El asturiano Alberto Valcárcel, entre los nominados al Goya por el mejor vestuario

La Voz REDACCIÓN

ASTURIAS

El diseñador asturiano, Alberto Valcárcel
El diseñador asturiano, Alberto Valcárcel TPA

Su trabajo en «El amor en su lugar» refleja un vestuario realista, «invisible» a los ojos del espectador

09 feb 2022 . Actualizado a las 13:27 h.

La vasca Clara Bilbao, el asturiano  Alberto Valcárcel, el andaluz Fernando García y el catalán Vinyet Escobar son los cuatro nominados a Mejor Diseño de Vestuario en la 36 edición de los Premios Goya por «Maixabel», «El amor en su lugar», «El buen patrón» y «Las leyes de la frontera», respectivamente. Cuatro películas que coinciden en reflejar un vestuario realista, «invisible» a los ojos del espectador.

El asturiano Alberto Valcárcel firma el vestuario de la película «El amor en su lugar», que narra la historia de un grupo de actores judíos, encarcelados en un gueto en Varsovia, que pese a las circunstancias deciden poner en marcha una obra de teatro.

Un trabajo para el que Valcárcel (Avilés-Asturias, 1970) visitó el Museo de Auschwitz donde se conserva la ropa con la que llegaban los prisioneros. «La tuve en la mano, me dejaron ver parte de la colección que por seguridad no tiene expuesta al público y me invadió un gran sentimiento de responsabilidad sobre lo que estaba contando», explica a Efe.

Detallista al extremo, incluso en las prendas de los figurantes, asegura que «hay reproducciones exactas» del vestuario y califica de auténticos «bordados» algunos de los remiendos que realizaron en los vestidos.

«Un vestido rojo y con flores que vimos en el museo estaba lleno de ellos, se veía un amor tan grande al querer mantenerlo en buen estado que quise reproducirlo», cuenta con emoción.

La confección de las prendas fue un proceso largo, a mano, en el que intentó que, a pesar de mostrar los terribles momentos que vivían los protagonistas, transmitieran alegría.

Piezas alquiladas, de mercadillos, envejecidas o confeccionadas para la película con las que los actores realizaron todos los ensayos y para los que también se confeccionó la ropa interior de la época a medida.

Por su parte, Clara Bilbao (Bilbao, 1971), ganadora de tres Goyas a Mejor Diseño de Vestuario, ha sido la encargada de diseñar el de «Maixabel», un proyecto que contiene para ella una parte emocional más allá que cualquiera de las otras películas que ha hecho.

«Me ha llenado de manera especial porque habla del problema vasco, que no solo toca a la sociedad española, también a mí como vasca, enfocado desde la esperanza», explica Clara Bilbao a Efe.

Blanca Portillo es «Maixabel», un personaje real vivo, con la que la figurinista pudo hablar para conocer su estilo, los lugares donde compraba la ropa, aunque aclara que no han copiado nada: «Hemos hecho una interpretación lo más parecida a ella». Una situación similar a la que ha tenido con Ibon Etxezarreta, personaje que interpreta Luis Tosar.

A ambos les aplicaron una paleta de color muy cerrada, más fría para Maixabel y más cálida para él, que se extiende a su entorno, y que a medida que transcurre la película se intercambian en el homenaje final. «Nuestra intención es que el vestuario no solape la emoción, que sea un trabajo de acompañamiento», debe de ser «invisible y hacerlo transparente. Una labor muy complicada».

La nominación le ha sorprendido ya que a los proyectos que retratan épocas próximas «se les quita valor», son de «fácil crítica, porque parece que es al lado de tu casa, pero no lo es; parece que es hoy en día, pero no lo es».

Para Fernando García (Sevilla, 1975) esta es su cuarta nominación al Goya como diseñador de vestuario, un galardón que obtuvo con «La isla mínima». Especializado en diseño realista, reconoce que en la película de Fernando León de Aranoa se parte del «realismo social aunque nos permitimos licencias muy sutiles».

García argumenta que calificar un vestuario de «invisible no es negativo», al contrario «quiere decir que es tan real que te mete en la película y eso en conjunto hace que funcione». Javier Bardem interpreta a un empresario con peluca, con un matiz provinciano, «no cateto, pero muy lejos de un gentelman».

«Queríamos huir del empresario marbellí, debía tener una imagen 'caspa', con combinaciones un poco horteras. Por separado eran prendas bonitas, pero juntas un horror. Eso es lo que le da un estilo personal, de una persona que refleja que tiene poder», subraya.

Desvela que es difícil imaginar que el uniforme del guardia de seguridad esté vinculado al color de la valla, o de la garita en la que se resguarda. «Hasta ese punto llega el detalle», a la elección de los calcetines, «aunque no se vean», los gemelos del protagonista o el reloj. Un vestuario que debía ser «contenido, una prenda no puede contar más que el texto».

En cuanto a Vinyet Escobar (Barcelona, 1985), este traslada a los protagonistas de «Las leyes de la frontera» al año 1978, «una peli quinqui, en la que intentábamos tener una visión nostálgica del primer amor», para cuyos protagonistas se realizaron varias copias de su vestuario debido a las escenas de riesgo.

Una idealización a una época que ha trasladado al vestuario con colores brillantes y estampados, prendas para las que se documentó con fotografías familiares y revisitando películas de Eloy de la Iglesia «para empaparme del ambiente». No haber vivido aquella época la llevó a buscar referencias en viejos «Interviu» para documentar el vestuario más sexy.

Cuatro historias con un solo final, el Goya a mejor vestuario, informa Efe.