La derecha se encastilla contra la oficialidad en el parlamento

La Voz

ASTURIAS

El portavoz de Vox en Asturias, Ignacio Blanco
El portavoz de Vox en Asturias, Ignacio Blanco Paco Paredes

Barbón asegura que si de él depende se llevará adelante «sí o sí» la reforma del Estatuto de Autonomía

02 dic 2021 . Actualizado a las 09:18 h.

El presidente del Principado, Adrián Barbón, ha garantizado que, si depende de él, se llevará adelante «sí o sí» la reforma del Estatuto de Autonomía que incorporaría la oficialidad del asturiano y del eonaviego, por que Asturias «se merece» renovar un texto aprobado hace cuarenta años y ser «dueña de sus destinos».

En su respuesta durante el pleno de la Junta General del Principado a una pregunta de Vox relativa a si había renunciado «por fin» a afrontar esa reforma estatutaria, Barbón ha reiterado que el PSOE ha anunciado ya que aceptará la propuesta de Foro de que la futura ley de normalización requiera para su aprobación el respaldo de 27 de los 45 diputados de la Cámara autonómica.

Además, ha insistido en que el resto de grupos que apoyan la oficialidad -Podemos e IU- siguen analizando si están dispuestos a asumir las rebajas fiscales planteadas por Foro para dar su decisivo voto a la reforma y que, en el caso de los socialistas, han mostrado ya su disposición a buscar un acuerdo en ese ámbito siempre que se sumen también las otras formaciones de la izquierda.

Para el jefe del Ejecutivo, que ha calificado de «faltón» al portavoz de Vox, Ignacio Blanco, por sus afirmaciones sobre la cultura, la tradición y la llingua asturiana, esa formación ha conseguido capitalizar el no a la oficialidad y ha arrastrado al PP a esa deriva partiendo de un planteamiento político que rechaza la autonomía política para Asturias.

«Ustedes quieren acabar con la autonomía de Asturias pero, para cobrar como diputados, los primeros. No les he visto renunciar ni un solo día», ha apuntado Barbón tras señalar que, gracias a la autonomía, Asturias ha mejorado sus servicios sanitarios o educativos y preguntarse si, de haber existido Vox en 1981 cuando se aprobó el Estatuto, habría votado en contra como hizo Fuerza Nueva.

Por su parte, Blanco ha considerado que el proceso de reforma «ha quedado aparcado» tras constatarse que el «proyecto estrella» de Barbón no solucionaría los problemas «reales» de la región y que, además, generaría otros «donde no los había» como en el caso de la oficialidad del asturiano.

Así, ha señalado que el Gobierno del Principado tiene ya bastantes problemas con las competencias que tiene asumidas y ha puesto como ejemplo la situación generada en Arriondas con las inundaciones que ha sufrido en los últimos días en las que, a su juicio, Barbón ha vuelto a buscar «excusas para no hacer nada» y su única gestión fue «sacarse la foto con una chaqueta de bombero» tras «poner en jaque» al Servicio de Emergencias para que le consiguieran una de su talla.

Según Blanco, su partido ha conseguido que el debate de la reforma estatutaria y de la oficialidad «salga a la calle», una actitud que ha contrapuesto con las «negociaciones secretas» impulsadas por un Gobierno «que va a hacer encallar la reforma culpando a otros» tras haber sentado a la mesa a Foro, Podemos e IU para presentarles un folio en blanco y pedirles a ellos que presentaran propuestas.

De hecho en el mismo pleno se rechazó con el voto en contra de PSOE, Podemos, IU y del portavoz de Foro, Adrián Pumares, una iniciativa de Vox que instaba al Gobierno a presentar en la Cámara los detalles del modelo «amable» de oficialidad para el asturiano y el eonaviego antes de llevar a cabo la reforma del Estatuto de Autonomía.

La votación de la propuesta, respaldada por PP, Ciudadanos y Vox y por el diputado forista Pedro Leal, ha reproducido así el apoyo de los 27 votos que serían necesarios para aprobar en primera instancia la reforma estatutaria que incorporaría la cooficialidad y que debería ser refrenda posteriormente por mayoría absoluta en el Congreso de los Diputados.

En la defensa de la iniciativa, el portavoz de Vox, Ignacio Blanco, ha puesto como ejemplo de esa futura oficialidad «antipática» lo ocurrido ayer en el pleno de la Cámara con la consejera de Cultura y profesora de lengua castellana, Berta Piñán, que, ante una pregunta que le fue formulada en castellano, respondió usando el asturiano en su intervención.

Blanco ha reiterado que la oficialidad hará «obligatorio» el uso del asturiano en la administración o en la enseñanza de forma que un funcionario podrá usar el bable cuando atienda a un ciudadano aunque no la conozca y se acabará impartiendo en los colegios una lengua «que no se podrá practicar en ningún sitio, porque en ningún sitio se habla como la enseña la Academia de la Llingua».

En la misma línea, el diputado del PP Álvaro Queipo ha exigido de la consejera de Cultura que se retracte y se disculpe públicamente de la afirmación xenófoba que realizó ayer al considerar «una falta de respeto para gente de aquí» que vengan a Asturias personas «venidas de no sé dónde» para hablar sobre la oficialidad del asturiano, en alusión a un acto organizado recientemente por los populares.

Sus afirmaciones, ha subrayado Queipo, «rezuma lo peor del más rancio de los nacionalismos» y no representa a la Asturias «hospitalaria y abierta» dado que «tanto derecho tiene un asturiano a hablar de la política madrileña como un catalán a hablar de la asturiana».

Desde Ciudadanos, Sergio García, que se ha preguntado cuántos diputados usan el asturiano en sus intervenciones en la Junta «o en los pasillos» de la Cámara y por qué se empeñan en obligar a otras personas a utilizarla, y, tras incidir en que a estas alturas del debate no se conoce el futuro modelo de oficialidad, ha cuestionado si, como en Cataluña, «se pedirá también Netflix en bable».

Por su parte, el portavoz de Foro, Adrián Pumares, cuyo voto es decisivo para sumar los 27 escaños necesarios para reformar el Estatuto y que ha planteado ya las condiciones de su partido para apoyar la oficialidad, ha recordado que en el reciente debate sobre el estado de la región votó a favor de una propuesta similar del PP pero que, en esta ocasión, lo haría en contra por el intento de Vox de utilizar la confrontación en materia lingüísitica «como trampolín político».

En términos similares se ha expresado la socialista Noelia Macías que, tras incidir en que Vox es experto «en política tóxica», ha pedido que se deje de utilizar el asturiano como arma arrojadiza y ha asegurado que la oficialidad que impulsa su partido estará basada «en el consenso, el diálogo y el acuerdo» dado que no busca «imposiciones» si no el reconocimiento de derechos.

Para el diputado de Podemos Rafael Palacios, el debate pasa por escuchar a una sociedad «que reclama que se pueda hablar en castellano, asturiano o gallego-asturiano sin que nadie sea discriminado» y por dotar a Asturias de los mismos derechos de los que gozan los ciudadanos del resto de comunidades autónomas con lenguas propias.

A juicio de la portavoz de IU, Ángela Vallina, Asturias camina hacia un modelo de oficialidad «propio y muy democrático» pese al intento de la extrema derecha de utilizar el asturiano «como elemento para la confrontación» y de «alimentarse del clima belicoso que pueda aparecer en la sociedad»; según recogió EFE.