Universitarios asturianos: cuanta más formación tienen, más incertidumbre laboral

E. G. B. REDACCION

ASTURIAS

María Pedreda

Una tesis doctoral de la Universidad de Oviedo, realizada con más de medio millar de estudiantes durante 4 años, cuestiona el papel de las oficinas públicas de empleo como agentes de colocación

20 jul 2021 . Actualizado a las 05:00 h.

A más formación, mayor incertidumbre laboral. Es una de las conclusiones de la tesis doctoral Estrategias de búsqueda de empleo e incertidumbre laboral en los/as jóvenes universitarios/as: un análisis comparativo, de Héctor Lasheras Díez, miembro del grupo de investigación de la Universidad de Oviedo WorkForAll Project. Los estudios, que se realizaron con una muestra de 580 estudiantes asturianos de la Universidad de Oviedo entre 2016 y 2020, ponen de relieve que existen diferencias en los factores que median a la hora de padecer incertidumbre laboral como el nivel de estudios, tener o no hijos, ser autónomo o asalariado o la cronicidad de las situaciones perdurables de desempleo. Y plantean la urgente necesidad de abordar las causas tanto objetivas como subjetivas que rigen las relaciones laborales en España, «un mercado laboral altamente polarizado y precarizado».

La investigación, dirigida por Esteban Agulló Tomas y Julio Rodríguez Suárez, cuestiona además la eficacia actual como agentes de colocación de las oficinas públicas de empleo y como estás, si bien a nivel de Europa se emplean en un 80%, en el caso de España es inferior al 30%. «Estudiar la precariedad laboral y la incertidumbre es un tema de rabiosa actualidad, más aún con la llegada de la crisis del covid-19 y la destrucción de empleo que esta ha generado. Los jóvenes siguen siendo uno de los colectivos más azotados por la precariedad laboral y la incertidumbre en el desarrollo de sus trayectorias vitales», explica el autor de la tesis, que tiene por objeto analizar cómo influyen diferentes variables objetivas en la incertidumbre laboral de jóvenes trabajadores y universitarios, estudiando a su vez cómo los conceptos de empleo precario, incertidumbre laboral y formación se relacionan entre sí.

Para ello, se analizan de manera comparativa las estrategias de búsqueda de empleo que utilizan tanto los jóvenes con estudios universitarios como sin ellos, incluyéndolos en la muestra. Una de las evidencias de los estudios fue que los jóvenes con niveles formativos universitarios presentan mayores tasas de incertidumbre laboral, mientras que para los mayores de 30 los estudios no era una variable determinante a la hora de valorar la pérdida del empleo.

También se comprobó que el nivel formativo influye significativamente sobre la percepción de la incertidumbre laboral para los jóvenes analizados, presentando mayores niveles de incertidumbre conforme se incrementa la formación.

Además, la investigación constató que las variables de satisfacción laboral «tener o no tener hijos» y la formativa «tener o no tener estudios universitarios» operan de forma diferente en mayores y menores de 30 años, siendo la formación determinante para los menores, pero no los hijos, y a la inversa en mayores de 30.

El análisis también puso de relieve que las estrategias de búsqueda activa de empleo varían sustancialmente entre los diferentes grupos de edad. Estas estrategias son influidas por la extensión del desempleo, en especial el desempleo de larga duración, siendo los universitarios los que desarrollan más estrategias y las que resultan más efectivas a la hora de buscar empleo.

Entre las conclusiones, se constató que la incertidumbre laboral es un factor clave en el estudio de las relaciones laborales entre las personas y el mercado de trabajo, operando como un factor negativo. Una situación que se acentúa de forma especial en los jóvenes, incrementando su vulnerabilidad, explica el autor de la tesis.

«Los factores moderadores de la formación protegen frente al desempleo y mejoran las oportunidades de encontrar trabajo, aunque también afectan a la incertidumbre laboral de forma directa (a más formación, mayor incertidumbre). Esta situación a su vez ha mostrado que genera importantes variaciones y modificaciones en las trayectorias vitales de los sujetos, sobre todo cuando se analiza dicho aspecto en la barrera de los 30-31 años como límite de la juventud», añade.