El Principado explica los protocolos que le llevaron a sacrificar el animal
05 mar 2022 . Actualizado a las 05:00 h.De nada sirvió la movilización ciudadana que, a raíz de conocerse la decisión del Principado de sacrificar al mapache recogido el pasado mes de febrero en un portal de la calle Covadonga de Gijón, tratando de evitar su drástico final. La Consejería de Medio Rural confirmó que el animal había sido sacrificado. La normativa vigente en Asturias sobre tenencia de animales de compañía de especies exóticas invasoras (como es el caso de los mapaches), de fecha 12 de abril de 2021, dictaba el sacrificio del animal.
Pese a ello, una parte de la sociedad asturiana, defensora de los animales, insistió en pedir «una oportunidad» para el ejemplar. Incluso figuras destacadas como Frank Cuesta, conocido por el programa de televisión 'Frank de la jungla', se pronunciaron al respecto. La asociación de veterinarios solidarios Mundo Vivo ORG, con clínica veterinaria en Oviedo y origen en Llanes, daba como solución un centro de recuperación.
Desde que supo de la noticia fueron muchos los que se movilizaron para tratar de conseguir el «indulto» para el animal, pero todo ello sin éxito.
¿Por qué fue sacrificado el mapache?
Casi un mes después de la juzgada decisión de sacrificar al animal, el presidente de la Junta General del Principado de Asturias, Marcelino Marcos Líndez, ha respondido a la pregunta - ¿Qué criterio siguió la consejería de medio ambiente y cohesión territorial para sacrificar al mapache encontrado en Gijón y no optar por la conservación? - del diputado de Foro Adrián Pumares.
El primer punto en el que se apoyan en el escrito es en la ilegalidad. Actualmente, es ilegal poseer mapaches como animales de compañía, tras su inclusión en el catálogo de 2013 de especies invasoras y en el de 2019 de especies invasoras preocupantes, aprobadas por sendos reales decretos. A los propietarios de mapaches que los hubieran adquirido con anterioridad se les dio la oportunidad de mantenerlos, pero a condición de notificar su posesión y colocarles un chip identificativo, del que al parecer carecía el espécimen hallado en el centro de Gijón. El plazo venció el pasado 1 de enero. El Principado publicó en mayo pasado una resolución indicando que los dueños debían de presentar una declaración responsable.
Los mapaches capturados, como el de Gijón, son sacrificados en el Centro de Fauna Silvestre de Sobrescobio, siguiendo los protocolos veterinarios.
El gobierno regional señala, también, el daño medioambiental que produce al ecosistema asturiano una especie que puede «portar bacterias y patógenos potencialmente desencadenantes de enfermedades zoonóticas como la rabia y otras patologías de difícil y costosa curación». Una especie «invasora y muy prolífica», que daña a la fauna autóctona, a animales de granja y cultivos y que además puede transmitir enfermedades a los humanos, entre ellas la rabia.