensores vinculada a tecnologías como el internet de las cosas, que es un elemento clave en la transformación digital del sector industrial», concluye Jáimez.