Cuatro presidentes repasan la «crisis de los 40» del estatuto asturiano

La Voz

ASTURIAS

El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón (2d), y los expresidentes autonómicos Pedro de Silva (4d) Juan Luis Rodríguez-Vigil (d) y Antonio Trevín (5d) pronuncian sendas conferencias en la II Jornada de Conmemoración del 40º Aniversario del Estatuto de Autonomía de Asturias
El presidente del Principado de Asturias, Adrián Barbón (2d), y los expresidentes autonómicos Pedro de Silva (4d) Juan Luis Rodríguez-Vigil (d) y Antonio Trevín (5d) pronuncian sendas conferencias en la II Jornada de Conmemoración del 40º Aniversario del Estatuto de Autonomía de Asturias Eloy Alonso

Pedro de Silva, Antonio Trevín, Juan Luis Rodríguez Vigil y Adrián Barbón repasan sus mandatos y la actualidad de la norma autonómica

17 ene 2022 . Actualizado a las 18:06 h.

El presidente del Principado, Adrián Barbón, ha asegurado hoy que le cuesta «aceptar» que Asturias pierda «la oportunidad histórica» de reformar, cuatro décadas después de su entrada en vigor, su Estatuto de Autonomía con el objetivo de mejorar su autogobierno, proteger su patrimonio cultural y de desarrollar el precepto constitucional de cogobernanza.

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Barbón ha hecho estas afirmaciones en la II Jornada de Conmemoración del 40º aniversario del Estatuto organizada en el parlamento autonómico cuando se mantienen abiertas las negociaciones para su reforma entre los cuatro grupos (PSOE, Podemos, IU y Foro) que estarían dispuestos a incluir la oficialidad del asturiano y que suman los 27 escaños necesarios para sacarla adelante. La jornada, a la que han declinado su asistencia por razones personales Francisco Álvarez-Cascos y Javier Fernández, la ha abierto el presidente de la Junta General del Principado, Marcelino Marcos Líndez, que ha tenido palabras de recuerdo para los tres presidentes fallecidos -Rafael Fernández, Sergio Marqués y Vicente Álvarez Areces- y que ha defendido la necesidad de echar la vista atrás para no olvidar de dónde venimos y el camino recorrido en estas cuatro décadas.

Lealtad en las competencias

A su juicio, la evolución del Estado autonómico no pasa por aumentar los listados competenciales «hasta desnudar totalmente el poder central» sino por dotarlo de estructuras que garanticen «la diversidad desde la unidad» y, en consecuencia, «altas dosis de igualdad, libertad y solidaridad».

Para el presidente asturiano, la cogobernanza que se ha aplicado durante la gestión de la pandemia del coronavirus ya era consustancial al Estado autonómico y está asentada en la Constitución y la crisis sanitaria ha evidenciado «la relevancia de la coordinación, la colaboración, la lealtad y la asunción de responsabilidades para fortalecer la respuesta a la crisis sanitaria».

También a la inversa, ha lamentado, se han podido comprobar en este periodo «las indeseables consecuencias del ensimismamiento, de la deslealtad y de la dejadez a la hora de ejercer las propias competencias» por lo que ha defendido la necesidad de actualizar el Estatuto asturiano, «descolgado de la última oleada de reformas», para fortalecer el Estado autonómico.

Para sacar adelante esa reforma, Barbón ha pedido que afluya «la inteligencia, responsabilidad, generosidad y disposición al acuerdo» que hicieron posibles la Constitución y el Estatuto, cuyas cuatro décadas de vigencia no se podrían conmemorar «sin ese acopio de talentos y voluntades».

Barbón, que ha destacado la presencia en este acto de tres de los cinco expresidentes asturianos vivos y que ha tenido un recuerdo para el fallecido Vicente Álvarez Areces «que hoy estaría aquí», ha subrayado que esa cogobernanza que defiende y que constituye «un fundamento básico» del sistema constitucional ha tenido «un modelo de estudio insuperable» con la pandemia.

