La constitución de Weimar, libros y España (primera parte)

Ángel Aznárez
Ángel Aznárez REDACCIÓN

ASTURIAS

Estatua de Goethe y Schiller frente al Teatro Nacional Alemán en Weimar
Estatua de Goethe y Schiller frente al Teatro Nacional Alemán en Weimar

02 ene 2022 . Actualizado a las 05:00 h.
«Weimar no se vino abajo; acabaron con ella. Fue destruida por decisión de la derecha alemana, antidemocrática, antisocialista y antisemita, que, en el último momento, eligió a los nazis, a la oposición más extrema, desproporcionada y virulenta, como compañeros de cama»,  Eric D. Weitz.

I.- Introducción: 

Este artículo (1ª parte) y el siguiente (2ª parte) es y será de Política y de Libros. Tratan de una Política, que comenzó mal, con la derrota de Alemania en la Primera Guerra Mundial; derrotado el pueblo alemán en la totalidad, suma de la destrucción física y psíquica, siendo esta última el odio y el resentimiento en busca de fantasmales culpables; y que terminó aún peor, con Hitler y la extrema derecha en el poder, dispuestos a exterminar a sus oponentes izquierdistas y judíos, por considerarlos, falsamente, traidores y culpables de aquella derrota. Esa fue la coartada o mentira política.

Es inevitable pensar, al tiempo, en la España de hoy, que ayer padeció el mayor de los destrozos posibles, físicos y psíquicos: una Guerra Civil, fratricida, seguida de años de falsa paz y cuyos efectos desgarradores aún permanecen. Hay razones para la precaución que no es alarmismo histérico, pues lo ocurrido en Alemania es, como explicó el historiador Hobsbawn, «algo más que un fenómeno exclusivamente  alemán» y teniendo en cuenta que el poder político, el de origen democrático, más allá de apariencias y relumbrones, es frágil y delicado, frente a la grosería de los golpes.