«Asistimos a una amenaza de guerra nuclear entre Rusia y la OTAN»

Marcos Gutiérrez ASTURIAS

ASTURIAS

Un momento del acto de la plataforma pacifista Asturies pola Paz en Gijón
Un momento del acto de la plataforma pacifista Asturies pola Paz en Gijón

Asociaciones pacifistas muestran en Gijón su temor por las consecuencias de la ofensiva militar rusa en el Donbás y denuncian «las políticas temerarias del presidente demócrata Biden en Ucrania y Europa del Este», así como del «belicismo a escala global»

24 feb 2022 . Actualizado a las 15:41 h.

Hoy ha tenido lugar en Gijón el acto de presentación de la plataforma pacifista Asturies pola Paz, conformada por organizaciones y miembros de la sociedad civil asturiana. Se trata de una iniciativa, de acuerdo con los convocantes, «en pro de la paz y en contra de la deriva guerrerista del planeta».

La ofensiva militar rusa en el Donbás ha marcado, sin duda, el espíritu de un acto en el que se ha hecho un llamamiento para frenar el gasto militar global, el desmantelamiento de arsenales nucleares y el cierre de las bases militares de los EEUU en España, entre otras cuestiones.

Javier Arjona, de la ONG asturiana Soldepaz Pachakuti, explica que la comandancia militar de Marina fue elegida como escenario para realizar este acto «por su simbología», ya que allí «se encadenaron hace 25 años varios insumisos al servicio militar». Resalta que la próxima convocatoria de la plataforma será «este sábado a la una de la tarde en el Parchís», donde tendrá lugar una concentración contra la guerra.

Beatriz Merás, de la Asamblea Moza de Asturias, y Alba Nogueiro, de la ONG asturiana Soldepaz Pachakuti, ambas integrantes de Asturies pola Paz, ejercieron la portavocía del colectivo. Lamentan que el conflicto en Ucrania sitúa al mundo nuevamente, cuando parecían olvidados los fantasmas de la Guerra Fría, ante «una amenaza de guerra nuclear entre las grandes potencias militares, de un lado Rusia y, del otro la OTAN, encabezada por los Estados Unidos y parte de sus socios europeos».

También se ha criticado la actuación de un «Estado español que corrió presto y veloz en un primer momento a mostrar su apoyo incondicional a las políticas temerarias del presidente demócrata Biden en Ucrania y Europa del Este anunciando el envío de una fragata y varios cazas a esa parte del continente».

Un contingente militar que se une al ya desplegado desde hace tiempo en Letonia y Lituania, así como en Mali o el Líbano, «todo ello en nombre de una supuesta seguridad y estabilidad en dichas zonas conflictivas. Pero nada más lejos de la realidad, la acumulación de tropas y el recurso al militarismo como método de resolución de conflictos no hace más que añadir inseguridad e inestabilidad para las poblaciones afectadas y un lucrativo negocio para la industria armamentística, amén de una salvaguarda de los intereses del Gran Capital en el expolio de recursos naturales en todo el planeta».

Estamos asistiendo, a juicio de la plataforma, a un «incremento del belicismo a escala global». Una realidad que a nivel interno «se traduce en un blanqueamiento de los ejércitos como entes humanitarios y promotores de paz. Grupos de interés, lobistas del conglomerado militar, partidos o Estados organizan constantes campañas de propaganda sobre la necesidad de los ejércitos, encaminadas a justificar el ingente gasto militar».

«Últimamente venimos viendo cómo, mientras se recorta en bienes y servicios esenciales para la sociedad, se presenta a un Ejército que colabora y participa en la lucha contra el COVID-19 a través de vacunaciones, o se normalizaba la presencia del Ejército en nuestras calles durante los meses más duros de la pandemia y los confinamientos más estrictos», añade Merás y comenta que «las Fuerzas Armadas exhiben sin ningún pudor, como si fueran juguetes, sus armas y aparatos de guerra».

Se trata de «un exhibicionismo y propaganda militarista que sufriremos, con más fuerza aún si cabe, en las próximas semanas, al estar programada la próxima cumbre de la OTAN en Madrid a finales de junio, y que supondrá un intento más de reforzamiento de las posiciones geoestratégicas de esta anacrónica institución y del discurso belicista».

En este sentido denuncian que la sociedad asturiana cuenta con una amplia historia reciente de denuncia y movilización «del militarismo y las nefastas consecuencias de la guerra, que arranca, en su época moderna, en los últimos estertores de la dictadura militar franquista con las manifestaciones estudiantiles contra la guerra en Vietnam».

Dan testimonio de ello «las continuas movilizaciones, ya recuperadas las libertades fundamentales, contra las invasiones en Iraq o Afganistán, los bombardeos sobre la antigua Yugoslavia o Libia, entre otros, o contra la ocupación militar israelí en Palestina; con el movimiento por la paz, la presencia de las bases norteamericanas y contra la entrada del Estado español en la OTAN, con la oposición al servicio militar y la prestación social sustitutoria del movimiento de objeción de conciencia y el posterior impulso de desobediencia civil que supuso la insumisión; con las campañas anuales de objeción fiscal a los gastos militares y actualmente la oposición a los desfiles aéreos».

Con todos estos antecedentes, «y ante la situación en la que nos encontramos, varias organizaciones, grupos y personas a título individual consideramos imprescindible coger el testigo de esas experiencias y movilizar a la sociedad asturiana con unos principios mínimos».

Estos principios son la denuncia de los acuerdos de adhesión del Estado español a la OTAN y salida de la organización del Tratado del Atlántico Norte, así como el repliegue de las tropas españolas desplazadas en el extranjero y cierre de las bases militares de los EEUU en todo el territorio español.

También «detener el despilfarro en armamento y en la institución militar, encaminando la política de defensa a la desaparición del gasto y, a la vez, incremento directamente proporcional del gasto en bienestar social, sanidad, educación, pensiones, investigación no militar, y en servicios de cuidado y atención social». Otro punto clave para este colectivo es el compromiso con la resolución pacífica de conflictos, el desmantelamiento y destrucción de arsenales nucleares (además de todo tipo de armamento de destrucción masiva), sí como la prohibición de la compra y venta de armas «a actores beligerantes en zonas de enfrentamiento armado».