Estará marcado por la inminente negociación del presupuesto de 2022
25 oct 2021 . Actualizado a las 09:59 h.El presidente del Principado, Adrián Barbón, afronta desde hoy su segundo debate sobre el estado de la región desde que accedió al cargo en 2019 marcado esta vez, además de por la inminente negociación del presupuesto de 2022, por la disputa abierta en torno al proceso de reforma estatutaria en el que su Gobierno quiere incluir la cooficialidad del asturiano.
Barbón, que mantiene conversaciones «discretas» sobre esta cuestión con el resto de grupos salvo con Vox, abrirá mañana con su discurso ante el pleno del parlamento autonómico una sesión que se prolongará el próximo martes con las intervenciones de los siete partidos representadas en la Junta General, mientras que el jueves se dedicará al debate y votación de sus propuestas de resolución.
El Gobierno del Principado afronta el debate con la intención de aunar esfuerzos para la reactivación económica, la creación de empleo y la recuperación de la normalidad en la prestación de servicios.
Uno de los principales objetivos será sumar los apoyos necesarios para alcanzar un nuevo pacto presupuestario que ayude a consolidar la recuperación económica, y para el que el Gobierno quiere tener como base un nuevo acuerdo de concertación con los sindicatos y la patronal.
Además, Barbón planteará otros objetivos como la aprobación de una estrategia para el empleo y la emancipación juvenil, la creación de la Agencia de Ciencia o el refuerzo de las políticas de igualdad y corresponsabilidad.
Hace un año, en plena segunda ola de la pandemia de la covid-19 en Asturias y en un pleno en el que la mitad de los diputados tuvieron que votar de forma telemática, el Gobierno saldó el debate con un nivel de apoyos a su oferta de diálogo por los grupos parlamentarios que ya avanzaba el posterior acuerdo para la aprobación del presupuesto para 2021.
En aquella sesión se debatieron 162 propuestas de resolución de los grupos, de las que 94 salieron adelante, incluidas las 25 del PSOE apoyadas en su mayor parte por Podemos, Ciudadanos, Foro e IU, los mismos grupos que apenas dos meses después respaldaron el presupuesto más expansivo de la década y condicionado por la necesidad de combatir los efectos de la pandemia.
En esta ocasión, el debate debe servir de nuevo para constatar los apoyos del Gobierno para sacar adelante las cuentas de 2022, marcadas por la necesaria recuperación económica una vez controlada la pandemia, y que serían las penúltimas de una legislatura que debería prolongarse hasta 2023 con lo que, dentro de un año, la negociación presupuestaria se verá ya influida por la cercanía electoral.
El acuerdo de investidura alcanzado en 2019 con IU permite al PSOE, que reclama un debate sosegado y centrado en la recuperación de Asturias, tener casi garantizado el apoyo de los dos diputados de la coalición aunque, de cara a reeditar el acuerdo sobre las cuentas de este año, será necesario comprobar cómo influye en esa negociación el distanciamiento de los socialistas con Ciudadanos a cuenta de sus discrepancias sobre la cooficialidad del asturiano.
Para Podemos, inmerso en un proceso interno de primarias, el debate de la región debe definir «un cambio de ciclo político» tras año y medio de pandemia y ahondar en los aspectos sociales de manera similar a como lo hace el Gobierno de coalición nacional entre el PSOE y la formación morada, para evitar así «una legislatura perdida».
Por su parte, Foro afronta el debate desde un grupo dividido entre el expulsado Pedro Leal, que ha rechazado con su voto los dos presupuestos anteriores del Gobierno de Barbón, y Adrián Pumares, que respaldó los de 2021 y que se mantiene en la negociación de la reforma estatutaria sin aclarar, a la espera del que el Ejecutivo defina su modelo de propuesta de oficialidad, cual será el sentido de su decisivo voto para que salga adelante la reforma estatutaria.
Fuera de esas negociaciones se sitúa Vox, que finalmente optó por abstenerse ante los presupuestos de 2021 tras no salir adelante su enmienda de totalidad que pedía la devolución del texto al Gobierno, un rechazo a las cuentas que también planteó el PP con el mismo resultado, lo que dejó a los populares, según su portavoz Teresa Mallada, como « la única alternativa moderada, responsable y seria» al Ejecutivo socialista, informa Efe.