En ese sentido, ha considerado que el mejor ejemplo es el del segundo estado de alarma, que fue declarado inconstitucional en algunas de sus disposiciones, una de ellas la delegación de la condición de autoridad competente en todos los presidentes de las comunidades autónomas que constituye, a su juicio, «el ejercicio más evidente de cogestión y cogobernanza».

Para el presidente asturiano, la sentencia, «con una exposición doctrinal bien hilada, más o menos discutible, más o menos compartible, pero con mimbres firmes en su desarrollo argumental», pone de manifiesto que el éxito de un modelo de gestión reconocido a nivel internacional es también «el fracaso de un ordenamiento que por su obsolescencia no da respuesta a la realidad a la que sirve».

Esa circunstancia, ha subrayado, «lo hace inservible» con lo que en este caso «lo material es correcto, pero lo formal no acierta con el envoltorio» por lo que ha pedido quedarse «con el contenido y no con el continente» dado que la forma «no ha sido adecuada, pero la gestión material, sí».

Así, es necesario «adaptar los instrumentos al sonido que queremos» dado que otra cosa sería «pretender cambiar la realidad a golpe de norma imperativa», algo impropio de un sistema democrático avanzado como el actual tras una pandemia en cuya gestión «no todo ha sido bueno».

«Fallamos al tratar de diagnosticar la incertidumbre. Muy probablemente nadie hubiese podido acertar, pero sería de una necedad acreedora de penitencia no aprender de la experiencia», ha señalado tras admitir que hubo «fallos en el sistema, quizá imprevisión en algún momento, falta de acuerdo, descoordinación, divergencias territoriales u obsolescencia normativa».

No obstante, ha advertido de que el mismo «crimen y castigo» se derivaría del hecho de negar el valor de la cogobernanza, de la descentralización y del Estado autonómico por lo que ha se ha preguntado por qué negarse a adaptar el actual sistema, «el mejor de los modelos», cuya reforma permitiría dar continuidad a cuarenta años de «una historia de éxito, aun con las manos atadas»; informó EFE.

De Silva y las primeras cartas de Asturias

El expresidente Pedro de Silva ha recordado el espíritu de consenso que permitió a Asturias la aprobación de su Estatuto de Autonomía, que la convirtió en la primera comunidad uniprovincial en acceder al autogobierno por la vía lenta del artículo 143 de la Constitución tras haber sabido «jugar bien sus cartas, que no eran buenas ni altas».

De Silva, el primer jefe del Ejecutivo autonómico tras la aprobación del Estatuto, ha centrado su intervención en el proceso seguido para sacar adelante el texto vigente y, en particular, en su tramitación en el Congreso de los Diputados, «crucial para Asturias» del que «todo está en las actas».

Ese proceso se saldó «con el milagro» de que el Estatuto «naciera» sin el voto en contra de ningún representante asturiano de los que formaban parte de un Congreso de los Diputados en el que el texto salió adelante con el 97 por ciento de los votos a favor.

De Silva ha recordado que el entonces representante de Alianza Popular, Juan Luis de la Vallina, «tuvo la generosidad de abstenerse» para evitar que hubiera votos en contra de un Estatuto que respondía al diseño pactado entonces entre UCD, PSOE y PCE después de que la izquierda renunciara a su reivindicación inicial de acogerse a la 'vía rápida' ya iniciada por Euskadi, Cataluña y Galicia.

A su juicio, desde la izquierda se optó finalmente por la vía del artículo 143 de la Constitución para evitar «que el proceso quedara enquistado hasta pudrirse» dado que el proceso autonómico, ha subrayado, no fue «una cuestión de coser y cantar» tras la aprobación en 1978 de la Carta Magna.

Así, ha recordado que el modelo autonómico incorporado la Constitución se puso en marcha «pensando en resolver los contenciosos catalán y vasco, y con el resto ya se iría viendo....», un proceso que empezó a cambiar en 1980 cuando Andalucía «rompió la baraja» con la celebración de un referéndum para reivindicar su derecho a acceder al autogobierno por la vía rápida.

En aquel momento, ha apuntado, UCD mantuvo una posición «oscilante» sobre el desarrollo en toda España del modelo de descentralización mientras el PSOE «evitaba tomar riesgos» al ver cercana su llegada al poder «y se resistía a jubilar su antigua alma jacobina» mientras que las denominadas comunidades históricas, «ya tenía lo suyo y si lo demás no lo tenían, mejor».

