El precio de la luz se cobra los primeros despidos en Asturias

Carmen Liedo REDACCIÓN

ASTURIAS

Las panaderías, confiterías, peluquerías, tintorerías o imprentas de la región acusan la subida de la factura de la luz, que les puede suponer más del 25% de los costes totales mensuales

31 ene 2022 . Actualizado a las 08:35 h.

Aunque la subida del precio de la luz afecta, en general, a todo tipo de negocios y empresas, hay algunos sectores que por la alta demanda de energía que requieren para desarrollar su actividad están acusando más la subida de la electricidad. Es el caso, por ejemplo, de panaderías, confiterías, peluquerías, tintorerías o imprentas, negocios a los que la factura de la luz les puede suponer más del 25% de los costes totales mensuales que tienen, según apuntan desde la Unión de Profesionales y Trabajadores Autónomos del Principado (UPTA). Tal ha sido el incremento que desde la Asociación de Trabajadores Autónomos (ATA), su presidenta, Patricia Oreña, apunta que «para muchos sectores, la subida del precio de la electricidad les supone un problema grave» que les lleva a tener que tomar medidas drásticas: «Hay negocios que están despidiendo empleados por el precio de la luz», manifiesta.

Pero la preocupación de Patricia Oreña va más allá, y es que advierte que «a lo largo de 2022 la luz va a seguir subiendo» teniendo en cuenta los factores externos y las tensiones políticas internacionales que influyen, además, en que se encarezca el precio del gas con el que, en buena medida, se genera electricidad. Esto confluye con que, como consecuencia de la pandemia del Covid-19, «los ingresos de los negocios no remontan y cada vez tienen más gastos», lo que «dificulta mucho la posible recuperación de las empresas regentadas por autónomos», estima la presidenta de ATA.

Por si esto fuera poco, la misma recuerda que el próximo 28 de febrero vencen los ceses de actividad concedidos a aquellos negocios que habían visto reducidos sus ingresos en un 75% o más debido a las medidas y restricciones que se impusieron para hacer frente al coronavirus, por lo que no descarta que a partir de esa fecha la situación sea aún más comprometida para determinados negocios que «ahora mantienen los empleados porque no pueden despedirles» por las ayudas recibidas. «Hay un bloque de negocios que están en cese, pero si no fuera por ese cese, estarían cerrados porque no han logrado remontar lo suficiente para hacer frente a los gastos que estamos teniendo», apostilla.

Un momento «complicado y duro» para las panaderías

De ese incremento de gastos que están teniendo los negocios de un tiempo a esta parte da fe Ángel Luque, presidente de la Asociación de Fabricantes de Pan del Principado de Asturias y responsable de la panadería La Vienesa, de Mieres. Según dice, «el coste energético influye muchísimo más que el incremento del precio de la harina», una materia prima que también se ha encarecido, precisamente, por el coste energético que conlleva procesar el cereal. Sin embargo, Luque añade que «no sólo se debe demonizar el incremento del precio de la electricidad» sino, en general, «los costes energéticos» porque pone el acento en que también ha subido el gas y el precio de los carburantes, con lo que esto supone para las panaderías que hacen reparto a domicilio o a la hostelería. «La mayoría de las panaderías tenemos reparto y el 80% del producto que hacemos es para repartir, con los costes tan elevadísimos que estamos teniendo», señala el representante del colectivo, que añade que, todo esto implica «que este sea un momento complicado y duro para el sector en general».

«El pan es un alimento de primera necesidad y cuando sube el precio del pan es un motivo de alarma, pero si no repercutimos los incrementos que estamos teniendo, el negocio es inviable», manifiesta Ángel Luque, que pone sobre la mesa que aquellas panaderías que estuvieran trabajando ya con márgenes muy reducidos «y esta situación les haya pillado a pie cambiado, probablemente lo estén pasando muy mal». Es más, afirma que en lo que en los últimos dos años «varias panaderías han cerrado porque la pandemia fue un golpe duro y algunas estaban enfocadas a colectividad y hostelería».

Además de los efectos colaterales del coronavirus, el sector regional de la panadería ha visto como en los últimos meses su factura de la energía se ha incrementado entre un 30 y un 40% y como el encarecimiento de la electricidad la incrementado el precio de la harina. Así, Luque explica que desde enero de 2021 a enero de 2022, se pagan 160 euros más por la tonelada de harina, con lo que una panadería que gaste 20 o 30 toneladas al mes tiene entre 3.200 y 4.800 euros más de gastos a lo que hay que añadir el incremento de la factura de la luz.

«La subida de la luz nos está dañando muchísimo»

El sector panadero no es el único que está acusando el aumento de la factura eléctrica. Las confiterías, tintorerías, imprentas o las peluquerías, negocios que funcionan y dependen de la electricidad, también tienen que hacer encaje de bolillos para cuadrar los gastos cada mes porque «la subida de la luz y de otros gastos fijos que tenemos, nos está dañando muchísimo», manifiesta Jorge Rodríguez, presidente de la Asociación de Empresas de Peluquería del Principado de Asturias (ASEPEPA). Según el mismo, esos incrementos a los que están teniendo que hacer frente va a conllevar que «en los próximo meses haya más cierres de peluquerías y más empleados en el paro», y es que pone de relieve lo difícil que es recortar consumos como el de electricidad cuando «todo el día trabajamos con aparatos que consumen muchísimos vatios».

A esto suma que «los ingresos han caído porque el consumo de los servicios de peluquería ha bajado» y que los productos que utilizan también se han encarecido, por lo que la conclusión que expone es que «toda la situación es muy gravosa para el sector» de las peluquerías, que sigue reclamando al Gobierno la baja del IVA del 21% al 10% como fórmula «para darnos un poco de oxígeno». De no ser así, Jorge Rodríguez estima que «2022 va a ser todavía peor».