La mujer de Nieva le defiende: «A día de hoy no creo que matara a Ardines»

La Voz REDACCIÓN / EUROPA PRESS

ASTURIAS

Mantiene que el acusado de urdir el crimen no era celoso ni controlador. La testigo ha reconocido que hizo un pacto con el concejal asesinado, con el que tuvo relaciones sexuales esporádicas durante cuatro años, para negar la infidelidad

15 nov 2021 . Actualizado a las 15:21 h.

La mujer de Pedro Nieva, el acusado de inducir en agosto de 2018 el crimen del edil de Llanes, Javier Ardines, ha asegurado en su declaración de este lunes que no cree que su marido sea el responsable del crimen.

B.K, que ha declarado como testigo, también ha negado que su marido estuviese «desesperado» tras descubrir su relación con la víctima. A preguntas de la Fiscal Belén Rico, la esposa de Nieva ha manifestado que «a día de hoy no cree» que Pedro sea el autor de la muerte de Ardines, aunque ha reconocido que en el momento de los hechos sí lo llegó a pensar.

Al ser preguntada por qué no lo cree que su esposo esté tras el crimen, B.K. ha asegurado que «su marido estaba en Amorebieta». «Yo no creo que él haya eso hecho eso, no lo sé». Después, a preguntas de la defensa de su esposo ha asegurado que Nieva «no es ni una persona agresiva, ni vengativa»: «No creo que sea el responsable de la muerte de Ardines».

En su declaración por videoconferencia desde Durango, la esposa de Nieva, que es a su vez prima segunda de la esposa de Ardines, ha indicado que no llevaba 30 años de relación con la víctima, «tal y como se dice», sino que «mantuvieron relaciones sexuales esporádicas desde hacía cuatro años porque su matrimonio iba mal». También ha dicho que conocía a Ardines desde los 15 años y que «tuvo algo con él cuando era joven». «Antes de diciembre -fecha clave para la investigación al enterarse Pedro Nieva de la infidelidad de su esposa- yo ya estaba mal con mi marido. Cada vez la relación iba a peor», ha indicado la testigo, que ha asegurado que en el momento de los hechos «él hacía su vida por un lado y ella por otro», ha explicado.

Ha insistido además en que durante el último año «las cosas estaban fatal entre los dos» y ella también desconfiaba de su marido, de ahí que se mirasen el móvil mutuamente y que se enviasen mensajes de constantes reproches. No obstante, la testigo ha negado que se sintiese «martirizada» con el trato que le daba su marido o que este le controlase el dinero y la «castigase» con ese asunto y ha achacado los mensajes que se intercambiaban al estado en el que se encontraba el matrimonio.

«No estábamos bien, el matrimonio estaba mal. En esa época estábamos muy, muy mal. Yo estaba mal con él y él estaba mal conmigo, no recuerdo mensaje por mensaje porque hace mucho tiempo pero, cuando uno está mal, envía una burrada y otro le contestaba con otra mayor», ha dicho.

La grabación de la infidelidad

Preguntada por la grabación efectuada por Pedro Nieva en una comida en la que ella y Ardines dejan ver su relación, ha indicado que esa era una «conversación entre dos personas adultas que se reían y nada más» y ha explicado que su marido le hizo saber que tenía grabada esa conversación «después de unos días». «Me pidió explicaciones de esa grabación, yo lo negué y Pedro me dijo que, si era verdad, le dijera la verdad», ha explicado la testigo que ha indicado que su marido «estaba enfadado con ella, pero en esa época ya estaban mal», no obstante ha indicado que «nunca vio a Pedro desesperado». Así, preguntada una vez más por los mensajes que se intercambió con su marido en los que él le trasladaba su estado, ha insistido en que se mandaban «mil mensajes» y los dos se miraban los móviles mutuamente. «Mi marido también salía de casa a las 7 de la mañana y volvía de noche, así que yo también desconfiaba de él».

Sin embargo, ante las preguntas de la Fiscal, ha insistido en que nunca percibió que su marido tuviera odio al concejal tras conocer la infidelidad o que estuviera «desesperado» sino que simplemente le veía con pena porque su relación se acababa tras 24 años casados y dos hijos. «Me puede repetir usted todos los mensajes que quiera, no solo de esas fechas, de antes también, de cuando estábamos mal», ha manifestado la mujer de Pedro Nieva, ante la insistencia de la Fiscal. Respecto a su decisión de trasladarse el 5 de agosto a Llanes, un hecho que los investigadores consideraron clave ya que indican que Pedro Nieva perdió entonces el control, la testigo ha indicado que todos los veranos iba. Además su hijo estaba en Asturias y su familia también. Preguntada por su reacción al saber que su marido le envió a la mujer e hija de Ardines la grabación en la que se descubría su infidelidad ha manifestado que «no le pareció muy bien».

«Me lo dijo la hija de Ardines y yo le dije que la explicación a ella se la tenía que dar su padre», ha indicado, asegurando que habló con la mujer de de la víctima por WhatsApp. Además ha reconocido que ella y el edil quedaron en que iban a negar la relación y ha indicado que a día de hoy ella y Pedro Nieva «no han firmado los papeles de divorcio». «Ahora mismo estamos separados, no hay un papel firmado porque no se ha podido hacer, pero él está donde está y yo estoy en mi casa», ha dicho.

Mensajes tras la muerte de Ardines

La esposa de Nieva ha explicado durante su declaración que se enteró por una llamada de la muerte de Ardines y que inicialmente pensaba que le había dado un infarto. Ya en el lugar de los hechos ha asegurado que «un capitán de la Guardia Civil le preguntó si su marido era celoso». «Yo estaba muy afectada, en ese momento el guardia civil me habla de los celos y es ahí cuando le manda a Pedro un mensaje diciéndole 'Pedro qué has hecho'», ha explicado. Fue en ese momento cuando, a preguntas de la fiscal, ha admitido que llegó a creer que su marido hubiese matado a Ardines. No obstante ha manifestado que «nunca vio a Pedro tener odio a Javier».

Después se ha referido a sus declaraciones ante la policía y ha vuelto a cargar contra la Guardia Civil. Mantiene que las conversaciones que mantuvo con los agentes fueron «súper desagradables» y que llegó a sentirse «muy incómoda». «Todo el rato me estuvieron diciendo que mi marido era celoso, dieron incluso un puñetazo en la mesa y me dijeron que si me estaba riendo, les contesté que no era cosa de risa, no. Les dije que, si tan seguros estaban, que bajaran y lo detuvieran que él siempre me acompañaba», ha dicho.

La de este lunes es ya la octava jornada del juicio contra los cuatro acusados de asesinar al concejal de Llanes. En el banquillo se sientan Pedro Nieva como supuesto inductor del crimen, Jesús Muguruza, acusado de ser el intermediario con los dos supuestos autores materiales de la muerte de Ardines, Maamar Kelii y Djilali Benatia. Los cuatro se enfrentan a una pena de 25 años de prisión.