Alega sufrir una enfermedad mental tras dejar tuerto a un hombre en una riña de tráfico en Lugones
ASTURIAS
La Fiscalía mantiene la pena de diez años de cárcel y el pago de una indemnización de 80.070 euros para el acusado por un delito de lesiones
07 oct 2022 . Actualizado a las 14:23 h.El hombre acusado de dejar tuerto a un conductor tras una discusión de tráfico en Lugones (Siero) ha alegado este lunes que padece una enfermedad mental que le impidió ser consciente de la agresión y de su gravedad y ha afirmado que está muy arrepentido porque tendría que haber sido él quien perdiera el ojo.
El acusado inicialmente se ha negado a contestar a la Fiscalía y a la acusación particular durante el juicio celebrado en la Audiencia Provincial y sólo ha respondido afirmativamente a la pregunta de su abogado defensor, Ricardo Álvarez Buylla, sobre si había tenido un incidente sin intención alguna de causar lesiones a la víctima.
Sin embargo, ha utilizado el turno de última palabra en el juicio para mostrar su arrepentimiento por los hechos porque, según ha explicado, supo que había agredido a la víctima y el alcance de las lesiones una vez que se lo dijeron los policías y su madre cuando los agentes fueron a detenerle a su domicilio.
La Fiscalía ha mantenido la pena de diez años de cárcel y el pago de una indemnización de 80.070 euros para el acusado por un delito de lesiones y ha descartado que sufra una esquizofrenia de tipo paranoide, como sostiene el abogado defensor que solicita nueve meses de prisión por la eximente incompleta de trastorno mental y subsidiariamente un año y tres meses de cárcel por atenuante analógica.
El abogado Gonzalo Botas, que ejercita la acusación particular, ha rebajado su solicitud inicial de 12 años a diez años al retirar la agravante de alevosía y, al igual que la Fiscalía, mantiene que el acusado tiene sólo un trastorno de personalidad que no le impide distinguir entre el bien y el mal.
Las discrepancias abiertas sobre el estado psicológico del acusado han quedado patentes durante la prueba pericial. Dos forenses han ratificado que el acusado está diagnosticado por el centro de salud mental como un paciente con trastorno de personalidad y no han apreciado que sufra esquizofrenia paranoide, y han dicho expresamente que “otra cosa es que el acusado intente colarnos que lo tiene”.
Su informe ha sido rebatido por otros dos médicos psiquiatras propuestos por la defensa que han mantenido que sufre alucinaciones y delirios característicos de la esquizofrenia que le hacen que se mueve por impulsos agresivos por una patología crónica, mientras que otros dos médicos, uno de ellos neurólogo, han aseverado que el acusado tiene alterada su capacidad volitiva e intelectiva debido a una esquizofrenia paranoide y trastorno de la personalidad.
El fiscal ha considerado “poco aceptable” que se intente describir al acusado como una persona inimputable por esquizofrenia y ha asegurado que sólo acudía al centro médico cada vez que tenía problemas judiciales por riñas debido a su carácter violento.
Según las acusaciones, el procesado conducía a gran velocidad por la calle Antonio Machado e hizo un giro muy brusco hacia la calle Río Nora, donde llegó a invadir el carril en el que se encontraba la víctima, por lo que éste le recriminó su conducta con un gesto.
Tras dar marcha atrás a su vehículo, el acusado se situó cerca del coche del otro conductor y tras discutir con él se bajó del coche y le dio un golpe rápido y fuerte al hombre en la nariz, que le hizo sangrar, por lo que éste se bajó del coche y el procesado le propinó tres que le hicieron caer al suelo, momento que aprovechó para huir del lugar.
En la sesión han declarado la víctima, su hija, un testigo que grabó un video donde se aprecia la agresión que fue visionado en sala y los dos agentes que le detuvieron y todos han coincidido en que el acusado no se mostró arrepentido, informa EFE.