Tras advertir cuarenta años después de que «la marchitación de los cuerpos resulta inexorable», De Silva ha considerado que, a partir de un sentimiento regional «hondo y sincero» en Asturias, el Principado supo entonces «jugar bien sus cartas que no eran buenas ni altas».

El guiño a la oficialidad de Trevín

Por su parte, el expresidente, Antonio Trevín, ha asegurado que «la búsqueda de un futuro esperanzador para Asturias se volvió una obsesión» para los sucesivos dirigentes autonómicos que vieron en el «privilegiado medio ambiente» de Asturias una de las razones más convenientes para conseguirlo y que inició Pedro de Silva con los parques naturales y el despegue turístico, un sector residual entonces en la comunidad.

Trevín, que estuvo al frente del Ejecutivo asturiano entre 1993 y 1995, tras la dimisión de Juan Luis Rodríguez-Vigil por el escándalo del «petromocho», ha centrado su intervención en la transformación económica que ha vivido Asturias en este periodo y después de que a finales del pasado siglo todos los grandes sectores económicos de la región entrasen a la vez en reconversión.

Asturias inició la etapa democrática con «resistencia a la lógica del mercado y con el mayor empleo público del país, con miles de empleados en minas, siderurgia, astilleros, industria química o un funcionariado cuyos condiciones laborales nada tenían que ver con las que regían en el resto del mundo occidental.

La competitividad en la producción de bienes y servicios que aceleradamente se imponía en el resto del país, «no gozaba en Asturias de buena fama», hasta el punto de que el programa electoral del PSOE en 1995 vetó «toda referencia a dicha competitividad», ha recordado el expresidente.

Trevín, que ha hecho un guiño a la oficialidad del asturiano al realizar parte de su intervención en bable, ha afirmado que ahora Asturias tiene garantizado un buen futuro turístico, gracias a que cuenta con la costa mejor conservada del país, entre otras cuestiones, si bien ha advertido de que el sector ganadero no lo tiene por la nueva normativa sobre el lobo, que impide hacer compatible la ganadería extensiva con la conservación de esta especie.

Vigil pide no tocar

El expresidente Juan Luis Rodríguez-Vigil se ha mostrado hoy contrario a una reforma del Estatuto de Autonomía si no se da, como mínimo, el mismo consenso que se consiguió al aprobar el actual y ha pedido «contención a quienes mandan» a la hora de regular las reglas del juego, «con el fin de que sean válidas para todos».

Rodríguez-Vigil, contrario a una reforma estatutaria que incluya la oficialidad del asturiano, ha advertido de que, en todo caso, un nuevo estatuto para ser mejor que el presente, que ha durado 40 años permitiendo un desarrollo autonómico notable «sin que se produjera grieta institucional ni discordia ciudadana a costa de la legalidad existente», debería partir de un consenso similar al que hizo posible la actual norma en 1981.

«Lo contrario sería un giro de 180 grados en la historia de Asturias de muy difícil explicación en términos de concordia, que por si misma es un valor democrático esencial que cualquier fuerza que se proclame democrática de verdad en todo momento, y no coyunturalmente, debería intentar preservar y que se rige por la regla generalizada, aunque no escrita, de la obligada contención de quienes mandan a la hora de regular las reglas del juego», ha subrayado.

Para quien fuera presidente del Principado entre 1991 y 1993, Asturias ha asumido ya «de manera sobrada» las competencias necesarias para mejorar las condiciones de vida de sus habitantes y, por lo tanto, no considera necesaria una reforma del Estatuto de Autonomía, y menos si no se parte del consenso que dio origen al actual hace ya cuatro décadas.

En su opinión, la región cuenta con todas las competencias y servicios públicos que son esenciales para atender a las condiciones de vida de los asturianos «y dotarles de una calidad de vida notable, y si se gestionan bien y se financian de forma suficiente, Asturias podría configurarse como una de las comunidades con las mejores condiciones de vida de España».