Encadenar deudas para llegar a fin de mes: «Durante un año tuve que sobrevivir con 30 euros mensuales»

Xuan Menéndez REDACCIÓN

ASTURIAS

Pilar Canicoba

Un juzgado exoneró a A.R de un endeudamiento de 40.000 euros tras acogerse a la Ley de Segunda Oportunidad. «Tenía amigos que me ayudaron, si no fuera por ellos hubiera hecho barbaridades»

09 dic 2021 . Actualizado a las 08:33 h.

Cuando parece que los problemas económicos no tienen solución, puede que sí la haya. A.R. (las iniciales porque prefiere no aportar su identidad) acumuló una deuda de 42.073 euros y fue exonerado por el juzgado de Avilés en 2017, el primer caso aprobado en la comarca. El perdón de su endeudamiento fue logrado gracias a la Ley de Segunda Oportunidad, un mecanismo legal que tiene como objetivo sanear las cuentas de los deudores, siempre y cuando cumplan una serie de objetivos. A.R. demostró ser «un deudor de buena fe» y que la suma de su deuda era debido a las circunstancias y al infortunio, por lo que pudo acogerse a este norma y librarse de las cargas económica económicas que acumuló mediante a tarjetas de crédito. 

«Un círculo vicioso del que es muy difícil salir»

 A.R había trabajado toda su vida en la construcción y en el sector naval. Se retiró en 2017 y estaba en trámites para que le otorgasen el 100 % de la atribución correspondiente. Mientras tanto, sus únicos ingresos alcanzaban los 700 euros. Estaba divorciado y tenía que pasarle a su exmujer una pensión de manutención para su hijo de 250 euros. Aparte, tenía sus gastos de alquiler, luz, gas, comida; y los costes implícitos que tiene vivir. Su calvario comenzó por culpa de los intereses bancarios. «Para salir de algún apuro empecé a solicitar tarjetas, que tenía unos intereses abusivos». Llegó un momento en el que se metió en lo que define como «un círculo vicioso del que es muy difícil salir». Para pagar los intereses de los bancos tenía que pedir otros créditos, y así sucesivamente. «Nunca dabas por terminado el préstamo. Cogía una tarjeta, luego otra, y luego otra; y después no puedes pagar a ninguno». En total, llegó a contraer una deuda de 40.000 euros.

A.R. relata que esa época «fue una temporada muy dura. Durante un año tuve que sobrevivir con 30 euros para todo el mes», el dinero que le sobraba después de hacer frente a todos sus gastos. A pesar de la situación, confiesa que ha tenido suerte porque tenía amigos que le ayudaron y que «si no fuera por ellos hubiera hecho barbaridades». Se refiere a esa situación como «un pozo sin salida en el que un día sí y otro también no dejas de recibir llamadas recordándote el dinero que debes».